El problema catalán se ha llevado de forma pésima desde el punto de vista de la comunicación, opina Teodoro González Ballesteros, catedrático de Derecho Constitucional en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. A su entender, “en Cataluña no ha habido una defensa de la idea de España. No ha habido una campaña”.
TEXTO E IMAGEN: CARLOS BERBELL
Y eso es porque “Moncloa es un lugar cerrado para la comunicación”.
González Ballesteros es maestro de varias generaciones de periodistas. Mucho de ellos ocupan hoy importantes puestos en diferentes medios. Para todos es una referencia obligada en el campo del derecho de la información, y de la opinión. Porque “el maestro” también es un fino analista que posee el don de la síntesis y la claridad, como buen periodista que es también.
Para él, gran parte de la culpa del problema con Cataluña la tiene el Gobierno, al que suspende, de forma rotunda.
¿Desde el punto de vista constitucional el Gobierno ha dado los pasos correctos con respecto a Cataluña?
No. El problema catalán se ha planteado en dos planos. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha planteado un problema político. Y el Gobierno ha respondido planteando un problema constitucional, legal.
No tienen nada que ver. Lo que pedía Mas, en sus comienzos, fue un problema político que se pudo solucionar, arreglar o intentar hablar en su momento.
Y lo que le contestó el Gobierno por boca de su presidente y de su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, es que la Constitución dice esto. Y le leyeron los artículos 1 y 2 de la Constitución.
Esa contestación no era para un problema político sino para un problema legal. Porque para aplicar la Constitución ya está el Tribunal Constitucional. Se ha echado de menos que el Gobierno no haya tenido cintura política para hablar, para discutir o para razonar con la otra parte. O para explicarse, y que se hayan amparado en la Constitución.
‘Es que la Constitución dice…’. Bueno eso ya sabemos que lo dice. Pero el problema que presenta Cataluña es un problema político y usted contesta a un problema meramente constitucional. Resultado: es el Constitucional el que le ha parado los pies a Cataluña.
Se ha entrado en un tema de no entendimiento entre dos políticos. Uno, que se ampara plenamente en el derecho. El presidente del Gobierno es un registrador de la propiedad. Y la vicepresidenta es abogada del Estado. Y lo suyo es la ley.
Y el otro, que es un político, con bastante colmillo retorcido, con muchas escamas, que plantea temas políticos. Y no hay que olvidar algo: que lo primero que planteó el Gobierno autonómico catalán al Gobierno central fue el cupo vasco. Ellos lo que querían era el cupo. Que se tribute en Cataluña y que luego se devuelva lo que haya que devolver, igual que hace el País Vasco. Pero es algo que nunca se llega a aceptar, ni siquiera a discutir.
¿Estamos hablando de que es un problema, en su origen, netamente económico?
Claro. Cuando Artur Mas plantea el tema del cupo, dice ‘yo quiero ser como el País Vasco. Nosotros recaudamos los impuestos y le damos una parte al Estado’. El cupo. Eso es un problema político. No es un problema legal ni constitucional. Lo tiene el País Vasco. ¿Por qué no puede tenerlo Cataluña?
Ahí empieza el desencuentro.
¿Por qué cree que Rajoy le da la espalda a Mas cuando este le plantea el tema económico?
Todos los personajes actuamos de acuerdo con nuestra formación intelectual, mental… Recuerdo una reunión en la que estuve presente y en la que Rajoy dijo, ‘yo tengo esto muy bien organizado’ –después del 20 de noviembre de 2011, después de las elecciones-. ‘Yo me voy a dedicar a Europa. Al Gobierno de la nación se va a dedicar la vicepresidenta. Y que el partido lo lleve la Cospedal’. Y cree que esa división, que calca la división que tuvo Zapatero, con una vicepresidenta fuerte –María Teresa Fernández de la Vega-, es su sistema.
