Jesús C. era dueño de la empresa Catering Modena, y ofrecía servicios para «eventos BBC» (bodas, bautizos y comuniones). Él y su hijo se comprometieron a cubrir el catering de una boda el 5 de septiembre de 2015, pero dejaron a la pareja colgada.
¿Por qué?
El caso, rocambolesco e inexplicable, podría formar parte de los anales de la picaresca del siglo XXI.
Porque para eludir las consecuencias se hicieron pasar por muertos.
Es un caso que ha terminado judicializado. La Fiscalía de Madrid pide penas de cárcel para ambos.
De acuerdo con la información a la que ha tenido acceso Confilegal, esta «BBC» se anunciaba en Twitter con el eslogan «Profesional, Joven, Asequible y de Calidad».
Daban la impresión de ser gente solvente y con ganas. La relación calidad-precio parecía muy buena. Los familiares de los novios que se ocuparon de este servicio se convencieron, después de hablar con ellos, de que lo que anunciaban era una realidad. Y sellaron el acuerdo con ellos dos meses antes del enlace, el 25 de julio de 2017.
El importe que convinieron era de 1.980 euros, IVA incluido.
Tal como acordaron, los contratantes les hicieron dos ingresos en una cuenta corriente abierta por Yerai C., el hijo, con Jesús como autorizado.
En total, recibieron 1.500 euros. El dinero que se embolsaron.
Pero no sirvieron manjar alguno.
¿Y qué pasó?
Según relata el fiscal, los acusados obraron en todo momento «a sabiendas de que no iban a realizar el servicio y que se iban a apoderar del dinero».
¿Qué excusa dieron para eludir el compromiso? Que habían fallecido, a tenor del escrito de la Fiscalía de Madrid.
Fingieron las dos muertes.
La justificación parece increíble y es propia de figurar en los anales de la estupidez humana, versión Internacional.
Pero eso es lo que hicieron, con la esperanza de que todos se lo tragaran.
Cosa que no ocurrió. Las pesquisas policiales descubrieron que todo había sido una artimaña burda y carente del mínimo de imaginación. Y fueron acusados.
La verdad es que llovía sobre mojado. Porque el padre ya contaba con antecedentes penales por un delito de apropiación indebida.
Aquí se podría repetir aquello de que «de tal palo tal astilla», porque ambos actuaron de la misma manera.
Por eso, la Fiscalía de Madrid solicita ahora al tribunal que los va a enjuiciar 20 meses de prisión a los dos, al padre y al hijo, por fingir las dos muertes y eludir el compromiso adquirido para servir el catering en su banquete de bodas.
El Ministerio Fiscal tiene muy claro que lo que cometieron ambos fue un delito de estafa, puesto que la cantidad de la que se apropiaron superaba los 400 euros.
Y pide, además, que se imponga a cada uno de ellos el pago de una indemnización de 1.500 euros por cabeza a los afectados. 3.000 euros.
El dinero estafado más 1.500 euros más, como compensación por los perjuicios causados.
Porque si algo recordará el resto de su vida el matrimonio es lo que pasó con los tipos del catering que les robaron lo que debía ser el momento más feliz de su vida, en compañía de sus seres más queridos. Y eso hay que pagarlo. Si los antecedentes penales del padre estuvieran en vigor, éste tendría que cumplir la pena, si fuera condenado.