Maza y Catalá coinciden al considerar que el cumplimiento normativo ayuda a prevenir los delitos
El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, durante su intervención en el II Congreso Internacional de Compliance.

Maza y Catalá coinciden al considerar que el cumplimiento normativo ayuda a prevenir los delitos

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14/5/2017 04:58
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Actualizado: 13/5/2017 19:41
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El II Congreso Internacional de Compliance, concluido este viernes, fue el punto de encuentro de expertos en derecho penal y responsables de cumplimiento normativo de diferentes países. Mientras que en la jornada de inauguración José Manuel Maza, fiscal general del Estado y Rafael Catalá, ministro de Justicia, avalaban esta actividad para la prevención de delitos de las empresas, en los debates se habló del papel del responsable de cumplimiento y de crear una cultura de cumplimiento dentro de las empresas.

El Congreso, organizado por Thomson Reuters y por la Asociación Española de Compliance (ASCOM) ha servido para escuchar las prácticas en materia de cumplimiento de países como México, Perú o Chile y al mismo tiempo conocer las preocupaciones de los responsables de cumplimiento de las empresas, gestores del cumplimiento en cada empresa. Una actividad clave tras la última reforma del Código Penal de julio del 2015.

Ya en el primer día de este evento José Manuel Maza, fiscal general del Estado señalaba que el cumplimiento “va a ser cada vez más trascendente”, ya que cada vez van a ser más las causas que se abran por delitos cometidos por las organizaciones” a raíz de las reformas en la materia de nuestro marco regulatório. Por ese motivo “las empresas deben colaborar en el cumplimiento normativo”, obligación que en su opinión “será siempre más fácil si el primer filtro es el fiscal, em quien cabe la posibilidad de negociar, mientras que los jueces se tiene que regir.

El fiscal general afirmaba por último que “la actividad de cumplimiento es la mejor herramienta para que las empresas implementen mecanismos de control interno”, así como que considera un error que la reforma que trajo la responsabilidad penal de las empresas “considere en abstracto que el sujeto activo del delito sea la persona jurídica en abstracto”.

Rafael Catalá, ministro de Justicia, en la jornada de inauguración.

Minutos antes había asistido a la apertura del Congreso, Rafael Catalá, ministro de Justicia, quien en su intervención  defendió la validez de las reformas legislativas, sobre todo de la L ey Organica O 1/2015, que estableció la responsabilidad penal de las personas jurídicas. En referencia a la corrupción, reconoció que la pública “conlleva una pérdida de confianza de la sociedad en las instituciones”, por lo que quiso poner en valor la reformas que el Ejecutivo ha impulsado en los últimos años. 

“El fin último de las normas es crear seguridad jurídica para atraer inversiones y por tanto riqueza para sostener el estado del bienestar”. Por este motivo, Catalá considera que el cumplimiento normativo es la mejor herramienta para sostener dicho sistema”.

Según el ministro, el debate sobre el cumplimiento se suele centrar en el sector público, pero los incumplimientos en el privado también generan inestabilidad”. Por esta razón puso en valor la reforma del artículo 31.bis del Código Penal, modificación “que nació de la sociedad civil” y que “trajo consigo un cambio de paradigma al aceptar la responsabilidad penal de las personas jurídicas”.

El Congreso, que en solo dos años se ha convertido en un referente internacional en la materia, se ha estructurado en un total de siete paneles. En su conjunto abordan los aspectos más relevantes de un nuevo marco normativo de gran trascendencia para el profesional jurídico, sobre todo a raíz de las recientes modificaciones del Código Penal, que establece la necesidad de que los órganos de administración de las empresas adopten medidas de vigilancia y control

Hablan los responsables de cumplimiento de las empresas

La segunda jornada del II Congreso Internacional de Compliance, estuvo focalizada en los retos a los que los compliance officer, responsables de cumplimiento normativo, se enfrentan a diario. A grandes rasgos, consideran que son dos. Por un lado, los propios de la implementación y encuadre de un departamento nuevo en la estructura de la empresa. Por el otro, lograr crear una cultura de cumplimiento que cale dentro de la organización.

Retos estructurales y retos diarios

Los ponentes de la jornada han sido en su mayoría responsables de cumplimiento  de empresas con dimensión multinacional. Fue el caso de Manuel Crespo, responsable de cumplimiento de Telefónica, que afirmó  que los retos “aparecen todos los días, a lo que hay que sumar los estructurales, que tienen que ver con la delimitación de las funciones, comenzado por aglutinar una trabajo que antes se hacía desde distintas áreas”.

A su juicio, es necesario comenzar por la delimitación de las tareas, “porque no se sabe muy bien qué se espera de la oficina de cumplimiento”. Por ello “es necesario priorizar muy bien cuáles son las materias, ya que los recursos no son ilimitados”. Reconoce además que “nuestra función es complicada, ya que además generamos un cierto temor en la misma organización”.

Por su parte, Jaime Gaspar, responsable de cumplimiento de Laboratorios Lilly, cree que el responsable de cumplimiento se enfrenta a un primer reto: “Determinar si su trabajo se centra más en el ámbito de la asesoría o en el de formación”. En la creación de la oficina, “la empresa siempre manda un mensaje sobre lo que espera de ella y la importancia que le da”. Así, “no es lo mismo que la haga reportar a su dirección nacional o a la internacional”.

Para este jurista, otro reto que se plantea en su actividad diaria  “es lograr una cultura ética de integridad; hacer un programa de cumplimiento es relativamente fácil, lo difícil es tener capacidad de influir para que siempre que se actue desde el comité de dirección, se haga sin intención de sobrepasar los limites éticos”.

Silvia Zamorano, del Área de Regulatory & Compliance de Deloitte Legal.

Para Silvia Zamorano, del Área de Regulatory & Compliance de Deloitte Legal, puesto que “me  da una doble visión, ya que nos dedicamos a la consultoría de otra empresas en esta materia”, afirma que una de la dificultades con las que se encuentra en esta actividad  es la propia estructura de la organización: “Muchas veces no se tiene claro qué funciones se van a integrar en la oficina de cumplimiento”.

En cuanto a los retos de la figura del responsable de cumplimiento, “el primero es la delimitación de sus funciones dentro de la organización”. Destacó además que “debe ser visto como una persona de confianza, no como un enemigo”.

En opinión de Ignacio Garcia Miguel, responsable de cumplimiento de la Región Iberia de Bosch, “de la misma forma que los departamentos jurídicos tienen bastante autonomía, las empresas deben crear unos medios personales y económicos para la oficina de cumplimiento”, que además “tienen que ser independientes de los de la asesoría jurídica”.

Por último, Juan Pablo Olmo, subdirector general Área de Cumplimiento de Grupo Mapfre, ha recordado que “el desarrollo normativo no ha sido igual en todos los países de Europa”. Por eso, en una multinacional las oficinas de cumplimiento no pueden ser idénticas, ya que los desarrollos normativos son distintos; hay que crear un programa global pero adaptado a cada país”. Ha hecho además hincapié en la necesidad de que el responsable de cumplimiento “baje a todos los procesos del trabajo y explicar a cada departamento cuáles son los riegos de su desempeño. Más que un formador tiene que ser un concienciador”, ha concluido.

 

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