Como NIÑOS CHICOS en la AUDIENCIA NACIONAL

Como NIÑOS CHICOS en la AUDIENCIA NACIONAL

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16/9/2015 00:00
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Actualizado: 16/9/2015 00:00
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Las apariencias importan, y más si hablamos de poder. 

El tamaño de un despacho da la importancia de su ocupante. Cuanto más grande, más poder, por lo menos en apariencia.

Por el contrario, cuanto más pequeño, menos relevancia en la escala profesional. 

El nuevo edificio de la Audiencia Nacional está propiciando algún que otro requerimiento de modificación por este motivo.

Por el tamaño.  

Nos cuentan, de muy buena fuente, que al fiscal jefe de ese mismo órgano, Javier Zaragoza, no le pareció bien que el tamaño del despacho del presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, fuera más grande que el suyo.

Navarro es el jefe de los magistrados y Zaragoza de los fiscales.

Tienen, por lo tanto, la misma categoría.

No está el uno por encima del otro sino en el mismo plano.

Desde el punto de vista del fiscal jefe, por lo tanto, la superficie tenía que ser exactamente la misma.

Así que pidió que lo midieran y al comprobar que el suyo era un poco más pequeño, exigió que se reformara. 

Los responsables del Ministerio de Justicia, de quienes dependen los medios materiales de la Audiencia Nacional, no tuvieron más remedio que acometer una obra para que los dos despachos fueran idénticos, iguales, equivalentes y análogos en superficie.

Para que el presidente y el fiscal jefe no tuvieran ni un milímetro más ni un milímetro menos.

Como niños chicos. 

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