Finalmente, el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma de Mallorca, José Castro, dio luz verde para que los duques de Palma, la infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarín, puedan vender el palacete que tienen en propiedad en el barrio barcelonés de Pedralbes.
A través de un auto emitido este jueves, el juez establece que la pareja debe asumir el compromiso de ingresar en la cuenta del Juzgado un total de 2,3 millones de euros resultante de cancelar el embargo que pesa sobre la mitad del palacete, correspondiente a Urdangarin.
El fiscal del caso, Pedro Horrach, mostró su conformidad con las mismas condiciones impuestas por el juez Castro.
Según el proyecto económico-financiero con el que contaba el matrimonio de cara a la adquisición del palacete de Pedralbes, incluido en el sumario del caso Nóos, el precio del inmueble ascendía a un total de 5,7 millones de euros, mientras que contemplaba obras de reforma por valor de 600.000, de modo que el coste global al que preveían hacer frente se elevaba a los 6,3 millones de euros. El pago de las letras mensuales asciende a 14.500 euros.
Para abonar el precio los Duques contaban, según los documentos, con los ahorros de los que disponían tanto la Infanta Cristina como Urdangarin por un total de 2,3 millones de euros, así como con la venta de un piso por 1,7 millones.
En la declaración que prestó en febrero de 2013, la segunda ante el juez Castro, Urdangarin señaló que de la hipoteca les quedaba por amortizar 3,6 millones de euros, y que ante la falta de ingresos le es «imposible» hacer frente a la póliza. A pesar de los impagos, admitió no haber recibido hasta el momento «ningún requerimiento» de La Caixa, a cuyo presidente, Isidro Fainé, conoce personalmente.