El preso Benito Ortiz Perea huyó anoche cuando regresaba al centro penitenciario de Zuera (Zaragoza) tras someterse a una revisión médica en el Hospital Miguel Servet de la capital aragonesa.
Está condenado por delitos de robos con intimidación y le restaban 182 días para terminar de cumplir su condena.
Ortiz Perea tiene 61 años, es de complexión delgada y mide 1,65 metros. Cuando huyó llevaba un jersey oscuro, pantalones vaqueros y zapatillas Reebok de color negro.
SE SOLTÓ LO GRILLETES Y HUYÓ DE LA AMBULANCIA
Según han explicado desde la Benemérita, la huida se produjo en el momento de acceder a la prisión tras regresar del centro hospitalario.
«Justo en el momento de ingresar al centro penitenciario, cuando se retira la custodia de la Guardia Civil, el reo consiguió soltarse los grilletes en el interior de la ambulancia que le trasladaba y huyó».
Fuentes de la Guardia Civil han informado de que el operativo de búsqueda no ha dejado de trabajar desde que ocurrieron los hechos, de forma ininterrumpida. Utilizan medios terrestres y aéreos para encontrar al fugado.
El Instituto Armado ha hecho hoy un llamamiento a la colaboración ciudadana para tratar de localizar a este peligroso recluso. Pone a disposición de la ciudadanía los teléfonos de emergencias 062 y 112.
SANTIAGO IZQUIERDO HUYÓ A PRINCIPIOS DE AGOSTO APROVECHANDO UN PERMISO
El preso Santiago Izquierdo Trancho, con un amplio historial delictivo -asesinato, secuestro de funcionarios, desacato, agresión, amenazas, robo con fuerza- aprovechó a finales de julio un permiso penitenciario para huir, como también hizo dos semanas antes el violador Guillermo Fernández Bueno, interno en la prisión cántabra de El Dueso.
Tras 11 días de búsqueda, el pasado 10 de agosto Izquierdo Trancho fue detenido en León.
«Se ocultaba en un domicilio de la capital. Escondía entre sus ropas un cuchillo y un destornillador. Ha tratado de huir, pero los agentes lo han acorralado finalmente en una carbonera», informó la Policía Nacional por Twitter.
?Detenido en #León Santiago Izquierdo Trancho.
Se ocultaba en un domicilio de la capital. En el arresto escondía entre sus ropas un cuchillo y un destornillador. Ha tratado de huir, pero los agentes lo han acorralado finalmente en una carbonera #EstamosPorTi #SomosTuPolicía pic.twitter.com/LgxmtoCwQ4— Policía Nacional (@policia) 10 de agosto de 2018
Fue el 30 de julio cuando Izquierdo Trancho huyó de la cárcel de Mansilla de las Mulas, en León, tras obtener un permiso en régimen de autogobierno, al ser un preso de segundo grado.
El interno, como establece la ley, una vez cumplida la cuarta parte de los tres años y tres meses a los que fue sentenciado por un triple delito de robo con fuerza, eligió la opción de pasar el resto de su internamiento en un Centro de Inserción.
Se le concedió la libertad temporal para trasladarse de la prisión de Villahierro de Mansilla de las Mulas al Centro de Inserción Social Jesús Haddad Blanco de León, como estipula este tipo de regímenes, que persiguen que el interno aprenda a autogestionarse para adaptarse a su reinserción social. Sin embargo, no llegó a ingresar en él.
Cumple condena desde 2015 por tres delitos de robo con fuerza. Ingresó en prisión en mayo de 1985 acusado de asesinato, tenía 19 años. Lejos de haberse reinsertado persistió en el delito.
EL VIOLADOR DE EL DUESO TAMBIÉN APROVECHÓ UN PERMISO
El violador Guillermo Fernández Bueno, también huyó el pasado julio de la prisión cántabra de El Dueso durante un permiso de una semana que se le había concedido. El 21 de julio, cuando concluían los siete días, no regresó a prisión.
Fue detenido en Senegal el 30 de julio, cuando trataba de cruzar la frontera hacia Gambiaen furgoneta, junto a su pareja.

Fernández Bueno cumple condena por violar y asesinar en una cafetería de Vitoria a una empleada de la limpieza en el año 2000. Además, cuenta con otra condena de nueve años por otra agresión sexual cometida con anterioridad.
Se da la circunstancia de que la Junta de tratamiento de la prisión de El Dueso se opuso en repetidas ocasiones a los permisos otorgados a Fernández.
Hasta la fecha había disfrutado de “más de 40 permisos”, según informan fuentes penitenciarias.
Utilizó un pasaporte de otro hombre con el que guardaba un parecido físico “absolutamente similar” para poder cruzar las fronteras, informó el comisario jefe de la brigada central de crimen organizado, Marcos Frías.