El juez de Instrucción número 11 de Palma ha dado por finalizada la instrucción que investigaba la grabación del vídeo de la comparecencia judicial de la infanta Cristina el 8 de febrero, en el marco del Caso Nóos. Aprecia un posible delito de desobediencia por parte de los presuntos autores, los abogados Francisco Carvajal Jiménez y María del Carmen Jiménez López.
Según señala el juez Manuel Penalva en su auto en que imputa a los acusados y ordena el pase a procedimiento abreviado.
El juez sostiene que los informes de la Policía Científica de Madrid concluyen que varios de los planos que se aprecian en la grabación del vídeo del día de la declaración de la infanta Cristina fueron realizados por la persona que ocupaba la posición de Carvajal en la sala judicial.
Y otros dos planos fueron grabados por la persona que ocupaba el puesto de Jiménez, que también habría podido hacer otros recursos que se aprecian en el vídeo.
El auto destaca que de las diligencias instructoras practicadas se desprende la existencia de indicios de criminalidad contra los imputados al haber desobedecido la orden del juez del caso Nóos, José Castro, que había prohibido expresamente que cualquier persona presente en la sala de declaraciones accediese con dispositivos electrónicos que permitieran la grabación de imágenes o sonido.
Carvajal y Jiménez asistieron a la comparecencia judicial de la infanta en sustitución del abogado Javier Saavedra, personado en la causa en representación de Robert Cockx, entonces imputado en el caso Nóos como supuesto testaferro.
Según el juez, ni una sola de las preguntas realizadas por Castro a la hermana del Rey tenían relación directa con Cockx y llama la atención que fueron dos personas y no una cuando Saavedra no había acudido al resto de declaraciones del caso Nóos. Y por eso entiende que los abogados imputados “acudieron con la única intención de grabar clandestinamente”, afirma el juez de Palma Manuel Penalva que les atribuye “un plan complejo diseñado” con bastante antelación.
Además, resalta también que los imputados fueron los únicos que adoptaron «una actitud extraña y llamativa», ya que a los pocos minutos de su entrada a la sala, Carvajal se desplazó hasta el penúltimo banco.
Los testigos revelan que los imputados dejaron sus abrigos en los asientos delanteros, que se aprecian en las grabaciones, a riesgo de arrugarlos o molestar a las personas sentadas delante, con la supuesta intención de ocultar algún dispositivo de grabación.
El juez precisa que el dispositivo presuntamente utilizado para la grabación, «bolígrafo, reloj, corbata o pin, hubiera eludido el control policial», ya que no se hacía un «análisis exhaustivo de dispositivos».
Además, se destaca que el abogado Francisco Carvajal Jiménez se paseó días antes de la declaración por las dependencias judiciales, con lo que podría haber dejado algún dispositivo en la sala.
POr otra parte y según los informes periciales de la policía y las declaraciones de los testigos (abogados y funcionarios) señalan que María del Carmen Jiménez López se movía constantemente y que se quitó de la muñeca un reloj negro, grande y deportivo un par de veces levantándolo por encima del banco en el que estaba sentada.
El auto concluye que María del Carmen Jiménez sería la autora de los planos grabados a partir del minuto 13 de la declaración de la infanta, y que Francisco Carvajal, por su ubicación, fue el responsable de la grabación del inicio.
El juez Penalva abrió en febrero del año pasado una pieza para investigar el registro del vídeo grabado durante la declaración de doña Cristina, que se difundió a través Wouzee, una página de Internet en la que cualquier usuario puede colgar contenidos, y uno de cuyos fotogramas ilustró la portada del diario El Mundo el día después de la comparecencia.
Esta resolución no es firme y contra ella cabe interponer un recurso de forma en el plazo de tres días o de apelación en cinco.