Tres años de prisión por estafar a una mujer a través de internet

Tres años de prisión por estafar a una mujer a través de internet

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25/5/2015 00:00
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Actualizado: 25/5/2015 00:00
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La Audiencia de Pontevedra condena a un hombre a tres años de prisión y al pago de 58.040 euros por estafar a una mujer con la entró en contacto a través de internet y la que solicitó diversas cantidades de dinero empleando una “identidad falsa”.

La Sección Cuarta del Audiencia de Pontevedra ha condenado a tres años de prisión como autor penalmente responsable de un delito de estafa a un hombre y a  pagar una multa de ocho meses a razón de diez euros de cuota diaria. En concepto de responsabilidad civil, el acusado deberá también indemnizar a la perjudicada en la cantidad de 58.040 euros.

Sin embargo, la Audiencia lo absuelve del delito de usurpación del estado civil por el que también estaba acusado.

El acusado, Manuel (vecino de Villagarcía) y la mujer entraron en contacto a través de la red social Badoo, donde utilizaba el nombre de “Susana”, en el mes de marzo de 2010. Poco a poco, ella y el acusado fueron intimando hasta que iniciaron una relación sentimental que se prolongó hasta finales del mes de julio de 2011. A lo largo de dicha relación siguieron utilizando la red social así como Messenger.

Desde un primer momento y sin que conste la intención del acusado de mantener la relación sentimental con la mujer de forma estable y duradera, «concibió el propósito de obtener un beneficio económico a costa de ella», para lo cual, se creó una identidad falsa, proporcionándole un nombre que no era el suyo, y «fingió una solvencia patrimonial y empresarial que nada tenían que ver con la realidad».

La sentencia recoge que una vez pasaron los primeros meses de la relación, comenzó a decirle que tenía algunas dificultades económicas derivadas de los problemas judiciales que tenía con su exesposa, debiendo hacer frente a una fianza de 70.000 euros.

El acusado, siguiendo con la estafa, se hace pasar por su hijo Alejandro y contacta con la mujer, refiriéndole la situación de «angustia y depresión cada vez mayor en la que se ve inmerso como consecuencia de sus dificultades económicas». Por ello, comenzó a solicitar a ésta diferentes cantidades de dinero. 

A través de esta mecánica el acusado consiguió que «Susana» le entregase un total de 58.040 euros que ésta obtuvo de sus propios recursos y de solicitar préstamos a sus familiares y a entidades financieras.

La mujer fue entregando en la creencia de que estaba ayudando económicamente a quien consideraba su pareja sentimental a solventar los problemas económicos por los que atravesaba y de que todas las cantidades prestadas le serían devueltas por el acusado una vez recuperase el importe de la fianza.

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