La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de la actividad de la mayoría de los pequeños despachos de abogados españoles. El 88 % asegura utilizarla, pero solo el 31 % de los pequeños bufetes y abogados autónomos afirma haber experimentado un aumento significativo de sus ingresos gracias a esta tecnología. La proporción asciende al 48 % entre las firmas medianas y alcanza el 57 % en las grandes.
Son algunas de las principales conclusiones del informe Perspectivas jurídicas en España para abogados independientes y pequeños despachos, elaborado por Clio y presentado durante los encuentros Clio Elevate celebrados en Madrid y Barcelona.
El estudio pone de manifiesto una diferencia entre incorporar inteligencia artificial al trabajo cotidiano y conseguir que esa utilización se traduzca en mejores resultados económicos.
Las firmas de mayor tamaño parecen estar aprovechando más las posibilidades de esta tecnología, especialmente por su capacidad para extender su aplicación a diferentes áreas de la organización.
Ferran Sala, director general de Clio en España, considera que incorporar estas herramientas no garantiza por sí mismo un crecimiento de la facturación.
«Los bufetes de toda España tienen claros los beneficios de la IA, pero las eficiencias obtenidas en una tarea o por un abogado en particular no se traducen automáticamente en crecimiento para el negocio», explica.
A su juicio, transformar estas mejoras en mayores ingresos, rentabilidad o calidad del servicio depende de la capacidad para extender su utilización dentro de las organizaciones y desarrollar nuevas formas de trabajar.
Cuatro de cada diez pequeños despachos no han cambiado sus precios por la IA
Una de las diferencias más significativas entre los despachos españoles aparece en la política de precios.
Según el informe, cuatro de cada diez pequeños bufetes no han modificado sus precios como consecuencia de la incorporación de inteligencia artificial. El porcentaje contrasta con el 2 % registrado entre los despachos medianos y el 1 % de los grandes.
También existen diferencias cuando se pregunta si las mejoras en rapidez o calidad del servicio justifican incrementar los honorarios.
Solo el 20 % de los pequeños despachos considera que estas mejoras han permitido justificar precios más elevados. La proporción aumenta hasta el 34 % en los medianos y el 50 % en los grandes.
Los resultados reflejan que las firmas de mayor dimensión están trasladando con más frecuencia las mejoras obtenidas mediante IA a sus políticas de precios.
Otra diferencia está relacionada con el impulso que recibe esta tecnología dentro de las organizaciones.
El 53 % de los abogados autónomos y pequeños bufetes fomenta activamente su utilización, frente al 68 % de los despachos medianos y el 85 % de los grandes.
Además, las aplicaciones también varían en función del tamaño de la firma.
Los pequeños despachos concentran principalmente el uso de la IA en tareas jurídicas, como la investigación, la redacción y revisión de documentos o la atención de nuevas consultas.
Las grandes organizaciones, en cambio, extienden estas herramientas a otros procesos, entre ellos la gestión del despacho, el registro de tiempos, la admisión de asuntos y el descubrimiento electrónico de documentos.
El informe también señala que las herramientas de inteligencia artificial especializadas en el sector jurídico están ofreciendo mejores resultados que las aplicaciones genéricas en aspectos como la rapidez de respuesta a los clientes y la conversión de potenciales clientes en asuntos contratados.
Los clientes aceptan la IA como herramienta de apoyo, pero desconfían de que tome decisiones
El estudio también analiza cómo está cambiando la relación entre los abogados y sus clientes.
La inteligencia artificial comienza a utilizarse para resolver dudas jurídicas antes de acudir a un profesional.
Entre quienes recurren a estas herramientas, el 58 % afirma que la IA resolvió directamente su consulta, mientras que el 28 % señala que la utilizó para preparar las preguntas que posteriormente plantearía al abogado.
Esta circunstancia modifica el punto de partida de la relación profesional, ya que los clientes pueden acudir al despacho con información previa y cuestiones más concretas.
Sin embargo, los resultados muestran una distinción entre utilizar la tecnología como instrumento auxiliar y permitir que sustituya el criterio profesional.
El 63 % de los clientes se muestra favorable a que los abogados utilicen inteligencia artificial para redactar documentos y el 60 % acepta su utilización para resumir información.
El respaldo disminuye considerablemente cuando se trata de adoptar decisiones sobre sus asuntos: únicamente el 29 % se muestra partidario de esta posibilidad.
La transparencia sobre el uso de la tecnología también comienza a formar parte de las conversaciones entre abogados y clientes.
En concreto, el 42 % de los profesionales encuestados afirma que sus clientes ya les han planteado preguntas relacionadas con el empleo de inteligencia artificial y la información que facilitan sobre su utilización.
Clio presenta sus nuevas herramientas en España tras adquirir vLex
La presentación del informe coincidió con los encuentros Clio Elevate organizados en Madrid y Barcelona, que reunieron a más de 500 asistentes entre ambas ciudades, según la compañía.
Los encuentros sirvieron para presentar el lanzamiento en España de Clio Work y Clio Manage, dos soluciones disponibles bajo la marca vLex part of Clio, después de que Clio adquiriera vLex en 2025.

Clio Manage está orientada a la gestión de despachos mediante una plataforma en la nube que incorpora inteligencia artificial y permite organizar asuntos y colaborar con los clientes.
Por su parte, Clio Work está diseñada para desarrollar tareas jurídicas, como la investigación jurisprudencial, la redacción de documentos y la preparación de escritos procesales, utilizando los datos jurídicos de vLex.
La propuesta de la compañía consiste en integrar la gestión empresarial y el trabajo jurídico en un mismo sistema.
En ambos encuentros participaron Jack Newton, fundador y consejero delegado de Clio; Ronnie Gurion, presidente y director de operaciones; Lluís y Àngel Faus, fundadores de vLex; y Ferran Sala, director general de Clio España.
Las jornadas abordaron la transformación digital del sector jurídico y los retos que plantea la incorporación de inteligencia artificial a la actividad de los despachos.