«Una de las mayores amenazas a las que tenemos que hacer frente los países democráticos es la de los terroristas ‘por inspiración’, gentes que nada tienen que ver con un grupo terrorista pero que asumen sus postulados. Son seudo terroristas, gentes cabreadas, en el fondo, que buscan un pretexto para justificarse y legitimarse», explica Diego Miranda, 47 años, presidente del Grupo GEES Spain.
«Estos terroristas ‘por inspiración’ son los más difíciles de detectar», añade Miranda. «Por eso es tan importante capacitar y formar a aquellas personas que tienen que hacer frente a este tipo de amenazas».
Miranda es uno de los grandes especialistas españoles en el campo de la protección y la seguridad.
Desde 2010, cuando fundó GEES Spain, han recibido su formación más de 6.500 personas, muchas de ellas miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, de las Fuerzas Armadas y de lo que él denomina «profesionales de bata blanca» -psicólogos, médicos, etc-.
Alguno también del servicio de inteligencia, «aunque no se ha identificado como tal», cuenta con acento maño. No en vano él nació en Zaragoza, donde tiene su base este grupo de formación.
Identificar y prevenir los ataques de este tipo de terroristas es una de las cosas que aprenden los alumnos dentro del curso «Agresiones armadas por impulso», uno de los más demandados.
«El tunecino que actuó en Niza hace unos meses, atropellando y matando a 84 personas personas con un camión frigorífico, era uno de los terroristas ‘por inspiración’. Fue una copia de otro atentado que había tenido lugar en África, cargado de explosivos, hace tiempo», cuenta Miranda.
«Se pueden prevenir. De esto trata el contenido del curso ‘Agresiones armadas por impulso’ en el que abordamos los perfiles de los terroristas islamistas, terroristas que obedecen a otro tipo de movimientos y de los Amok», agrega el presidente de GEES.
Los Amok son personas que, movidas por un impulso, se lían a tiros o a cuchilladas contra las personas de su entorno porque se consideran maltratados. Pero sus agresiones requieren muchísima planificación.
«El atentado del pasado mes de julio en Munich, en el que un joven alemán de origen iraní mató a nueve personas a tiros es un claro ejemplo. También el del instituto Columbine, en Estados Unidos», dice Miranda. «Responde a una explosión de rabia. A diferencia de los otros, reconoce a la autoridad y no se enfrenta a ella. Cuando llega un vigilante o un policía se entrega o se pega un tiro».

Otro de los cursos más demandados es el de Protección de víctimas de delitos violentos.
«Está mal que lo diga, pero somos un referente en este campo. Nuestra formación, de hecho está salvando vidas porque los agentes de la autoridad que van a acudir a un requerimiento de violencia de género saben, primero, que el riesgo es muy elevado. Porque el agresor no reconoce esa autoridad y puede ir a por ellos, como ha ocurrido en muchas ocasiones», relata.
«No son casos fáciles. Hay que proteger a la víctima y al compañero. Cuando se entra en los domicilios hay que hacer cosas que, en otras circunstancias, no se hacen, como mirar dentro del armario debajo de la cama, que es donde pueden esconderse los agresores», señala.
En ocasiones son las vecinas los que los protegen. «Ay, estamos de fiesta, escóndame un momento que le quiero dar una sorpresa a mi mujer», le dicen a la vecina mayor. Cuando la policía les pregunta si han visto al hombre la señora responden que no.
«Estas intervenciones son de alto riesgo», reconoce el presidente de GEES Spain. «Con nuestra formación contribuimos a reducir su peligrosidad».
CAMILO JOSÉ CELA EN EL ORIGEN
Miranda comenzó su carrera como escolta. Tenía que haber sido militar. Por parte de padre, tenía 13 generaciones de militares y 11 por parte de madre. Una serie de atentados, en la adolescencia, le hicieron orientar su carrera hacia la protección.
«Bebió» de la «biblia» de los estadounidenses, el «manual Kennedy», con la cápsula, la avanzada, el helicóptero…, para terminar concluyendo que aquí la cosa no funcionaba así. Comenzó a tomar notas de cómo se hacían las cosas y cómo se podían mejorar.
Sin embargo, fue el Nobel español, Camilo José Cela, el que le abrió los ojos, fiel al viejo dicho de que lo evidente es lo que nadie ve hasta que alguien lo explica con claridad.
«Haga usted un libro de cagadas», le dijo Cela. «Yo, haciendo un libro de cagadas, he llegado a senador y a ser Premio Nobel de Literatura. ¡Anote las cagadas!».
Le hizo caso. Hizo un Manual de protección de delitos violentos, la base del curso citado, en el que metió un total de 3.000 horas.
«Me fui a urgencias, a médicos, a psicólogos, policías, al Ministerio de Justicia, lié a una fiscal y a una psicóloga y puso en marcha el curso. El protocolo para la seguridad de las víctimas ha saludos vidas. Algunas de ellas han detectado a los tipos que las estaban esperando», dice Miranda.
GEES Spain está inscrita en el Ministerio del Interior, en Naciones Unidas y en la Unión Europea.
«En GEES capacitamos en dos líneas de acción diferenciadas. La primera es una formación superior universitaria. Son cursos como los tradicionales MBA, pero adaptados a estos colectivos. La segunda es una formación es más práctica u operativa. Son cursos sobre cómo trabajar con movimientos anti-sistema, con delitos tecnológicos, seguridad y naturaleza, terrorismo y protección a las víctimas de delitos violentos», revela Miranda.
«GEES está formado por profesionales en activo siempre. Conocemos mejor que nadie cuál es la pata que más cojea», asevera.

LA AGRESIÓN A RAJOY FUE EVITABLE
Miranda, que fue escolta casi dieciocho años, no rehuye ninguna pregunta, como buen aragonés.
Claro y directo.
¿La agresión a Mariano Rajoy fue evitable? «Fue un fallo del servicio de seguridad. Los escoltas estaban a una distancias que no tenían que estar. Cuando trabajas en cápsula, toda la comunicación que tiene un equipo de protección es no verbal. No hablas por el pinganillo. Un equipo bien cohesionado se conoce por la mirada. Tienen que estar en posiciones para tener lo que nosotros denominamos miradas cruzadas», cuenta Miranda.
«En ese caso estaban mal colocados. No sólo le dieron un puñetazo sino que se lo dieron bien porque el agresor pudo cargar el brazo hacia atrás. A mí un tipo que, a esa distancia carga el brazo para atrás, no le doy tiempo para que materialice la agresión. Si yo hubiera sido jefe de cápsula de Mariano Rajoy ese día, esa agresión no se produce», asevera.
Miranda fue el hombre que identificó a Juan Rivera Pascual, “Juanri”, de 25 años, como un supuesto pederasta en un informe que elaboró el pasado 12 de mayo, veinticinco días antes, de que fuera detenido por la Guardia Civil, el 6 de junio, en su domicilio de Picassent, Valencia. Informe que entregó a la Policía de Zaragoza.