‘A mi no me hables de dinero. Yo estoy en Europa. Los problemas económicos de España los lleva [ministro de Hacienda] Montoro , De Guindos [ministro de Economía] está conmigo en Europa, y la vicepresidenta, que es la que manda. Así que si Montoro dice que no hay dinero, pues no hay dinero’.
Hubo una discusión en la que no se llegó a un acuerdo. Y llevan así desde el 2011. Nunca hubo un entendimiento porque se han utilizado lenguajes distintos: Un lenguaje puramente político y un lenguaje netamente constitucional.
Hace tres años un alto cargo de Convergencia i Unió me explicó que el problema era netamente económico. Que cuando ellos pierden las elecciones catalanas en 2003 la deuda que dejan es de 8.000 millones de euros y que cuando regresan al poder, en 2010, se encontraron con una deuda de 42.000 millones de euros. Estaban al borde de la bancarrota. Lo hizo para explicar de dónde procedían los polvos de estos lodos. ¿Le encaja?
Claro, explica lo que le estoy diciendo. Si no tienen el dinero que necesitan, si el Estado central no se aviene a buscar una fórmula porque Europa no les va a dar dinero a ellos directamente, a las Comunidades –se lo da a los Estados-, pues se plantea el derecho a decidir.
El derecho a decidir es un derecho que no existe en ninguna parte de nuestra Constitución y de nuestra legislación. Ni tampoco existe en el campo del derecho internacional.
No existe el derecho a decidir.
Eso es un invento, un neologismo que hemos creado. Pero, ¿esto qué es? Además, los independentistas catalanes nunca han alegado ninguna norma jurídica para apoyar esto.
Sí, porque Cataluña, que yo sepa, nunca ha sido una colonia.
Nunca.
Por lo tanto, no pueden apelar al derecho a la autodeterminación, que es lo que es en sí este llamado derecho a decidir.
No, por supuesto. La situación de Cataluña es producto de una situación creada por los políticos catalanes. Ellos han creado el problema. Un problema grande. Es un fuego que no se va a apagar. Han conseguido, por las razones que sean, inculcar la pasión separatista a dos o tres millones de personas. Eso ya no es un hecho reflexivo y tiene muy difícil macha atrás
Ese votante ya no reflexiona, ya no piensa. No se dice, este partido que ha gobernado veintitantos años nos ha estafado. No. Están en lo pasional. Y en este momento, con la Asamblea Nacional Catalana, con los otros, con el Consejo, con toda esta trama que han montado, tiene que pasar algo.
Usted es un experto en comunicación y sabe que lo que mueve a los ciudadanos son los estados de opinión. Cuando a un discurso no se contrapone otro discurso…
Prevalece. Es evidente. Es lo que ha ocurrido en Cataluña.
El Gobierno de España apela a la mayoría silenciosa, pero habría que ver si esa supuesta mayoría silenciosa existe o ha quedado aplastada por el discurso separatista, ¿ha sido eso un fallo por parte del Gobierno?
Con todo mi respeto y consideración hacia los órganos de comunicación del Gobierno, en Cataluña no ha habido una defensa de la idea de España. No ha habido una campaña. Lo que se ha escrito y se ha difundido han sido artículos de opinión de gente muy responsable que entiende que es una barbaridad. Que eso va contra la Constitución. Pero el Gobierno no ha hecho nada.
Esto te hace pensar, y te preguntas cuál sería el resultado de un referéndum en todo el Estado sobre Cataluña –que constitucionalmente, a día de hoy no se puede hacer-, y te das cuenta de que la gente está muy cansada. En Murcia, en Andalucía, en Extremadura, en Galicia, están cansados del tema catalán. La gente te dice ‘que se vayan y que nos dejen en paz’. Hemos pasado de que la prensa esté monopolizada por el terrorismo de ETA a estar monopolizada durante tres años por Cataluña. ¿Qué día no aparecen noticias sobre Cataluña en televisión, prensa, radio e Internet?
La gente está cansada de Cataluña.
