Mar Cabrejas, vocal “progresista” del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), podría tener los días contados como miembro de la Comisión Permanente ya que sus compañeros de grupo consideran que no los representa ni a ellos ni a su pensamiento político en materia de Justicia en el órgano de gobierno de los jueces.
Y citan como prueba el hecho de que, el pasado 9 de diciembre, hubiera votado favor de sacar la plaza a concurso la plaza que ocupa de forma interina el magistrado Pablo Ruz en el Juzgado Central de Instrucción número 5; los principales casos por corrupción que afectan al PP son competencia de este juzgado.
Mar Cabrejas, de 50 años, votó entonces con el sector conservador, formado por el presidente de la institución, Carlos Lesmes, Juan Manuel Fernández y Gerardo Martínez Tristán. Álvaro Cuesta, el segundo vocal progresista que forma parte de la Comisión Permanente, votó en contra.
“La vocal Cabrejas sufre lo que se denomina como un ‘síndrome de Estocolmo’ con el presidente Lesmes”, explican desde este grupo, formado, en un principio por 8 vocales –de un total de 20-.
O un ‘enamoramiento’.
No es una vez ni dos, sino muchas más, las veces que se le ha escuchado contar a Cabrejas que “todos los días, a las 11 de la mañana, cuando me asomo por la ventana, le veo [a Lesmes] cruzar del Supremo hasta aquí [el edificio del CGPJ, que está frente al Alto Tribunal, en la madrileña calle del marqués de la Ensenada]”.
Mar Cabrejas, desde el punto de vista de su grupo, no está cumpliendo la función para la que fue elegida. Antes al contrario, se está conduciendo como una vocal conservadora más, por el ascendiente que, sobre ella tiene, el presidente Lesmes.
El objetivo del grupo progresista del CGPJ es sustituir a Mar Cabrejas en esta Comisión, el segundo órgano en importancia del órgano de gobierno de los jueces después del Pleno.
Los cinco vocales miembros de la Comisión Permanente ejercen su función a tiempo completo, por el que reciben un sueldo de 6.000 euros mensuales y en el que disponen de coche oficial, frente a los otros catorce, que sólo visitan el edificio del CGPJ cuando tienen Pleno o alguna comisión.
La Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) establece que el Pleno elegirá, de forma anual, a los vocales integrantes de dicha Comisión. Ha pasado ya un año. Precisamente, aprovechando la circunstancia de que un próximo Pleno ordinario –a celebrar en este mes de enero- tiene que elegir al [o la] vocal que sustituirá a la dimitida Mercé Pigem, el grupo progresista del CGPJ está promoviendo la sustitución de Mar Cabrejas.
Para reemplazar a Pigem, Lesmes tiene como candidata a la jurista y vocal conservadora Nuria Díaz, aunque también se proyecta la progresista Pilar Sepúlveda para ese mismo puesto.
En el puesto de Mar Cabrejas se ha postulado la magistrada –y ex directora de la Escuela Judicial- Roser Bach, también miembro de Jueces para la Democracia (JD), que cuenta con el apoyo de su grupo.
Desde el sector conservador argumentan que esa elección podría ser alto improbable ya que Bach forma parte de la Comisión Disciplinaria y tiene un mandato “inamovible” de cinco años, un punto de vista con el que discrepan los progresistas.
En el caso de que tanto Lesmes como su grupo conservador se opusieran, el grupo progresista apoyará al también magistrado –y miembro de JD-, Rafael Mozo.
La magistrada Mar Cabrejas era, hasta su nombramiento como vocal del CGPJ –en diciembre de 2013- una perfecta desconocida. Como magistrada, era la titular del Juzgado de Primera Instancia número 55 de Madrid y pertenecía a JD.
Su amistad con el entonces responsable de Justicia en el Grupo Parlamentario Socialista, y ex ministro de Interior, Antonio Camacho, propició su elevación al órgano de gobierno de los jueces.
Aquella conexión, con la salida de Alfredo Pérez Rubalcaba, de la secretaría general del PSOE, y del propio Camacho, que fue fichado por el bufete de Pérez-Llorca, quedó rota. “Cabrejas va de por libre en una dirección contraria a la nuestra, que no es para lo que se la eligió”, explican en el que, hasta ahora, había sido su grupo.
Roser Bach y cinco vocales más del sector progresista -Clara Martínez de Careaga, Rafael Mozo, Victoria Cinto, Pilar Sepúlveda y Concepción Sáez- dirigieron, el pasado mes de diciembre, un escrito al presidente Lesmes, solicitando que se debatiera en esa sesión plenaria la designación de nuevos vocales.
Ni Mar Cabrejas ni Álvaro Cuesta rubricaron el escrito, que apela al artículo 600 de la LOPJ y al 18.5 del Reglamento de Organización y Funcionamiento del CGPJ.
El destino de Cabrejas en la Comisión Permanente está en manos de lo que decida Carlos Lesmes y de la matemática. El grupo conservador del CGPJ cuenta con 10 votos, con el del presidente, más el de Cabrejas lo que sumarían 11. Mayoría absoluta.
El grupo progresista contaría con 6 votos, al que se uniría el del vocal por el PNV, Enrique Lucas. Faltaría por ver lo que haría Cuesta. No tienen, por lo tanto, suficientes votos para hacer el cambio, como quedó patente en diciembre, cuando todos ellos pidieron a Lesmes que elevara al Pleno la discusión sobre el concurso público de plazas entre ellas, la que ocupa el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz.