Crítica a la credibilidad subjetiva de la víctima

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18/1/2015 00:00
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Actualizado: 25/9/2018 12:23
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José María Garzón, socio director de Garzón Abogados

Es muy habitual encontrarse en casos de violencia de género o agresiones y abusos sexuales, que la única prueba de cargo para desvirtuar la presunción de inocencia del imputado es la declaración de la propia víctima, siendo imposible añadir a la instrucción del procedimiento otros indicios que logren adverar la declaración de la víctima o imputado.

Como viene siendo habitual, la Sala 2ª del Tribunal Supremo, en jurisprudencia pacífica y reiterada, centra el análisis de la credibilidad subjetiva de la víctima en tres puntos:

1º: Ausencia de incredibilidad: Declaración motivada por móviles no espurios.

2º: Verosimilitud: Se pueda corroborar con hechos periféricos.

3º: Persistencia en la incriminación: Declaración prolongada en el tiempo, sin ambigüedades ni contradicciones.

Pero como así establece la STS Sala 2ª, 2 de diciembre de 2004: “Es preciso comprobar de modo explícito la concurrencia de algunas notas, lo que contribuye a objetivar la valoración”. Ya que los requisitos anteriormente mencionados, no son unos requisitos que establezcan una presunción iure et de iure, es decir, que por el mero hecho de cumplirse nos encontremos ante una declaración que de forma automática desvirtué la presunción de inocencia del imputado.

Estos requisitos, son unas pautas de razonamiento jurídico que ofrece la doctrina jurisprudencial para que la declaración puede ser valorada como creíble, pero por el mero hecho de que se cumplan estas pautas de razonamiento jurídico, la declaración no puede quedar revestida por un manto de credibilidad.

¿Cómo se puede valorar la verosimilitud o ausencia de incredibilidad en 10 minutos? La vista oral de un juicio rápido, por ejemplo, en el que la víctima expone sus hechos y el imputado es escuchado por primera vez por su señoría ¿Cómo es posible que pueda apreciar esa ausencia de incredibilidad?  Démonos cuenta que entre los diferentes móviles espurios que ha establecido la doctrina jurisprudencial más reciente se encuentran, entre otros, las siguientes:

– Resentimiento: STS 1029/1997, de 29 de diciembre.

– Enemistad: STS 1936/2001, de 27 de octubre.

– Enfrentamiento: STS 1854/2001, de 19 de octubre.

– Fabulación: STS 624/1997, de 8 de mayo.

– Tardanza en denunciar: STS 283/2002, de 24 de febrero.

Dicho lo anterior, es imposible que en la duración de la vista oral del juicio, su señoría pueda apreciar o descartar con total seguridad, que no existe ningún móvil espurio por el cual se produce  la declaración de la víctima.

Respecto a la verosimilitud del testimonio, dicho precepto es en sí contradictorio, ya que nos encontramos ante casos en los que únicamente tenemos como medios de prueba la declaración de la víctima e imputado, por lo tanto,  al otorgar mayor credibilidad al testimonio de la víctima, se estaría vulnerando el principio de presunción de inocencia, únicamente por otorgar un plus de credibilidad a la declaración de la víctima, como así lo ha establecido la STS de 21 de mayo de 2010.

Recordamos que el trabajo de trasladar a la instrucción o a la vista oral del juicio, todos los elementos que ayuden a su señoría a esclarecer los hechos, corresponde a la policía y a los abogados de ambas partes, pero vuelvo a recalcar que la casuística supera a la ficción, y en muchos casos nos encontramos única y exclusivamente con declaración de la víctima e imputado, sin ningún elemento más.

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