Por primera vez en la historia de la Justicia española un juzgado ha reconocido el trastorno de negación del embarazo como una eximente incompleta en el caso de Alba, una joven acusada de matar a su bebé recién nacido en el momento en que le dio a luz.
La mujer fue acusada, en un principio, de asesinato, un delito que castiga el Código Penal con 20 años de cárcel. El Juzgado de lo Penal número 2 de Valencia,
Le correspondió al Juzgado de lo Penal número 2 de Valencia, cuyo titular es el magistrado Enrique Ortola, dilucidar su destino, que se resolvió por la vía de la conformidad de todas las partes –fiscal y abogado defensor- antes de la vista. Los hechos fueron rebajados a homicidio imprudente que, con la aplicación de la mencionada eximente incompleta, le fue aplicada una pena de 10 meses de prisión.
Este trastorno es poco conocido en España, no así en nuestro vecino país del norte, donde existe la Asociación Francesa para el reconocimiento de la Negación del Embarazo. Esta calcula que en ese país hay posiblemente 2000 casos al año y de ese número alrededor de 300 mujeres llegarán al parto sin haber sido conscientes del embarazo durante los 9 meses de gestación.
En España no existen datos fiables.
El trastorno de negación del embarazo encontró su lugar en los titulares de los principales periódicos en 2006 en Francia con el caso de una madre de 41 años que confesó haber matado a tres bebés poco después de traerlos al mundo. El marido descubrió sus cuerpos congelados en una de las neveras de la casa.
Este trastorno está poco estudiado. Las mujeres apenas aumentan de talla y peso y tampoco experimentan mareos o náuseas, signos habituales de la gestación.
En Francia, médicos, especialistas y afectadas, han demandado que se reconozca como una patología y un problema de salud pública. Y que las mujeres que la padezcan no sean encarceladas pues no son responsables de sus actos.
En casi todos los casos de este tipo, las mujeres suelen acudir al médico preocupadas por molestias abdominales específicas y aumento de peso.
Según los hechos probados en la sentencia del Juzgado de lo Penal 2 de Valencia, que tiene fecha de 12 de octubre, Alba estaba en su casa con su pareja y comenzó a sentir “fuertes dolores abdominales”, por lo que se fue al baño. Allí dio a luz una niña. En ese momento se dio cuenta de que estaba embarazada.
Durante el parto, y en el “desconocimiento de su situación”, hizo uso de una lima de uñas, causando al bebé heridas superficiales y otra incisa, que penetró en la cavidad pleural, provocándole una contusión en uno de los pulmones. Después, cortó el cordón umbilical al bebé, lo colocó sobre una toalla, sin anudarlo. Eso provocó una hemorragia externa. Como consecuencia, se produjo una anemia generalizada que desembocó en una hipotermia que, con la lesión de pulmón, produjo la muerte del bebé.
Según su abogado defensor, Julio Sánchez, el día del partido, desde que comenzaron los dolores abdominales y hasta las 2 de la tarde en 2012, Alba y su pareja realizaron 23 llamadas a los servicios de emergencias. El joven fue tres veces al ambulatorio, que se encontraba a 300 metros de la casa.
En este caso, como en muchos otros, la señal de GPS fue aportada como prueba durante el juicio para demostrar que la pareja no se movió de su vivienda y que en ese periodo pidieron una ambulancia, que no se tramitó.
Cuando finalmente llegó un vehículo medicalizado, el bebé tenía vida aún. Se determinó que, de haber llegado cinco minutos antes, habría sobrevivido.
El letrado contó con dos psicólogas que hicieron un informe exhaustivo a lo largo de ocho meses para confirmar su trastorno. Las especialistas hablaron con familiares y amigos de la joven, que corroboraron su desconocimiento de que estaba embarazada. Asimismo, examinaron fotos donde no se podía apreciar que estaba embarazada.
El caso de Alba no es único en España. El titular del Juzgado de Guardia de Arjona, Tenerife, dejó en libertad a la madre de un bebé que apareció muerto en julio pasado dentro de un congelador. El juez le imputó de un homicidio imprudente, a la espera de saber si nació vivo o muerto.