La multinacional italiana RCS, propietaria del diario El Mundo, reclama al fundador del periódico, Pedro J. Ramírez, 100.000 euros por desmentir que su relevo en la dirección de la publicación había sido pactado. Y lo ha hecho por la vía legal, a través del tercer despacho en importancia de España, Uría y Menéndez.
Ha sido el propio Pedro J. Ramírez el que ha revelado la existencia de la demanda en su columna semanal, que publica todos los domingos en El Mundo desde su salida de la dirección, “Cartas de un arponero ingenuo” y que esta en esta ocasión, titulada “De peces y peceras”, ha dirigida a su sucesor, Casimiro García Abadillo.
“Te supongo enterado de que el propietario de El Mundo, el grupo RCS, me ha requerido a través del despacho Uría y Menéndez el pago de 100.000 euros como penalización por haber refutado ese párrafo del editorial en los términos antedichos”, dice Pedro J. Uría y Menéndez es el bufete externo que trabaja para El Mundo.
Los “términos antedichos” son, según la versión de Pedro J., coincidentes con los suyos, y le conmina a que los ratifique “en los términos exactos en los que la reflejaste en tu primer encuentro digital como director de El Mundo: ‘Han cesado a Pedro J. porque en los últimos tiempos nuestro periódico ha publicado informaciones muy comprometidas que han afectado a instituciones, partido políticos, sindicatos, etc. Los poderes fácticos de este país no soportaban a un director como Pedro J. A esto se suma una situación financiera complicada del periódico’”.
Casimiro García Abadillo había publicado en su editorial del 25 Aniversario del diario que la salida de la dirección de su fundador se había producido por un “acuerdo empresarial”. Aquello provocó que Pedro J. publicara una serie de tweets (tiene 279.583 seguidores) contestando en los que decía que “primero se le borraba de la foto” y luego se “reescribía la Historia”, que eso era “engañar a los lectores” y que “fui destituido del periódico que fundé junto a mis compañeros tras una brutal campaña del Gobierno”.
En su carta de hoy Pedro J. es más explícito, si cabe: “El Consejo de Administración procedió a destituirme ‘tras’ –he aquí mi adverbio- esa ‘brutal campaña’ iniciada por el propio Rajoy en sede parlamentaria”.
El conocido periodista, además, hace referencia a las relaciones estrechas de García Abadillo con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal y Carmen Martínez Castro, secretaria de Estado de Comunicación del Ministerio de la Presidencia. Sin olvidar a Javier Ayuso, jefe de Prensa de la Casa Real del Rey don Juan Carlos, y Juan Manuel Cendoya, director general de Comunicación y Marketing Corporativo y Estudios de Banco Santander
De acuerdo con fuentes consultadas, Pedro J. Ramírez está tensando la cuerda en busca de su libertad. El pasado mes de abril RCS admitió en su informe anual un desembolso de 13,5 millones de euros por el finiquito y la llamada cláusula de no competencia que impedirían al conocido periodista montar otro medio que hiciera la competencia a El Mundo. Ese blindaje alcanza hasta 2016, pero podría dejar de ser efectivo si las circunstancias actuales se transformaran, como que El Mundo se fusionara con el ABC o que el actual estado de cosas que ha imperado hasta ahora dejara de estar vigente.
La reclamación de Uría y Menéndez podría ser el fulminante que hiciera estallar la bomba.
En el aire está muy presente el previsible deseo público de Pedro J. Ramírez de iniciar una nueva aventura periodística en la forma de un diario digital. Eso no será posible hasta que los vínculos contractuales que le unen al periódico que él fundó se hayan cumplido u ocurran otras circunstancias que lo liberen de ello.
Casimiro García Abadillo, por su parte, publicó un twit a las 7 de la tarde del domingo, en el que citaba expresamente a Pedro J. Ramírez a través de su cuenta de Twitter, en la que decía a @acaimo: «Te aseguro que ha sido para mí más difícil leerla y además publicarla. Pero creo en la libertad de expresión».