92 años de prisión para el etarra que intentó matar al rey Juan Carlos en el Guggenheim

26 años de prisión para el etarra que colocó una bomba-trampa en 1997

19 / 07 / 2016 14:44

Actualizado el 19 / 07 / 2016 15:01

En esta noticia se habla de:

La Audiencia Nacional ha condenado a 26 años de cárcel al etarra Eneko Gogeaskoetxea por colocar en 1997 una bomba trampa escondida entre cócteles molotov en un solar de Durango (Vizcaya), que no llegó a estallar pero que perseguía matar a los agentes de la Ertzaintza que acudieran a desactivarla.

Los magistrados de la Sección Segunda de la Sala Penal condenan al acusado por los delitos de atentado terrorista en grado de tentativa dirigido a causar la muerte de un agente de la Policía Autónoma Vasca y otro de tenencia de explosivos cometido por integrante de organización terrorista.

Gogeaskoetxea estaba considerado uno de los máximos responsables del aparato militar de la banda cuando se produjo su detención en Cambridge (Reino Unido) en 2011. En 1996, según la sección segunda de la Sala de lo Penal, se integró en el comando «Katu» de ETA junto a Kepa Arronategui Azurmendi, ya condenado por estos hechos.

Eneko Gogeaskoetxea también ha sido condenado recientemente a 92 años por haber intentado matar al Rey Juan Carlos en la inauguración en 1997 del Museo Guggenheim de Bilbao.

Según la resolución de la que ha sido potente la magistrada Concepción Espejel, ambos colocaron el 14 de junio de 2007 una bomba trampa de la que solo era visible un conjunto de cócteles molotov en un solar de Durango, con la intención de matar a agentes de la Ertzaintza.

Para la sala, «no queda la menor duda de que el propósito criminal del acusado era -siguiendo las directrices y propósitos de la banda terrorista ETA- atemorizar a las personas y subvertir gravemente el orden constitucional».

El artefacto oculto, que contenía tres kilos de explosivo, tenía un mecanismo de acción que consistía en un sedal de pesca que atravesaba una zanja, desde los cócteles molotov hasta la bomba, de manera que si alguien se tropezaba con él, explotaba.

Su intención era matar a algún miembro de la Ertzaintza que acudiera al lugar en busca de la bomba, escondida entre piedras y basura, y para ello usaron como señuelos los cócteles molotov.

De esta manera, sobre la una de la madrugada llamaron a la Policía Municipal de Durango en nombre de ETA advirtiendo de la existencia del artefacto, pero los agentes no consiguieron localizarlo, por lo que, sobre las tres de la tarde volvieron a llamar.

La bomba no llegó a explosionar porque una cartulina que formaba parte del contacto se rompió accidentalmente, y fue neutralizada a las cinco de la tarde por agentes de la Unidad Especial de Desactivación de Explosivos de la Ertzainza.

Noticias relacionadas:

La Audiencia Nacional revoca el tercer grado concedido a los etarras Óscar Celarain y Antonio Olarra por prematuro

La AN mantiene la orden de detención contra el etarra ‘Txistu’ tras ser localizado en el terremoto de Venezuela

Opinión | Miguel Ángel Blanco: las 48 horas en que ETA quiso poner de rodillas al Estado

Opinión | El crimen que unió a millones de españoles: en memoria de Miguel Ángel Blanco

La Justicia francesa absuelve a Josu Ternera en su último juicio y allana el camino para su entrega a España

La AN solicita información a Venezuela sobre De Juana Chaos y otros 13 exmiembros de ETA

Lo último en Tribunales

leire díez en ferraz

El juez Zamarriego apunta que Santos Cerdán acordó pagar a Leire Díez «por sus servicios» con fondos del PSOE

revision actuacion abogado TS

El Supremo fija el listón para revisar una supuesta defensa deficiente: no basta solo con acreditar errores del abogado

leire diez en plaza de castilla

El ‘caso Leire Díez’ queda en manos de Pedraz tras aceptar Zamarriego remitirle toda su investigación

Ley de Transparencia Salarial

La Justicia abre la puerta a la transparencia retributiva: las diferencias salariales entre puestos similares deben justificarse

leire diez audiencia nacional

Pedraz rechaza que el coronel Daniel Baena ejerza la acusación particular en el «caso Leire Díez» por falta de «datos concretos»