Francisco Nicolás Gómez Iglesias, «el pequeño Nicolás», compareció en el programa «Un tiempo nuevo», de Telecinco, para advertir públicamente de que posee “material muy sensible que afecta a todas las instituciones del Estado” y así blindarse frente a un grupo de gente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), a los que considera los culpables de lo que le ha sucedido. El CNI lo ha negado todo.
El joven de 20 años fue detenido el pasado 14 de octubre, martes, a las 9.30 de la mañana por un operativo policial de seis agentes de la Brigada de Asuntos Internos del Cuerpo Nacional de Policía. Permaneció 72 horas detenido en la Comisaría de la calle Rafael Calvo. Después fue acusado de estafa, falsedad documental y usurpación de identidad por hacerse pasar por asesor del Gobierno de España.
Con una seguridad pasmosa, Francisco Nicolás afirmó que si le llegara a pasar algo ese material “saldría la luz” porque considera que “le quieren quitar de en medio”. Reveló que en el momento de su detención, la policía le pidió su «contraseña de correo y el móvil», para, a su juicio, «destruir» toda la información que contenía, texto y voz.
El joven considera que el origen de su actual situación se debe a su relación con el CNI, con el que dijo haber estar colaborando desde hace menos de un año. Era un “charly”, término en clave que utilizan en el servicio de inteligencia del que no quiso explicar su significado. “Miembros del CNI me encargaron cosas alegales que no me gustaron”, reveló. Y afirmó que el secretario de Estado-director del CNI [Félix Sanz Roldán] “tiene conocimiento de todo”.
El CNI, por su parte, hizo público un comunicado -un hecho raro y excepcional- el domingo asegurando que «jamás» había encargado ninguna acción a Francisco Nicolás, desmintiendo sus palabras.
«El CNI jamás ha encargado al Sr. Gómez Iglesias acción o actividad alguna relacionado o no con las funciones y misiones de este Centro», dice el comunicado, en el que informa que sus servicios jurídicos han puesto los hechos en conocimiento de la Abogacía General del Estado «por si las declaraciones pudieran ser constitutivas de delito».
Asimismo, el CNI ha indicado que su secretario de Estado-director del CNI, Félix Sanz Roldán, está «a disposición de los órganos de control que la ley establece para dar fe» de que lo expuesto por el ‘pequeño Nicolás’ es falso.
Francisco Nicolás se reafirmó en su papel como conector o conseguidor de alto nivel y en sus relaciones con el Rey Juan Carlos, la infanta Cristina, Jordi Pujol, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.
“De todos los encargos y todos los servicios que yo realizo hay pruebas y hay testigos», declaró.
A pesar de los recientes desmentidos públicos de la Casa Real y de Vicepresidencia del Gobierno, Francisco Nicolás aseguró que había hablado varias veces con el Rey Juan Carlos, al que “el día de su abdicación le envió un mensaje” que el monarca le respondió, agradeciéndoselo. Que se había reunido con la Infanta Cristina y con su secretario personal, Carlos García Revenga, con el que mantiene una cierta amistad, y que “hace dos meses y medio” estuvo con la Soraya Sáenz de Santamaría, quien le invitó la noche electoral del 20 de noviembre de 2011 a estar en el balcón de Génova [sede del PP].
«Excepto que tengo el ébola, se ha dicho de todos sobre mí», declaró, al tiempo que desmintió que hubiera tenido una «relación sentimental» con el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.
«Pondré una querella a quien diga que hemos tenido una relación sentimental», ha avisado.
Por otra parte, el ‘pequeño Nicolás’ ha reiterado que entre los «trabajos» que ha realizado para altas instituciones del Estado se halla la mediación con el sindicato Manos Limpias en la imputación de la Infanta Cristina en el ‘caso Nóos’.
Francisco Nicolás ha explicado que tras «40 días de encierro voluntario», finalmente se encontraba «un poco mareado y disperso». «En esta historia no se está contando la verdad porque, a lo mejor, no interesa», ha aseverado, para después confesar que sí se siente «utilizado en este momento».
Por último, afirmó que había decidido contar su historia porque «se han pasado unas líneas rojas» que, a su juicio, «ya eran preocupantes» y porque se lo han aconsejado “los buenos” del CNI por su «seguridad».