El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu impone a Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid, y a Rodrigo Rato, de Bankia unas fianzas civiles de 16 y 3 millones de euros, respectivamente, por sistema de tarjetas opacas que permitió a 83 consejeros cargar 15,5 millones de euros en gastos personales.
El magistrado ha tomado esta decisión a instancias de la Fiscalía Anticorrupción al considerar que las conductas de los imputados podrían tipificarse como un delito continuado de administración desleal, que sanciona a los administradores de una sociedad que causen perjuicios, con abuso de las funciones propias de su cargo, han informado fuentes jurídicas. Estas conductas están castigadas en el Código Penal con penas de prisión de seis meses a cuatro años o la imposición de una multa del triple del beneficio obtenido.
Para calcular las fianzas se ha tenido en cuenta el dinero que durante su mandato se gastó de forma presuntamente ilícita con las tarjetas opacas, más el 25 % mínimo de más que recoge la ley que se puede imponer, una cifra que alcanza los 16 millones para Blesa y los 3 millones para Rato.
Así, en el caso de Blesa, el gasto cargado en total a esas tarjetas ascendió a 12,5 millones y en el de Rato a 2,6 millones.
Tanto Blesa como Rato han defendido ante el juez que las tarjetas opacas eran «de uso personal» y han eludido cualquier responsabilidad respecto a su emisión, según han confirmado fuentes presentes en la declaración.
Ambos han calificado las cantidades que gastaron con sus tarjetas como una «retribución» concedida por su entidad. En concreto, Blesa ha precisado que se trataba de un «complemento retributivo de libre disposición» mientras que Rato ha concretado que el dinero gastado era una cantidad retributiva que debía descontarse de su salario, informa Europa Press.
El magistrado ha tenido en cuenta solo las cantidades que asumió Caja Madrid, que asciende a 15,25 millones de euros, ya que los otros 245.000 que sufragó Bankia han sido restituidos por los titulares de las visas, según las fuentes consultadas.
Las fianzas impuestas son para asegurar las responsabilidades pecuniarias, que comprenderían tanto la responsabilidad civil como las multas que se puedan terminar imponiendo en el procedimiento.
El juez Andreu les ha dado a los dos 3 días hábiles para que depositen esas cantidades con apercibimiento de que si no lo hacen en este tiempo se procederá al embargo de bienes.
Barcoj, el otro imputado
El primero en declarar fue el ex director general de la entidad Ildefonso Sánchez Barcoj, al que el juez no impuso fianza. Barcoj afirmó ante el juez que él no fue el responsable de la organización de las tarjetas, ya que venía de atrás, de 1988, cuando el presidente era Jaime Terceiro. Sánchez Barcoj ha devuelto todas las cantidades —los 575.000 euros—, que gastó con su tarjeta.
Según la versión trasladada por fuentes presenciales de su declaración, el que fuera mano derecha de Blesa no ha sabido precisar la persona que ideó el sistema, porque ya existía desde antes de su llegada a Caja Madrid.
Tributación a Hacienda
Otro punto en el que han coincidido los dos ex presidentes ha sido en alegar que carecían de conocimiento respecto a la tributación fiscal del beneficio económico obtenido con las tarjetas.
La versión ofrecida por Rato se basa en asegurar que el departamento tributario y fiscal de Bankia «era el responsable y el encargado de aplicar las retenciones correspondientes a las retribuciones y, por tanto, de las tarjetas».
«Como el resto de mis retribuciones por distintos conceptos, siempre dí por hecho que lo que gastaba con la tarjeta en cuestión formaba parte de mi retribución global y que, por tanto, sus retenciones estaban incluidas en mi certificado anual, como no podía ser de otra manera», ha asegurado, según apuntan letrados presentes en la declaración.
Blesa se ha referido a esta cuestión de forma similar. Ha precisado que nunca fue consciente de que este dinero no se incluía en su certificado de retenciones y ha puesto de manifiesto que ya ha regularizado ante Hacienda las cantidades que gastó entre los años 2003 y 2010, que ascienden a 436.688,42 euros.
Rodrigo Rato ha desvelado que ya ha consignado en dos cuentas de Bankia y la Fundación Caja Madrid las cantidades que gastó. Cargó 44.200 euros a Caja Madrid y 54.837 euros a Bankia, según la documentación que maneja el juez Andreu.
Al margen del caso de las tarjetas, durante el interrogatorio de Rato, el fiscal Anticorrupción le ha preguntado por sorpresa por una transferencia de 6 millones que recibió por parte de Lazard, entidad que asesoró a Bankia en su salida a bolsa y a la que perteneció antes de entrar en Caja Madrid.
El ex director gerente del FMI ha explicado que correspondían al pago de unos derechos de opciones sobre acciones adquiridos en 2008 y que vencían en 2011.
Repercusión de este escándalo
El escándalo de las tarjetas B se ha cobrado la dimisión de más de una docena de antiguos miembros de la cúpula de Caja Madrid de sus distintos puestos, la expulsión de afiliados del PSOE, y la apertura de un expediente por parte del PP que podría llegar a echar a Rato, quien en su día sonó como sucesor de José María Aznar.