La abogada de Maricarmen, Beatriz Duro, ha denunciado el deterioro “evidente” que ha sufrido la mujer durante el último año, coincidiendo con el proceso de desahucio, y ha asegurado que, si se hubiera suspendido el lanzamiento cuando lo solicitaron, “hoy no estaríamos en esta situación”.
Maricarmen Abascal se convertía, en las últimas semanas, en el centro de la polémica social en España, después de autorizarse su desahucio, con 87 años, del piso de sus padres en centro de Madrid.
Una figura que pronto se convertía en un fenómeno político, no sólo provocando la acampada protestante en Sol, sino también dos decretos-ley del Gobierno, y la convocatoria de elecciones generales.
Mujer que, este miércoles por la noche, fallecía poco después de haber recuperado su casa tras el desahucio.
Tras su muerte, ha sido su abogada la que no ha dudado en hablar sobre la situación vivida por esta mujer, y la polémica sobre la vivienda y los desahucios actuales.
Así pues, Duro ha comparado las imágenes de hace un año, durante el primer intento de desahucio de Maricarmen, con las de los últimos lanzamientos.
Entonces, según ha explicado en una entrevista, era una persona “totalmente autónoma”, que caminaba por la calle y cantaba.
Frente a esa situación, la abogada ha señalado que en el segundo y tercer intento de desahucio Maricarmen llegó “en silla de ruedas con mucho menos autonomía” y que finalmente fue sacada de su vivienda “en una camilla”.
Para Duro, ese contraste provoca “rabia” porque considera que “hay culpables de su muerte”.
La letrada ha cuestionado además las consecuencias que tienen este tipo de procedimientos sobre la salud de las personas afectadas y ha señalado que el caso de Maricarmen ha permitido observar ese impacto “casi en directo”.
La gravedad de un desahucio como el de Maricarmen
La abogada también ha denunciado la gravedad de que pueda desahuciarse “a una persona de 87 años rompiendo su puerta con una radial e ingresarla en el hospital” sin que exista “ningún medio para evitar que ese lanzamiento se produzca de esa forma”.
Duro ha explicado asimismo que durante las dos últimas semanas no ha recibido llamadas personales del ámbito político, aunque sí ha mantenido contacto con Casa 47, la iniciativa puesta en marcha por el Ministerio de Vivienda, con la que se inició un “proceso de intermediación en junio”.
En este sentido, ha criticado la falta de alternativas ofrecidas por las administraciones y ha señalado que finalmente tuvo que ser la “empresa que la desahució” la que ofreciera una solución.
Aunque el desahucio se produjo el pasado 23 de septiembre, la abogada ha asegurado que Maricarmen “ha llegado a ser muy consciente” de lo ocurrido y que “sabe perfectamente” la repercusión que ha tenido su caso.
Duro ha lamentado finalmente que esta misma semana esperaba firmar con Maricarmen el contrato que permitiría su regreso a la vivienda, pero que finalmente “no ha sido posible”.