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A la espera del juicio final: Así son las tradiciones en el día de los muertos en el mundo

En México se conmemora el Día de los Muertos con disfraces y maquillaje al uso.
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Día de los Muertos, Halloween, Todos los Santos, Samhain… Dependiendo del país donde uno se encuentre la celebración posee un nombre y unas tradiciones diferentes. Lo que sí tienen en común son los difuntos, los protagonistas de la velada, a quienes se les recuerda y rinde homenaje la noche del 31 de octubre y los días 1 y 2 de noviembre.

Son tradiciones que conmemoran a quienes se han ido y que están a la espera del juicio final

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En los países de tradición católica, el 1 de noviembre es el día de Todos los Santos y tiene su origen en el deseo del Papa Gregorio III (siglo VIII) de honrar a todos los bienaventurados de la iglesia, los conocidos y los desconocidos que no tienen fecha propia en el calendario.

El 1 de noviembre ha sido siempre en España día de los difuntos.

Es también la antesala del día de los Fieles Difuntos, que se celebra el 2 de noviembre. Estas son las almas en el purgatorio a la espera de redimir sus faltas y   aguardando el día del Juicio Final para poder acceder a los cielos limpias de pecado y culpa.

En general el debate se centra en si vuelven o no las ánimas en su día a amargar la jornada a sus allegados y cada país, cada cultura y cada religión lo interpreta a su manera, aunque es curioso que la fiesta existan en tantos países con orígenes y religiones distantes y distintas.

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El culto a los muertos es pues internacional, aunque en algunas culturas se centre más en celebrar a los que siguen vivos y por muchos años.

El Monte de las Ánimas

Tradicionalmente, en nuestro país la fecha se conmemora visitando los cementerios, aseando las tumbas, cambiando las flores y en general recordando a los que ya no están, sin fiestas ni alharacas.

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Se comen buñuelos y huesos de santo y en algunos lugares por la noche, existe la tradición de las velaciones, donde se hace vigilia y oración a la luz de las velas para rogar por la salvación del alma de un familiar o amigo, por las ánimas del purgatorio: “Por las ánimas benditas, todos hemos de rogar, que Dios las saque de penas y las lleve a descansar”, como cantan los vecinos del pueblo de Tajueco, en Soria, ciudad donde a su vez es el día en el que se rinde homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer con la lectura del relato El Monte de las Ánimas”, interpretada al caer la noche por actores y títeres que llenan de arte la ciudad:

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“Desde entonces dicen que cuando llega la noche de Difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos.

“Y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria lo llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.”

La celebración en Soria es la del Monte de las Ánimas, con combates de templarios incluidos.

Castañas, carnavales y el Convidado de Piedra

En Cataluña, en la noche del 31 de octubre se celebra la castañada, a base de castañas asadas y panellets, los dulces típicos.

En Cádiz los mercados de Virgen del Rosario o Central recrean todo un carnaval en el que gallinas, conejos, pescados y cerdos lucen disfraces, mientras que con las frutas y verduras se realizan caricaturas de los personajes más relevantes de la actualidad.

En Canarias también le han incorporado un toque de alegría a la noche, pues su Fiesta de los finaos se celebra con música y actuaciones.

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En Alcalá de Henares el teatro también está muy presente.

Cada año en estas fechas se interpreta la obra de José Zorrilla, Don Juan Tenorio, en la que Don Gonzalo, el Convidado de Piedra, es una estatua que cobra vida para reclamar a Don Juan el pago por sus pecados y llevarle al infierno.

La representación de don Juan Tenorio, de José Zorrillo, ha sido un clásico en el día de difuntos en España e Iberoamérica. EP.

El Día de los Muertos en México

El Día de los Muertos en México es de origen precolombino, en una ceremonia dedicada a la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la dama de la muerte y hoy en día como la Catrina, un personaje creado por el ilustrador mexicano José Guadalupe Posada hace más de 100 años.

El 1 y 2 de noviembre, México se llena de altares con los que se honra a los difuntos y al que se le llevan ofrendas.

En Aguascalientes se celebra el Festival de las Calaveras, y todo el país consume el pan de muertos, un panecillo con forma de personajes; o las calaveras de dulce, que llevan inscrito el nombre del difunto.

En la celebración de El Día de los Muertos en México los niños también se disfrazan, como los mayores, en una suerte de Halloween a la mexicana.

La fiesta celta Samhain

Una fiesta pagana y de origen celta, en la que antiguamente se celebraba el Año Nuevo celta, que comenzaba a partir del 31 de octubre con la época oscura y tras el final de las cosechas, por lo que también debían tener provisiones suficientes hasta la llegada de la primavera.

