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Las subastas electrónicas ingresan 21 millones de euros en 5 meses multiplicando por 6 las subastas con postores

Con sólo teclear en el navegador subastas.boe.es cualquier cuidadano puede saber qué se está subastando y puede pujar por ello. Confilegal.
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Es uno de los grandes éxitos del Ministerio de Justicia, justo es reconocerlo. Desde la entrada en vigor, el 15 de octubre, de la Ley 19/2015, por la que se implantaron las subastas judiciales electrónicas se han obtenido unos ingresos de 21.151.511 euros y las subastas con postores se han multiplicado por 6, pasando de un exiguo 5 por ciento al 30 por ciento en sólo 5 meses.

¿Por qué se cambió el sistema de subastas presenciales a subastas electrónicas? Porque no estaban cumpliendo su fin, que era vender los bienes embargados al máximo posible para cancelar la deuda.

Ocurría que los bienes se malvendían porque los ciudadanos no se enteraban qué se subastaba, cuánto, por cuánto y qué había que hacer para adquirirlos. Los anuncios de las subastas se publicaban en los boletines de las provincias o en los tablones de anuncios de los juzgados, sitios a los que los ciudadanos no llegan.

Esto daba pie también a la existencia de un coto privado de los llamados “subasteros”, personas que se ponían de acuerdo para adquirir bienes a precios tirados para luego venderlos a un precio mayor.

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El resultado solía ser que el 95 por ciento de los bienes subastados quedaban desiertos.

UN NUEVO MUNDO

Todo eso se ha acabado ya. Éste es un nuevo mundo en el que la tecnología juega un papel central. La aplicación, desarrollada tecnológicamente de manera conjunta por el Boletín Oficial del Estado (BOE), la Agencia Tributaria, el Ministerio de Justicia y el Banco Santander, es un ejemplo de coordinación y de interoperabilidad tecnológica entre entidades públicas y privadas.

A día de hoy, más de 1.800 juzgados, o lo que es lo mismo, el 40 por ciento de todos los juzgados españoles, ya utilizan activamente esta herramienta y están emitiendo lotes de subastas disponibles de manera regular.

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Desde la entrada en vigor de la ley se han gestionado, de manera electrónica, más de 5.000 subastas en diferentes lotes, por valor de más de 2.000 millones de euros por las que han pujado más de 500 postores habiendo sido adjudicadas 323 subastas por el importe mencionado de 21.151.511 euros.

CÓMO SE HACE

Cuando los letrados de la Administración de Justicia (antes secretarios judiciales) tiene que proceder a una subasta comunican todos los datos al BOE –tipo de bien, valor, fecha de la subasta, etc-.

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Éste se encarga de publicarlo en la dirección web subastas.boe.es por un periodo de 20 días. Cualquier ciudadano puede entrar y navegar por los diferentes epígrafes: Todos los inmuebles, Todos los bienes muebles, Todos los vehículos, Últimos bienes muebles y Últimos vehículos. Y estudiar la subasta que más le interese.

Sin embargo, lo más importante de todo, lo más innovador y “revolucionario” es que cualquier ciudadano, de cualquier parte de España, puede pujar por cualquier lote, las 24 horas del día, cumpliendo unos requisitos previos muy simples: rellenando un formulario que incluye el número de la cuenta bancaria del postor, a través de la cual hay que hacer un depósito del 5 por ciento del bien por el que se pretende pujar.

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A las 24 horas del día 20, el BOE cierra la subasta, enviando a continuación al letrado de la Administración de Justicia, al que le compete, toda la información con la mejor puja, siguiendo una serie de requisitos legales muy estrictos.

El vencedor tiene que completar el resto del precio total, ingresándolo en la Cuenta de Depósitos y Consignaciones Judiciales, que gestiona el Banco Santander, motor tecnológico y de innovación de las subastas judiciales.

A los que no lo han conseguido se les devuelve automáticamente los depósitos.

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El Gobierno calculaba, cuando elaboró la ley de subastas electrónicas, que, además de producir un incremento de postores participantes, se ahorrarían 4.875.000 de euros al no tener que celebrar las 65.000 subastas presenciales que se llevaban a cabo anualmente.

Esto, sin olvidar, la descarga de trabajo para los órganos judiciales ya que con las subastas electrónicas no es necesario ni el registro de los postores ni la emisión masiva de órdenes de devolución de los depósitos ingresados, que dejaron de ser de la competencia de los Juzgados.