18 de los 21 jueces decanos de la Comunidad de Madrid se reunieron, el miércoles por la tarde, con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Francisco Vieira, para comunicarle que la situación en la que está inmersa la Administración de Justicia en la Región es insostenible. Hacer justicia todos los días se está convirtiendo en una misión imposible.
Tenemos que denunciar “la alarmante situación de desatención y dejación en que el Gobierno regional mantiene a los juzgados por la vía de la amortización de hecho [de puestos de trabajo] al no proceder a la cobertura de plazas vacantes así como por el abandono de las sedes judiciales y ausencia en estas de las mínimas condiciones de salubridad exigidas por la normativa de prevención de riesgos laborales”.
Este duro comunicado lo realizaron tras la reunión con el presidente Vieira, que les prometió que haría las gestiones oportunas ante el titular de la Consejería de Presidencia y Justicia, Salvador Victoria, que es de quien dependen los medios materiales y humanos de la Administración de Justicia en Madrid. Los jueces no tienen ninguna competencia sobre ello, como se pudiera pensar. Tampoco el Consejo General del Poder Judicial.
Al término de la reunión, que tuvo lugar en la Biblioteca del TSJ de Madrid, en el número 1 de la calle General Castaños de Madrid, todos los decanos presentes elaboraron este comunicado y lo suscribieron en bloque, junto con los de El Escorial y Fuenlabrada, que no pudieron estar presentes, pero que dieron su placet telefónico. El decano de Aranjuez tampoco pudo asistir.
“Estamos hartos. Cada vez tenemos menos personal. Porque cuando uno cae enfermo o se jubila no lo sustituyen. Vamos directamente hacia el colapso”, explicó a Confilegal uno de los decanos presentes. “Busque usted un partido judicial en el que haya una plantilla completa. Le reto a ello. No lo va a encontrar”.
“Tampoco existe un plan de prevención riesgos laborables. Ante nosotros comparece todo tipo de gente que puede estar enferma, con Hepatitis C, o con cualquier otra enfermedad contagiosa y no hay nada que nos proteja”, añade el mismo decano. “¿Si se puede repetir lo del compañero que murió de un infarto en su juzgado? Claro que se puede repetir porque no hay desfibriladores. En muchos juzgados no hay ni botiquín. Da mucha pena la situación en la que se halla la justicia madrileña. Hemos sido abandonados por el poder político y esto tienen que saberlo los ciudadanos”.