La abogada Emilia Zaballos Pulido,tiene las cosas claras, la justicia es cara, lenta y mala. Habla desde la experiencia del día a día. Y sobre las tasas, ¿qué? «Nefastas».
TEXTO E IMAGEN: YOLANDA RODRÍGUEZ/CARLOS BERBELL
La abogada Emilia Zaballos Pulido es una mujer hecha a sí misma. Y subrayo en especial el sustantivo “mujer” por suponer un factor extra de dificultad en un país como España.
Es verdad que nuestro país ha sufrido una transformación histórica sin precedentes en los pasados treinta años en todos los órdenes de la vida. En especial en el de la mentalidad, en cómo los ciudadanos vemos las cosas. Y de una forma muy específica en el de la igualdad entre hombres y mujeres.
La doctora Zaballos es una prueba viva de que el genio creador, de que el liderazgo y la capacidad de organización no es patrimonio del sexo masculino sino que es una característica que posee la raza humana. Ella posee, además, un preciado don: la capacidad de generar confianza inmediata en su interlocutor. Y no es porque sea una mujer bella y elegante –que lo es- sino porque transmite de natural esa preciada sensación que muchos tratan de aprender a lo largo de su vida.
Emilia Zaballos es, actualmente, la vicepresidenta de WomenCEO Internacional, una poderosa asociación de mujeres ejecutivas y directivas que tiene objetivo el empoderamiento de la mujer.
El despacho que dirige, Zaballos Abogados, está formado por casi 50 personas. Todo esto, así contado, podría sonar como algo natural, pero no lo es, en absoluto. Porque nadie de su familia ha tenido jamás relación con el mundo del Derecho. Es un caro puro de vocación. Un ejemplo de éxito de los que se suelen estudiar en las cuelas de dirección de empresas, como el ESE, de la que fue una alumna aventajada.
“El éxito es la sensación momentánea de alegría cuando conquistas una cumbre difícil”, explica Zaballos. “Entonces, levantas la mirada y te das cuenta de que hay otras cumbres. Más altas, más desafiantes. Te preguntas, ¿podré? Y tu voz interior te contesta, ‘¡por supuesto que podrás!’. Y vuelve a comenzar el proceso. No hay nada que te haga sentir más viva que fijar metas y cumplirlas”.
Zaballos Abogados acaba de abrir despacho en Mexico D.F. Un salto arriesgado que ella considera natural, tal como explica en esta entrevista.
¿Cómo ha afectado, en el día a día, la crisis en un despacho mediano como el suyo?
Se ha producido una disminución del número de asuntos que se te encargan, porque la justicia es muy cara y tarda mucho en la tramitación de los asuntos. Nos hemos dado cuenta de que muchos de nuestros clientes evitan acudir a la justicia porque tienen menos necesidades, han desaparecido algunas empresas, son menores las inversiones, etc.. Y, a esto, hay que unir la reducción del número de profesionales que el despacho necesita.
La crisis está haciendo mella en los despachos medianos. Esto se refleja en la reducción de las plantillas, tanto en número de abogados como de socios. A menor número de asuntos que entran en el bufete es preciso reducir también la plantilla para hacer frente a los gastos. Todo esto ha provocado que muchos despachos medianos se reduzcan o desaparezcan.
¿Las tasas han afectado a los despachos?
Las tasas es una de las cosas que más ha perjudicado tanto al cliente como a los despachos profesionales. Han sido nefastas. Para mí, la justicia es lenta, es cara y por lo tanto, no es buena. Personas que tienen necesidad de acudir a la Justicia, y tienen razón para acudir a ella, no lo hacen. Ven limitada la tutela judicial efectiva.
El ciudadano solamente cree en la justicia cuando la siente. En el momento que ve que tiene un problema y para acceder a la justicia se encuentra muchas trabas como las tasas, se empieza a dar cuenta de que la justicia es cara, que la justicia es lenta y por lo tanto, la justicia es mala. Y eso implica que si un ciudadano, o los abogados, dejamos de creer en la justicia la inseguridad que se crea en el país es algo desolador para todos.
