El Fiscal y la acusación particular habían pedido 8 años de cárcel para el cura, J.S.T., acusado de abuso sexual por tocamientos a tres alumnas en el CEIP de Medinaceli, Soria. J.S.T. había sido su profesor de religión. El Tribunal de la Audiencia Provincial de Soria decretó su absolución al declarar no probadas las alegaciones.
La Diócesis de Osma-Soria rehabilitará de forma inmediata de sus tareas ministeriales al sacedote, según un comunicado realizado por el delegado episcopal de Medios de Comunicación Social, Rubén Tejedor.
El juicio fue celebrado a puerta cerrada la pasada semana en la Audiencia Provincial de Soria. Este es una de las excepciones que contempla la ley a la publicidad de los juicios. Durante el mismo se utilizaron biombos para evitar el contacto entre las tres niñas denunciantes y el acusado.
Durante la primera jornada de la vita oral, declararon dos de las menores, que se presentaron como acusación particular. Ambas ratificaron el testimonio de haber sufrido tocamientos por parte del sacerdote. También declararon otras tres niñas, que se expresaron en los mismos términos.
De la misma manera, declaró asimismo la madre de una de las menores y dos profesoras del CEIP de Medinaceli. Ninguna de estas tres personas fue testigo directo de los delitos que se imputaban al sacedorte.
Sin embargo, ni sus declaraciones ni las pruebas periciales lograron desvirtuar la presunción de inocencia del sacerdote acusado. Para el Tribunal, en el juicio no se acreditó que el cura realizara a las menores tocamientos y caricias con ánimo libidinoso en el pecho, tal y como denunciaron, y que solamente se ha podido acreditar que durante los cursos 2011, 2012 y 2013, el religioso «realizó cosquillas en la tripa y en la zona de las axilas, como un juego, sin ánimo lúbrico y libidinoso».
Para los magistrados de la Audiencia de Soria existen «contradicciones relevantes» en los testimonios de las menores, además de «falta de testigos presenciales o de otras pruebas de carácter objetivo». Según la sentencia, «tampoco parece muy creíble que el acusado haya aprovechado la circunstancia del examen para llevar a cabo tocamientos sexuales durante la clase, en presencia de alumnos, ya que fácilmente podría quedar en evidencia ante la queja de las alumnas». También ha pesado en la decisión judicial «la dilatada carrera como sacerdote» durante más de 30 años, en los que ha impartido catequesis de menores, y 22 años como docente en distintos centros escolares, sin que haya habido quejas.
Según esta valoración, las niñas incurrieron en «claras impersistencias que comprometen la posibilidad de establecer un juicio de credibilidad y verosimilitud de dichas manifestaciones fuera de toda duda razonable». La Audiencia ha solicitado, asimismo, que se deduzca testimonio de la presente causa para que el Juzgado Instructor acuerde lo procedente sobre el presunto delito de abuso sexual en relación con una menor, por el que en su momento también fue imputado el acusado, «sin que nada se haya resuelto expresamente al respecto».
Contra esta sentencia cabe interponer recurso de casación ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo.