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Begoña Castro, candidata a vicedecana de Alonso: «No hay intereses espurios en nuestra candidatura»

Begoña Castro disiente de la afirmación de que son la candidatura de los grandes despachos: "La mayor parte somos de pequeños despachos, personas comprometidas con el bienestar y la eficacia del Colegio".
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Sobre la persona de Begoña Castro hay unanimidad de todos los que la conocen. De sus antiguos compañeros de la Junta de Gobierno y de José María Alonso, quien lidera la candidatura en la que comparece a las elecciones al Colegio de Abogados del próximo 13 de diciembre, en el número 2.

Como responsable del turno de oficio, en el Colegio de Abogados de Madrid, lo ha hecho más que bien a lo largo de los últimos 5 años.

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Begoña Castro es una mujer recta, de palabra, austera y muy concienciada con la buena administración de los dineros del Colegio.

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No pensaba presentarse a las siguientes elecciones, confiesa, pero José María Alonso la convenció para que fuera vicedecana en su candidatura.

En esta entrevista preguntamos a Begoña Castro los porqués a muchas cosas que han estado flotando a lo largo de estas elecciones.

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En el reciente debate sobre candidatos al decanato, todo el mundo reconoció el gran trabajo que hizo como diputada del turno de oficio. Sobre el papel, usted era un fichaje muy importante para cualquiera. En especial para sus compañeros salientes de la Junta de Gobierno. ¿Le ofrecieron sus antiguos compañeros formar parte de su candidatura?

No me lo ofrecieron. Ellos no querían que fuera con ellos. ¿Por qué? Porque me convertí en una persona muy crítica con determinadas decisiones y determinados comportamientos que se adoptaron en Junta de Gobierno. Para ellos soy un elemento incómodo. Un testigo presencial de determinadas actuaciones que saben que a mí no me gustan, por mi manera de ser.

No me quisieron en su candidatura. Ahora, sí me dijeron que no me presentara en ninguna candidatura. Que no fuera con José María Alonso.  A cambio, ellos sacarían en su programa que yo sería la persona encargada de llevar el turno de oficio, como lo he venido haciendo hasta ahora, incluyendo las negociaciones con las Administraciones.

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Son las mismas funciones que he venido ejerciendo como diputada hasta ahora, pero como enlace entre la Junta de Gobierno y el Departamento de Turno de Oficio.

No me hablan de dinero, pero me dicen que tendré plenos poderes que la Junta me otorgaría. A cambio me piden que me haga fotos con Javier Íscar, para sacarlas en campaña electoral.

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En síntesis: No me quieren dentro de la Junta de Gobierno, para que no moleste, para que no tenga capacidad para votar en contra, pero, sin embargo, sí me quieren como reclamo.

Dije que no. Ellos me ofrecieron esto para evitar que me fuera con José María Alonso.

¿Cuándo le llamó José María Alonso?

Después del verano. Me dice que ha oído hablar de mí. Que lo que le cuentan de mi persona es muy positivo, que me he convertido en un referente en el turno de oficio y que quiere conocerme. Luego me ofreció ir en su candidatura como vicedecana.

¿Y qué le convence a usted para ir con él de vicedecana?

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Ver que compartía mis mismos principios. Principios de servicio a los compañeros, a los abogados y abogadas. Compruebo que sus intereses no son espurios. Que son genuinos. Surge la química entre los dos.

José María Alonso es un hombre honrado que quiere lo mejor para el Colegio y sus colegiados.

Siento en ese momento, percibo, que, con él, como decano de la Junta de Gobierno, voy a poder hacer muchas cosas.

Voy a poder continuar con mi trabajo. Me convenzo de que es una gran oportunidad para seguir avanzando. Aunque hemos conseguido muchas cosas, todavía quedan muchas otras por conseguir.

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Una de las acusaciones que se han lanzado contra la candidatura de la que forma parte es que van a privatizar la formación que da el Colegio, con el fin de hacer negocio con ello. ¿Es cierto?

José María siempre me ha dicho que no tiene ningún compromiso con nadie. Su compromiso es con nuestro programa. Lo que él quiere -y yo también- es apostar por la excelencia, por la calidad y, sobre todo, por la gratuidad, en la medida de lo posible de la formación.

Porque yo lo que entiendo es que el Centro de Estudios del Colegio de Abogados no tiene que ser percibido como un centro de negocios que suponga ingresos para la institución.

Tiene que ser todo lo contrario.

El Centro de Estudios lo que tiene que hacer es devolver a todos los abogados, precisamente por el coste que suponen las cuotas, esa formación que solamente si es de calidad y accesible para todos, contribuirá a revertir en el aumento de la propia calidad de la abogacía.

Eso es precisamente lo que queremos.

Usted se ocupó, durante 5 años, del turno. ¿Y de algo más?

Todo lo que llevaba el apellido de «turno de oficio» en el Colegio ha pasado por mis manos y me he encargado directamente de ello.

También de la formación del turno de oficio. Nada más llegar lo que hicimos fue deslindar del Centro de Estudios la formación del turno de oficio.

Nos la llevamos al departamento del turno de oficio para controlarla. Y de una manera activa.

¿Por qué? Para responder a las necesidades de cada momento y poder formar a los profesionales que tienen que atender a los ciudadanos que carecen de recursos o se encuentran en una situación de vulnerabilidad.

Con lo cual no le damos el mismo tratamiento. Tú puedes hacer un curso de formación monográfico, de interés general, pero cuando tenemos que estar formados en el día a día, porque, por ejemplo, cuando van surgiendo nuevos productos bancarios, nosotros tenemos que ir por delante dando formación a los abogados especializados en hipotecario o civil para que cuando llegue ese ciudadano con ese problema, el abogado tenga la formación precisa para dar la solución.

Patricia Siguero, la candidata a vicedecana de Manuel Valero decía que los cursos eran carísimos…

Yo le puedo hablar de la formación del turno de oficio porque ahí fue muy perseverante. Y conseguí que los cursos de acceso al turno de oficio, que estaban en 1.800 euros -creo que ella ha dicho 10.000 euros, lo cual no es cierto-, fueran rebajados a 950 euros. La mitad. Con facilidad de pago.

A mí me gustaría que fueran más baratos. ¿Por qué hemos llegado al 50 por ciento de reducción? Porque cuando llega el departamento de financiero y me sacan la hoja excel, me dicen: ‘por debajo de aquí, ya empezamos a perder. Estamos a beneficio cero’.

Si lo hubiéramos bajado más habríamos incurrido en pérdidas.

Con lo cual hay que seguir avanzando para ver cómo podemos conseguir que se reduzca cada vez más.

¿Cuál es el planteamiento de reforma que se hace del turno de oficio?

La reforma ya la inicié a través de la especialización. Si queremos prestigiarnos como abogados, tenemos que estar especializados. La realidad es la que te va imponiendo los cambios que vas introduciendo.

Yo recuerdo que en un tiempo pasado, en la Comunidad de Madrid se dispararon las agresiones homófobas. Hubo un repunte. Y nos planteamos el problema. No teníamos a nadie especializado en delitos de odio. En víctimas de delitos de odio.

Muchas de estas víctimas no denunciaban por miedo, por vergüenza, porque pensaban que no iban a ser comprendidas y que no va a servir para nada. Ocurría lo mismo que al principio sucedía con la violencia de género.

Para que comenzaran a denunciar tenían que sentirse apoyados por una policía especializada, por una fiscalía especializada, por unos abogados especializados. Y para eso había que crear un turno especializado en estos delitos. Es lo que hicimos.

Y empezamos a trabajar en red, con la Comunidad, con el Ayuntamiento, con la Delegación de Gobierno, con la Fiscalía, con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con las ONGs, con recursos especializados, para compartir conocimientos.

Si tuviera que autocalificar con nota su trabajo en el turno de oficio durante los pasados 5 años como diputada del Colegio de Abogados de Madrid, ¿cuál se daría?

Un 6.

Es usted dura consigo misma. ¿Cree usted que con cinco años más podría conseguir un sobresaliente o una matrícula?

Yo creo que sí. Con el apoyo adecuado y con la inversión que tenemos que hacer, y  no hablo en términos económicos sino de capital humano, podemos conseguirlo. Y hablo en plural porque siempre he trabajado en equipo con mis compañeros y con las asociaciones.

Cuando hemos modificado las normas del turno de oficio, hemos abierto un plazo de alegaciones para que los compañeros nos dieran sus aportaciones, sus críticas y nos plantearan aquellas necesidades que, a nosotros, se nos habían pasado por alto.

Siempre actúo así. Esto es una cosa de todos. No estoy aquí porque sea la más lista sino porque me ha tocado en suerte. Lo que he hecho ha sido responsabilizarme de un cargo tan importante.

Algunos de sus rivales plantean que los miembros del turno de oficio sean pagados con relación a los precios de mercado. ¿Cómo ve eso usted?

Yo lo veo fantástico. A mí me encantaría que pudiéramos cobrar con relación a precios de mercado, pero me parece que no se va a poder conseguir, por lo menos a corto o a medio plazo.

Otra etiqueta que les han puesto es que son la candidatura de los grandes despachos…

Pues yo no pertenezco a ningún gran despacho. Al contrario, la mayor parte de los miembros de la candidatura somos abogados de despachos pequeños y medianos. No creo que eso sea una realidad.