Thea Morales, abogada: “El ‘compliance’ ha abierto mucho el horizonte profesional a la mujer”

Thea Morales dirige desde hace dos años APC, una asesoría en materia de cumplimiento normativo.
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Abogada y empresaria desde el 2015 cuando se puso al frente de Asesoría Penal Corporativa, S.LP, (APC) con tan solo 25 años, la trayectoria de Thea Morales está marcada por la creatividad y la gestión de equipos.

Como buena Tauro decidió poner en marcha este servicio de forma externa al Gabinete Jurídico de Fermín Morales y apostar por desarrollar una empresa que diseña modelos de prevención del delito desde el cumplimiento normativo.

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Después de dos años, la firma tiene oficinas en Madrid y Barcelona y tiene 70 proyectos en marcha.

Thea Morales, buena estudiante, realiza la carrera de Derecho en cuatro años entre el periodo de 2007 a 2011 para luego preparar una oposición a la carrera judicial.

“Al cabo de un año, intenté presentarme, pero fue año en el que no hubo plazas para judicatura y fiscalía. Eso hizo que empezará a trabajar por las tardes en Gabinete Jurídico de Fermín Morales, su padre, conocido penalista en Barcelona. Reconozco que la práctica procesal penal me enganchó y ya dejé la oposición. Siempre tuve un punto independiente y aunque estaba a gusto, así fue cómo se gestó APC en este contexto”.

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La segunda reforma del Código Penal en materia de cumplimiento normativo, cristalizada en la Ley Orgánica 1/2015 provocó a la protagonista de esta historia el desarrollo su empresa centrada en el desarrollo de modelos de cumplimiento. “La normativa introducía una regulación más exhaustiva en los modelos de prevención de delitos que en el 2010 cuando aparece por vez primera en nuestro ordenamiento”, aclara. Así surgía Asesoría Penal Corporativa, como área externa del despacho, ya con actividad en septiembre del 2015.

Morales arranca en solitario esta iniciativa trabajando todos los días “el momento de estudiar lo que hay en el extranjero, los modelos de prevención y protocolos existentes para luego ver como se pudiera aplicar aquí. Un primer cliente apareció cuando se puso en marcha la empresa y ayudó a descender al terreno práctico. Lo peor de esta práctica es que la materia era muy novedosa y no existían modelos similares que pudiéramos consultar. Me puse a trabajar y con la ayuda de una persona en prácticas arrancó la empresa”.

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La demanda de diferentes modelos de prevención haría que APC tuviera su estructura y dos oficinas, una en Madrid y otra en Barcelona. “Creamos un equipo y muy especializado para poder dar ese servicio que demandaban las empresas. Ese equipo es multidisciplinar y también contamos con algún abogado penalista con experiencia para detectar los riesgos penales, clave para que nuestro trabajo se ponga en marcha. Procuramos mejorar el modelo de la empresa que implantamos una vez que lo actualizamos”.

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Consejos para mujeres emprendedoras

Thea Morales reconoce que a las mujeres aún les cuesta entrar en el mundo del Derecho Penal. “Dicho esto creo que el compliance penal nos está abriendo una oportunidad a nosotras importantes como profesionales. Cuando alguien tiene un problema penal grave, se espera que le atienda un profesional maduro varón que lidera una boutique especializada y que les dará seguridad. En el tema del compliance, las empresas quieren personas eficaces, activas y que hagan bien su trabajo. Y podemos ser igual hombres o mujeres, más jóvenes o adultos”.

Reconoce que el trato con los clientes siempre ha sido correcto “al principio me acompañaban a las reuniones, pero al final cuando había que hablar de compliance, era yo la que intervenía delante de los socios de la empresa. Al final te das cuenta que ya llegado el momento a dar la cara yo sola y hasta el momento no he tenido ningún problema. Lo que sí es anecdótico es que cuando me acompañaban colaboradores más adultos se suelen dirigir más a ellos que a mí”. A su juicio, también es importante el entorno que a uno le rodea y que le puede animar a ser emprendedor/a

Sobre el sector legal y la falta de mujeres en puestos directivos, indica que “estamos ante un sistema muy competitivo en la mayor parte de los despachos. Hay que dedicarle muchas horas de trabajo si quieres destacar y muchas personas no están por la labor. Sin embargo, creo que ahora hay una tendencia nueva en la que se evita estar en el despacho a todas horas. Ahora se busca la eficacia, las cosas se pueden hacer bien en menos tiempo y de forma más coherente. Eso nos permite a las mujeres conciliar mejor nuestra vida laboral con la personal. También es verdad que he aprendido a delegar y a trabajar en equipo”.

Metodología de trabajo

El trabajo que se realiza desde la empresa que dirige Thea Morales tiene tres fases bien relacionadas “una primera de planificación y análisis, donde a través de diferentes entrevistas con la dirección y empleados se obtiene diferente documentación de la empresa. Al final se hace un informe de diagnóstico de riesgos penales y de las medidas que hay en ese momento en la empresa.

Que la empresa tenga esos riesgos penales no significa que vaya a cometer delitos, si hay la posibilidad que alguno de ellos en el futuro se pueda materializar en un ilícito”. En esta primera fase se realiza un plan de acción donde se recogen ciertas sugerencias a implementar para tratar de cubrir esos riesgos “las medidas pueden ser técnicas, organizativas o la puesta en marcha de ciertos protocolos para acabar de prevenir esos riesgos. “.

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En una segunda fase se crea el órgano de supervisión o control, el comité de compliance o el compliance officer si es una única persona, persona velará por la correcta aplicación de ese modelo de cumplimiento en la empresa y porque sea eficaz. Al mismo tiempo se pone en marcha el canal ètico o de denuncia para que los trabajadores denuncien de forma anónima las irregularidades que hay en la empresa “Al mismo tiempo se implementan las medidas adecuadas para contrarrestar los riesgos ya detectados al principio de este trabajo”.

Por último, llega la fase de formación a todos los trabajadores, tanto personal de dirección como de plantilla “La idea es que todos los profesionales de la empresa tengan mínima en formación de riesgos penales y en el modelo de prevención que se ha creado en la empresa. Se trata que cada profesional sepa los riesgos penales más directos en relación con su departamento y sepan cómo actuar en consecuencia”, apunta nuestra entrevistada.

Lo último es presentar a la dirección este modelo para luego chequear sus resultados de manera anual. “En mi caso una de mis tareas es la formar a los consejos de administración y explicar los riegos legales a los que están sujetos, a través de la formación”. A lo larga de estas prácticas formativas los propios empresarios se quedan en evidencia al dejar claro que su preparación en esos temas es muy escasa.