Recientemente el Consejo General del Poder Judicial hacía públicos los tiempos medios de resolución de asuntos en las distintas jurisdicciones asegurando que en civil la media es de dos años; en penal de un año y dos meses; en lo contencioso-administrativa de cuatro años y en social de dos años y medio. ¿Cuál es su experiencia?
Todos tendemos a los números y a los porcentajes. El Consejo lógicamente lo hace en función de lo que le interesa, pero la realidad y los porcentajes con los que nos movemos todos son con los de los juzgados, con los de los abogados que pateamos directamente los juzgados y estamos con el cliente sufriendo el día a día. Por ejemplo, asuntos de 1997 y 1998 en mi despacho siguen todavía esperando una resolución. Si no es una primera instancia es una segunda o, incluso, una tercera. Esto demuestra que la justicia es tremendamente lenta. Las cifras y los datos que nos están dando no se ajuntan a la realidad que vivimos en el día a día en los juzgados.
Se han multiplicado por tres y por cuatro. Eso sí, si hablamos de un tema político o mediático se intenta resolver con rapidez. A la hora de tramitar una instrucción o señalarse una vista ésta será más o menos rápida si goza de repercusión social, los implicados tienen connotaciones políticas o sociales. Si es un tema mediático será más rápido.
«EN MI DESPACHO HAY ASUNTOS DE 1997 Y 1998 QUE SIGUEN TODAVÍA ESPERANDO UNA RESOLUCIÓN»
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¿Me está diciendo que existen asuntos de primera y de segunda dependiendo de las personas implicadas y de la repercusión social?
Totalmente. Existen asuntos de primera, no solo por la personas implicadas y del asunto en cuestión, sino también por todos los perjuicios colaterales que ese asunto pueda generar. Si es algo que afecta políticamente a la imagen de determinado grupo de ideología política, si es un tema muy mediático y se acercan las elecciones hay que resolverlo con rapidez porque la sociedad espera esa espera una respuesta eficaz. Quiere soluciones. Y los políticos en campaña quieren dárselas.
Los asuntos de segunda, que son más del 95 por ciento, son todos los demás. Como secuencia de los elevados costes y la lentitud ocasionan que la ciudadanía esté perdiendo la fe en la justicia.
Una de las cosas que ha hecho su despacho y otros despachos también ha sido expandirse hacia el exterior, la internacionalización. ¿Cree que es la salida idónea para que los despachos se puedan mantener?
En España existen tres tipos de despacho. Por una parte está el pequeño despacho, muy individual; los despachos medianos, que eran los que estaban más consolidados y los despachos muy grandes, que desde el primer momento optaron por ser bufetes internacionales.
El despacho pequeño tiene costes muy bajos de mantenimiento y ha podido sobrevivir bien a la crisis. El grande lo que ha hecho ha sido disminuir su número de abogados y, al mismo tiempo, nutrirse de los ingresos que genera el bufete fuera de España.
Sin embargo, el despacho mediano es el que ha sufrido la crisis de una forma mucho más fuerte. Si tienes infraestructura y mucho valor para salir al exterior podrás mantenerte, pero con mucho esfuerzo.
Me está diciendo que esta crisis ha afectado principalmente a los despachos medianos, ¿verdad?
Sí, sin duda. Son a los que más ha afectado la crisis económica.
¿Quizá eso es lo que la hizo tomar la decisión de expandirse a México?
Evidentemente, la crisis ha provocado que muchos despachos busquen otras líneas de negocio y la internacionalización es una de ellas. Nuestros clientes se encuentran con muchos problemas y falta de liquidez para poderlos gestionarlos. Nosotros tenemos que conseguir nuevos clientes y, al mismo tiempo, consolidar aquellos que ya tenemos.
