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La Asociación de la Prensa de Madrid, estancada en el miedo a lo nuevo

La Asociación de la Prensa de Madrid se encuentra en pleno centro de la capital. Foto: Luis García.
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Hace dos años asistí a una Asamblea de la Asociación de la Prensa de Madrid. Escribí después una columna y amigos, conocidos y estudiantes me dijeron que se habían divertido por lo que allí contaba.

No volví a asistir a otras Asambleas, pero un amigo sí asistió a la última, celebrada el 20 de Marzo de este mismo 2018. La grabó, me la envió y no he podido negarme a escribir otra columna sobre esa Asamblea.

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“Nos estamos reinventando…, después de estar al borde de la muerte… Asustamos a las empresas con la importancia del periodismo… Estamos esforzándonos para que las empresas suelten dinero para el primer empleo… Los cursos de formación llevan una buena velocidad de crucero… sobre todo, los gratuitos… Nos estamos levantando después de haber sido derribados por la Comunidad de Madrid y el Parlamento Autonómico hace dos años… No hemos encontrado en medio de una tormenta horrorosa en el fondo del barranco y a ciegas… Parece que nos vamos asentando…, estamos en aguas más tranquilas… Se van de la Asociación los que no pueden pagar 9 euros. Necesitamos como el aire que se reincorporen los jóvenes. Si no, esta Asociación desaparece…».

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¿A qué se está refiriendo Victoria Prego con ese estilo melodramático?

Al golpe que la APM recibió el 7 de Diciembre de 2015. Ese día, PSOE, Ciudadanos y Podemos obligaron a la Presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, a retirar la subvención de 8,5 millones de euros que, según los medios, venía recibido la APM desde 1991.

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A partir de ese año, comenzó la segunda Edad de Oro de la APM.

Y quien estuvo al frente de esa APM, fuertemente subvencionada, desde 1999 a 2011 fue Fernando González Urbaneja.

Volviendo a Prego, su estilo melodramático le hace pronunciar en la Asamblea una línea que caería muy bien en una comedia: “Quien presente una propuesta ha de estar de cuerpo presente”.

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Los pocos que asisten a la Asamblea son los “amigos de Peter”, es decir, de Urbaneja

La Junta Directiva de la APM no quiere, se niega a retransmitir la Asamblea en “streaming”, de manera que los asociados puedan seguirla fuera del reducido espacio en el que se desarrolla la Asamblea. Muchas organizaciones están retransmitiendo sus encuentros, reuniones de Claustros universitarios, Juntas, etc., precisamente para informar mejor sobre sus actividades y contribuir a la transparencia.

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El ordenador personal recoge la señal y el usuario puede seguir el acontecimiento desde donde se encuentre.

Si retransmitiesen con dos cámaras, una que enfocase a la Presidencia y otra a los pocos asistentes, los asociados jóvenes se darían cuenta de que asisten personas de bastante edad… que no pagan cuota o la pagan reducida.

¿Y por qué no pagan?

Porque Urbaneja así lo decidió cuando tenía el poder. Lo reveló en la Asamblea a la que asistí hace dos años. Entonces, el panorama es surrealista, como no es posible encontrar en otras asociaciones: Quienes más hablan, no pagan la cuota o la pagan reducida, mientras se ponen campanudos para justificar por qué suben las cuotas de quienes se encuentran en el paro.

En la Asamblea de marzo pasado, dieron los siguientes datos sobre edades de los asociados: El 22% tienen menos de 40 años. El 43%, menos de 50. Y el 35%, más de 60 años. En este último grupo están aquellos a los que Urbaneja viene favoreciendo desde hace años. Forman su público.

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Por eso, una asistente a la Asamblea, llamada Beatriz, que se proclamó a sí misma “pionera” porque reivindicaba la defensa de los periodistas mayores de 50 años en paro, debería tener en cuenta el panorama que vengo trazando y lo expusiese en cualquier Asamblea o por otros medios.

Una Junta misoneísta que da lugar a situaciones divertidas.