¿Tenía que haber montado el Gobierno una campaña de sensibilización en Cataluña contraponiendo el ‘España nos roba’ de los separatistas con el ‘España es un buen negocio’? ¿Por qué no se ha hecho, según su punto de vista?
Tenía que haberlo hecho, sí. ¿Por qué no lo han hecho? Mi opinión es que desde el Gobierno se piensa que eso tienen que hacerlo los ciudadanos. El Gobierno considera que lo suyo es la legalidad, la Constitución. ¿Y el resto? ‘Que cada uno haga lo suyo’, dicen. Pues no. A quien le corresponde gestionar la cosa pública es al Gobierno, que para eso es el Gobierno. Tengo la sensación, en todo este proceso, que el Gobierno ha hecho dejación absoluta. Como es ilegal no se puede hacer.
Es la visión que tienen un registrador de la propiedad y una abogada del Estado. Como esto es ilegal no es posible. ¿Cómo que no es posible? Claro que es posible. Esto es un problema político discutible. Y será legal o ilegal cuando se transforme en una norma jurídica. Hasta entonces podemos estar hablando de lo que usted quiera.
El día 9 no se producirá la consulta.
Porque lo ha parado el Constitucional, no el Gobierno.
¿Y qué pasará después? Vienen las elecciones municipales. Se supone que Esquerra Republicana va a tener un gran avance. ¿Vamos a pasar de un mal sueño a una pesadilla? ¿Qué tendría que hacer el Gobierno?
El Gobierno tendría que sentarse a hablar con los actuales dirigentes. Y plantear algo que les permitiera salvar la cara. Lo que está pidiendo Artur Mas en este momento es Socorro.Pero, claro, Artur Mas es el que ha arrojado la gasolina y provocado el incendio. ‘Es que ahora necesito que me echen una mano para salvarme yo’.
Si salvarse él supone al mismo tiempo poder salvar también la situación posterior al día 9, bien. Lo que pasa es que ya es muy difícil. Porque han creado unos órganos extraños. La Asamblea Nacional Catalana, por ejemplo, el Consejo Consultivo, el Consejo Electoral. Todo eso han sido decisiones del Gobierno Mas para asustar al Gobierno de Madrid. Para decir, ojo lo tenemos todo.
El Gobierno de Madrid se ha quedado en su sitio. En la Constitución.
Y ahora, ¿qué?
Pues ahora está todo montado. Existe esa idea por el soberanismo y existe otra idea, y es que España no nos deja votar. Nos quita nuestro derecho a decidir. Un derecho que no existe legalmente.
La idea, para 2 o 3 millones de catalanes, es que España les persigue. Ya es muy difícil buscar una solución. Y si hay una solución la tiene que plantear Artur Mas. Llegar a una acuerdo con el Gobierno para buscar una solución al tiempo que le quede hasta las próximas elecciones y desactivar el avance de Esquerra Republicana de Cataluña.
El Gobierno central, además, se encuentra desarbolado legalmente para impedir una declaración de independencia. En el Código Penal de 1995 se suprimió el artículo 124 que castigaba la declaración de independencia de cualquier parte de España con una pena de 6 a 12 años. Con lo cual, el propio parlamento catalán puede declarar la independencia mañana sin esperar consecuencias carcelarias.
Sí, pero no tenemos que perder de vista la trayectoria de la pelota. Lo que están buscando es la aplicación del 155 de la Constitución. Se le quita las competencias a la Comunidad Autónoma y pasa a depender directamente del Estado. Si sucede eso se habrá creado un pueblo mártir. Y eso es lo que están buscando: convertirse en mártires.
Hay que evitar crear mártires.
El principal reproche que se le puede hacer al Gobierno es la inactividad frente a los permanentes movimientos y propaganda de Artur Mas.
En 1979 el entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, hizo un maratón por las Islas Canarias para contrarrestar la influencia del grupo independentista, Movimiento para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario, el MPAIAC, liderado por Antonio Cubillo. En consecuencia las Canarias se convirtieron en un caladero de votos para la UCD, y después para el CDS ¿Le ha faltado a Rajoy la determinación de Suárez en el caso catalán?