Según la mitología, los difuntos tenían esa noche la oportunidad de volver al mundo de los vivos para reencontrarse con sus seres queridos.

Como no todos los espíritus eran buenos, para ahuyentar a los malos se dejaba comida en el exterior. También encendían hogueras y se ponían máscaras para confundir a los muertos y que no arrastraran con ellos a los vivos al inframundo.

El dulce típico de esta noche es el Barm Brack, un pastel en el que se esconde un anillo y un penique. En el caso de encontrar el primer objeto significa que tu matrimonio está cerca, mientras que el segundo atrae la prosperidad económica.

Una tradición, que se celebra también en Inglaterra –Noche de todas las Almas- y en Escocia – El significado literal de la palabra en escocés es Hallow, que antiguamente significaba holy (sagrado) y E’en que quiere decir noche o tarde- que los inmigrantes irlandeses introdujeron en Estados Unidos y que derivó en el actual Halloween.

En la fiesta celta Samhain los difuntos tenían esa noche la oportunidad de volver al mundo de los vivos para reencontrarse con sus seres queridos.

Omnipresente Halloween

Conocida también como la noche de brujas, esta fiesta pagana tiene origen en la Samhain y se celebra el 31 de octubre, momento en el que niños y mayores se disfrazan de personajes de terror y las casas se decoran con calabazas, arañas, murciélagos y otros horrores de plástico.

Para celebrarlo se organizan diferentes fiestas nocturnas, se encienden hogueras, se visitan cementerios y los más pequeños suelen ir de casa en casa para conseguir caramelos tras pronunciar la famosa frase de “truco o trato” mientras los mayores comen dulces y manzanas caramelizadas.

Una fiesta que el cine americano se ha encargado de difundir y que se celebra ya en muchos países ajenos a esta cultura, como por ejemplo España, donde hay una guerra entre castañas y calabazas, difuntos y “jalogüines” que no impide disfrutar de ambas.

La fiesta de Halloween se ha convertido en un clásico en todo el mundo.

Alegría en Filipinas

Aunque en Filipinas el Día de Todos los Santos también se trata de una fiesta religiosa, este país sorprende por la alegría con la que los locales honran a sus difuntos.

Las familias acuden al cementerio en la mañana del 1 de diciembre y lo convierten en una gran celebración en la que no faltan enormes cantidades de alcohol, encarnizadas partidas de póquer e incluso competiciones de karaoke.

Cada primero de noviembre, los camposantos se transforman en un alborotado mar de cirios, ramos de flores y toldos que las familias colocan sobre las tumbas de sus seres queridos, donde pasan la jornada entera.

El habitual sosiego de estos lugares deja paso a una algarabía en la que se mezclan los gritos de los siempre numerosos niños con los rezos y las ruidosas conversaciones de los adultos.

Allí montan su banquete, compuesto por grandes cantidades de comida y bebidas que ayudarán a subir el tono de la fiesta a lo largo del día.

Una vez finalizada la jornada, los filipinos se encargan de limpiar bien las lápidas y dejarlas como estaban, además de depositar como homenaje algunas flores.

En Filipinas engalanan las lápidas y pasan el día entero con sus difuntos.

Día dos Finados

Declarada fiesta nacional, el Día de los Muertos en Brasil se conoce como el Día dos Finados. Fue introducida en el país por los inmigrantes portugueses, por lo que esta celebración religiosa es muy parecida a la que se realiza en España.

El día 2 de noviembre los brasileños acuden a los cementerios a visitar a sus difuntos, rezan varias oraciones para que las almas que están en el purgatorio puedan salir, limpian sus lápidas y las decoran con velas y coronas de flores. En algunos casos también es frecuente ver objetos personales de los que ya no están, como camisetas, gorras o fotos.

El Dia dos Finados o Dia dos Muertos es fiesta nacional en Brasil.

La gallina de Haití

En Haití, el 2 de noviembre se festeja el Fet Gede o Día de Todas las Almas.

La gente se viste de rojo y negro, los colores de los espíritus de sus antepasados, y se dirigen al cementerio a participar en el rito sagrado.

Allí, la “Mambo” o sacerdotisa  asesina una gallina en una ceremonia sangrienta que sirve para liberar a los creyentes de influencias malignas.

La “Mambo” queda poseída por Maman Brigitte, la diosa vudú de los muertos y predice los hechos que acontecerán el año próximo.

Luego los congregados visitan las tumbas de sus amigos y familiares y les hablan como si pudieran oírles desde sus tumbas.

En Haití tiene lugar el Fet Gede o Día de Todas las Almas, una ceremonia sincretista.