¿Y México es una salida?
México es un país estratégico. Para mí es un país bisagra entre Estados Unidos y Latinoamérica. Además es un punto de conexión muy importante entre España y el resto de los países latinoamericanos.
¿Cuántos abogados forman el despacho Zaballos aquí en España?
Somos unos 50 abogados y algún economista. En México estamos manteniendo la misma línea de crecimiento. Hemos observado que las necesidades de aquí y las de allí son muy similares y que la demanda por parte de los clientes es la misma.
¿Se puede llevar un bufete desde el avión?
Se puede llevar siempre que estés muy vinculado a las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías que han convertido en la opción ideal para los despachos que se están llevando desde un avión. Son bastantes.
Usted, además del despacho es vicepresidenta de la Asociación WomanCEO, ¿qué supone ese cargo, qué objetivos tiene?
Como vicepresidenta de la Federación WomenCEO internacional los objetivos son muy claros. Es un suma y sigue al mundo masculino. Las mujeres con nuestros conocimientos, con nuestra experiencia, con todo nuestro talento y nuestro potencial lo que estamos buscando es asociarnos prioritariamente para que se lleve a cabo el lobby dentro del mundo empresarial femenino. Estamos buscando el empoderamiento dentro de los mercados y dentro todas las actividades profesionales. Y por supuesto, nuestro objetivo prioritario es conseguir la igualdad de trato, no solamente a nivel económico y retributivo, sino también a la hora del reconocimiento y también de asumir la responsabilidad. Esa es una deuda que todavía tenemos pendiente con nosotras mismas y que lo vamos a conseguir.
WomenCEO es una asociación que prioritariamente busca la visibilidad de las mujeres que están desempeñando altos cargos bien como ejecutivas, directivas o consejeras delegadas. Es un lobby donde las mujeres pretenden aunar esfuerzos para consolidarse dentro del panorama económico, social y político.
La asociación tiene dos finalidades: crear vínculos empresariales entre las mujeres y buscar el talento femenino para ayudarle a posicionarse, a empoderarse.
¿Cuántas personas forman WomenCEO?
Somos unas 200 mujeres en España. Además existe la Federación Internacional de WomenCEO, de la que yo soy vicepresidenta, en estos momentos, que opera en Chile, Perú, México y Colombia. Estamos pendientes de ponerla en marcha en Alemania y Rumanía. En total seremos unas 500 mujeres las que formamos parte de esta asociación en todo el mundo.
¿Cree que todavía existe discriminación por ser mujer?
Sí, existe discriminación. No es que sea tan palpable como hace unos años, pero sí existe. Se centra en la desigualdad a la hora de acceder a un puesto de responsabilidad, en las retribuciones económicas, en los horarios, en los requisitos para incorporarse a un puesto de trabajo… Tiene que llegar un momento en que consigamos eliminar todas esas barreras.
¿Se puede llegar a erradicar esta discriminación por razón de sexo?
Principalmente, es un problema de educación. Desde la unidad familiar tenemos que conseguir que el trato que se de a niños y a niñas esté orientado a ese “somos iguales”. Es complicado paliarlo en nuestras generaciones, pero será más fácil con las generaciones futuras. Eso sí, hay que insistir mucho en la formación y en la educación.
A finales de noviembre presentarán WomenCEO en México, ¿cómo será?
Será presentar a los medios de comunicación WomenCEO como una asociación de mujeres empresarias de alto nivel en su Congreso de los Diputados. Queremos asentarnos allí, y potenciar en Latinoamérica el tema de las cuotas mínimas femenina dentro del consejo de administración de las empresas, que oscile entre el 30 y el 40 por ciento, algo que ya se aplica en Europa. Lo que buscamos desde esta asociación es el empoderamiento de la mujer. La igualdad real, para ello contamos con el apoyo político para esta asociación.