El fiscal del proceso por el robo del Códice Calixtino, Antonio Roma, ha decidido elevar a definitivas las conclusiones provisionales sobre las penas que pide para José Manuel Fernández Castiñeiras, su mujer y su hijo, aunque ha admitido que «cree» la versión de estos últimos de que pudieron no tener conocimiento de las actividades ilícitas del principal acusado.
En su discurso de conclusiones, el fiscal ha considerado probado que Fernández Castiñeiras cometió los delitos de robo con fuerza por la sustracción del Códice Calixtino y de otros objetos y dinero de la Catedral, otro contra la intimidad y otro de blanqueo de capitales. Por ello, pide para él una pena de 15 años de prisión.
Para su mujer, Remedios Nieto, y su hijo, Jesús, por su parte, mantiene las penas por blanqueo de capitales y receptación, aunque afirma que «cree» su versión y apunta que su grado de participación «lo deberá determinar la sala» en base a los indicios existentes.
«La participación de la mujer y del hijo es lo menos importante de lo que tenemos encima de la mesa», ha explicado el fiscal, quien ha considerado coherente los discursos de ambos acusados, alegando que tenían «miedo» de Castiñeiras y que desconocían sus actividades ilícitas. No obstante, Antonio Roma incide en que ambos conocían la «situación profesional» del principal acusado y que no había «ingresos aparentes» al tiempo que participan en la compra en metálico de una vivienda.
Frente a esta actitud más benevolente con la mujer y el hijo, el fiscal ha sido especialmente duro con Fernández Castiñeiras, a quien ha descrito como un «hombre que disfruta en la intimidad contando dinero», mientras le «importa un bledo tener a su mujer trabajando» para aportar dinero a la unidad familiar y su hijo tiene «miedo» de pedirle fondos.
Antonio Roma ha criticado la «sensación de impunidad» que muestra Fernández Castiñeiras en sus supuestas sustracciones en la Catedral y ha acercado su conducta a la «premeditación». «No pierde la razón, lo que ha perdido es cualquier estímulo ético que, desde mi punto de vista, merezca compasión», ha concluido.
Acusación particular
La acusación particular en la causa por el robo del Códice Calixtino, que representa a la Catedral de Santiago, ha criticado el «abuso de confianza» demostrado por el principal acusado, José Manuel Fernández Castiñeiras, a la hora de sustraer objetos de la Catedral y ha pedido que «no se enjuicie al Cabildo, a la víctima» por las escasas medidas de seguridad presentes en la basílica.
Así lo ha indicado el abogado de la acusación, José Antonio Montero, en la undécima y última jornada del juicio, en la que ha elevado a definitivas sus conclusiones provisionales y ha mantenido las penas que reclama para los acusados.
En su intervención, el letrado ha manifestado que cree que el «abuso de confianza» demostrado por el exelectricista es un «plus de culpabilidad», dado que provocó que su presencia no levantase sospechas y se benefició de la información que disponía de la gestión de la Catedral.
La acusación particular que representa a la Catedral de Santiago, por su parte, ha criticado el «abuso de confianza» demostrado por el principal acusado, José Manuel Fernández Castiñeiras, a la hora de sustraer objetos de la Catedral y ha pedido que «no se enjuicie al Cabildo, a la víctima» por las escasas medidas de seguridad presentes en la basílica.
Así lo ha indicado el abogado de la acusación, José Antonio Montero, en la undécima y última jornada del juicio, en la que ha elevado a definitivas sus conclusiones provisionales y ha mantenido las penas que reclama para los acusados.
En su intervención, el letrado ha manifestado que cree que el «abuso de confianza» demostrado por el exelectricista es un «plus de culpabilidad», dado que provocó que su presencia no levantase sospechas y se benefició de la información que disponía de la gestión de la Catedral.
Al mismo tiempo, ha pedido que «no se enjuicie al Cabildo» por su decisión de no denunciar la falta de dinero en las cuentas, ya que, ha apuntado, sus miembros han sido «educados» en ideales «éticos» de «perdón».
La acusación cree que los delitos han sido «continuados» y considera «acreditado» que fueron cometidos por Fernández Castiñerias, que empleó para ello llaves que había conseguido de forma ilícita –«falsas llaves», las ha denominado–. Sobre el Códice, descarta que la sustracción se produjese por un «descuido» y cree que se hizo con «ánimo de vengarse» del exdeán José María Díaz.
Sobre la mujer e hijo, la acusación mantiene la petición de penas, ya que cree que, a pesar de lo declarado, ellos debían sospechar del origen del dinero con el que pagaron la vivienda dado que «Manuel no trabajaba».
No obstante, oída la grabación de la vivienda, ha dejado la puerta abierta a que pudiesen desconocer lo que hacía su marido y padre teniendo en cuenta su «nivel cultural». «Es una cuestión que podemos reconocer a infantas, políticos y banqueros», ha recordado el letrado, que considera esta decisión una «labor difícil para el tribunal».