Al Partido Popular, en Cataluña, le ha faltado un líder. La actual presidenta del PP en esa Comunidad, no dudo que sea una excelente persona, pero desde el punto de vista político en Cataluña no ha funcionado. Cuando se quieren obtener votos de una provincia, de una localidad, hay que ir y patearse las calles, para que te conozcan. No vale sólo con mandar, con dar órdenes y disponer. Eso es insuficiente. Porque el personal se te revela, que es la situación actual.
Es mucho más preocupante lo que está ocurriendo ahora mismo que si hubieran podido votar.
¿Por qué?
El desmadre va a ser general. Artur Mas no puede obtener ningún rendimiento. Porque no va a ser él el que va a capitanear todo el proceso, si llegan a culminarlo. Va a ser su sucesor. Mas está amortizado. Ha hecho todo el camino para llegar a la cima de montaña, pero no va a ser él quien lo consiga.
No ha habido cintura política por parte del Gobierno para afrontar el tema y sí una gran propaganda por parte de Artur Mas en huir hacia delante hasta llegar a dónde está. La verdad es que hecho en falta que alguien, los segundos o terceros, el Duran i Lleida de turno o figuras similares, hubieran ‘mullido’ eso.
Otro aspecto que no hemos tratado ha sido el de la permanencia en la Unión Europea. Cuando se estaba produciendo el debate en Gran Bretaña sobre la independencia de Escocia Rajoy declaró que España, en el caso hipotético de que el Sí ganara, se opondría a la permanencia de Escocia en la Unión. Y ya se sabe que para entrar se necesita unanimidad de todos los países. Un aviso que, se asume, tendría su contrapartida por parte británica en el caso catalán.
Sí, pero es que eso ya lo saben en Cataluña. El planteamiento que se ha hecho desde Barcelona es un despropósito porque ya no caben las islas dentro de la Unión Europea. Nos guste o no nos guste es lo que hay, y soy muy crítico con la Unión.
Cabe la unión económica, la unión del mercado, la unión bancaria será posible, aunque todavía no lo es, pero no cabe la unión política. La constitución de Europa no salió adelante y no cabe.
Lo cierto es que se le plantean infinidad de cuestiones a Cataluña.
‘Oiga, ¿yo puedo seguir utilizando el euro como moneda?’ No tienen banco central. ‘Tendremos que inventarnos una moneda’. Esta reflexión, que es muy simple, no la han hecho aquellas personas que de forma pasional y casi desesperada quieren la independencia. El gran problema para Cataluña es que se le den la independencia. ¿Qué hacer con ella? ¿Qué hacer con los empresarios que se vayan a ir? ¿Y cómo van a pagar las pensiones? Porque en España hay caja única.
El problema es que no pueden pertenecer a Europa porque no los van a aceptar, porque en el momento en que dos o tres países se opongan, ni de broma entran. Su gran tragedia será conseguirla. ‘¿Y ahora qué hago?’ Si lo consiguen, van a jugar el Barcelona, el Espanyol y el Sabadell en su propia liga de fútbol.
¿Cómo profesor de Derecho de la Información y de Constitucional, qué nota le da al Gobierno en el manejo del problema catalán, aplicando la Ley?
Un suspenso.
¿Y en la gestión de la comunicación?
Otro suspenso.
¿Un suspenso de 3-4 o un suspenso de 1-2?
Un suspenso de 1-2. Hay gente que se cree que con estar en el poder y tener el Gobierno no hace falta que eso se comunique, se difunde, se informe, y yo creo que sí. Hay que hacerlo porque si no la gente no se entera. No importa lo que se haga en La Moncloa, en Fomento, si no hay alguien que lo cuente, que ponga a disposición de los ciudadanos lo que debemos saber. No tiene sentido. Yo creo que Moncloa es un lugar cerrado para la comunicación.