Consuelo Madrigal, la nueva fiscal general del Estado, ha tomado hoy posesión de su cargo en un acto celebrado en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo y en el que ha tenido como padrinos a los dos últimos antecesores en el cargo, Eduardo Torres-Dulce y Cándido Gómez Pumpido.
Madrigal se ha convertido en la primera mujer que dirige la Fiscalía del Estado.
El acto de toma de posesión, presidido por el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, ha contado con la presencia de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, el presidente del Senado, Pío García-Escudero, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, así como una nutrida presencia de fiscales jefes superiores y provinciales, y de jueces y magistrados.
La elección de Madrigal, de 58 años, ha contado con el respaldo del Consejo General del Poder Judicial y del Congreso de los Diputados, al cumplir los requisitos de ser una jurista española de reconocido prestigio con más de 15 años de ejercicio efectivo de su profesión, ya que ejerce de fiscal desde hace unos 34 años.
En su comparecencia ante la Comisión de Justicia de la Cámara baja, Madrigal se comprometió a dar una respuesta penal «tajante e inmediata» a los casos de corrupción, con la creación de unidades de investigación integradas por fiscales, policías y técnicos especializadas en la lucha contra esta «colosal amenaza».
También se comprometió a luchar de manera «decidida e implacable» contra la grave amenaza del terrorismo internacional, que será una de sus prioridades en la gestión al frente del Ministerio fiscal.