El Ministerio de Defensa anunció ayer que esperará a que se pronuncien los tribunales para decidir sobre la oposición de psicólogos militares anulada tras la polémica generada cuando dos aspirantes fueron rechazadas por lucir tatuajes visibles con el uniforme.
«Dada la importancia de los bienes jurídicos a proteger, tanto el derecho a la igualdad y no discriminación por razón de sexo como los principios de neutralidad, objetividad, concurrencia competitiva, mérito y capacidad en el acceso a la función pública» ha valorado esta suspensión de las pruebas como «instrumento para la mejor protección de los derechos de todos los opositores y para preservar sus legítimas expectativas de acceso a la carrera militar», dice el Ministerio en un comunicado.
Defensa ha tomado esta decisión después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) haya acordado este mismo viernes la suspensión cautelar del proceso de selección de siete aspirantes a militar en la especialidad médica de Psicología.
El Ministerio ha justificado su decisión explicando que busca «garantizar los derechos y legítimas expectativas de todos los opositores». «En una situación de conflicto como ésta es mejor que resuelvan los tribunales», han apuntado.
POLÉMICA POR DOS TATUAJES
La Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar del Ministerio decidió repetir la convocatoria de las pruebas después de que se readmitiera en el proceso de selección a dos mujeres candidatas que habían sido rechazadas inicialmente por lucir tatuajes.
Los magistrados del TSJM han alegado este viernes que, si las dos recurrentes se vieran obligadas a someterse «nuevamente a esas pruebas que creían ya superadas, quedarían a expensas de su incierto resultado, obligando además a un gran esfuerzo, sacrificio y sufrimiento, difícilmente compensables».
Entienden, además, que no suspender la convocatoria «podría producir una grave lesión a la expectativa legítima de estimación de los recursos contenciosos interpuestos». EP.