Misoneísmo es la aversión a lo nuevo. En literatura y cine, los misoneístas dan mucho juego para escenas de humor. Pues bien, las Asambleas de esta Junta Directiva resultarían divertidas de verdad, pero de verdad, viendo cómo dominan el pensamiento de coartada.

Es decir, hacen todo lo posible para no adoptar decisiones que puedan cambiar el estado de las cosas en el que se encuentran.

Ya me he referido a la retransmisión de la Asamblea en “streaming”. Pues bien, esta Junta no se interesa de verdad por las propuestas sino por los aspectos formales que les pueden favorecer en su decisión de no cambiar las cosas. Un asociado se molesta en escribir una propuesta para que a quien no pueda asistir a la Asamblea le sea posible participar a distancia si no se encuentra presente.

Ya hemos visto la respuesta de Prego. Adorna la necesidad de “estar de cuerpo presente”. “La fórmula telemática puede ser moderna, pero muy arriesgada”.¿Arriesgada? Pero si a cada Asamblea no asisten ni los que serían vecinos en un edificio de pocas alturas.

Es decir, el riesgo sería perder a los pocos asistentes. Si alguien grabase las palabras de Prego y después enfocase a los asambleístas, el resultado sería hilarante.

Lo único que se le ocurre a la Presidenta, como una concesión magnánima, es que alguien pueda presentar una propuesta a través de una persona que sí asista a la Asamblea. Podría haberlo incluido en su “Programa” electoral y habría adelantado varias Asambleas.

Y encima, y ésta es una constante, los amigos de Peter (Urbaneja) y la Junta Directiva votan por unanimidad contra esta propuesta.

Por supuesto, no tienen en cuenta las propuestas de otros asociados que no están presentes.

Si esta no es una situación casposa, que vengan los jóvenes licenciados o los parados y que asistan a una de estas Asambleas, que hacen recordar a los cromos repetidos.

El colmo humorístico –el «topper»- de estas Asambleas es cuando interviene Nemesio Rodríguez

Un  asociado que sí asistió a la Asamblea fue Javier Fernández-Villacañas, periodista, empresario y profesor de la Universidad Complutense. Expone que no encuentra periodistas que conozcan bien el mundo digital.

Resultado: No puede enviar a periodistas a ruedas de prensa con personajes de este mundo. Los periodistas prefieren dedicarse a Cultura, Política y Relaciones Internacionales. Mientras tanto, hay 20 proyectos paralizados por falta de periodistas preparados.

Lo que él propone es un Laboratorio de Investigación –Medialab- para encontrar soluciones a estos problemas que tienen planteados las mil empresas editoras.

Respuesta: Que funde una empresa él y que tenga el apoyo de la APM. Urbaneja, que siempre interviene en estas Asambleas, le propone que se reúna con él después de Semana Santa. Y cuando parece que “Habló Blas (Urbaneja) y punto redondo”, dan la palabra a un asociado, Carlos Díaz Güell. Podríamos decir que salvó el honor de la Asamblea. Apoya la propuesta y dice que esta Asociación necesita reinventarse de cara al futuro.

Ah, pero no había intervenido Nemesio con su voz gritona y su falta de argumentos.

Lo que está proponiendo Fernández-Villacañas es una propuesta empresarial, un vivero de empresas, y los periodistas no tienen por qué meterse en proyectos empresariales.

Vuelve a hablar, y muy bien, Carlos Díaz Güell. Sabe exponer sus razones con una muy apreciable fluidez verbal.

Y entonces es cuando sobreviene el “nemesiazo”. La misión de la APM no es buscar trabajo a informáticos. Lo que está planteando es que cierren las Facultades de Ciencias de la Información.

Si resulta que los que salen de las Facultades no están preparados a los periodistas, antes hay que cambiar los planes de Estudio. No hay que buscar trabajo a los informáticos. “Hay cientos de Facultades, más que botellines”.

Ante el “nemesiazo”, acude en su ayuda Urbaneja. Como él va a reunirse con Villacañas, y como todo el mundo está de acuerdo, no hace falta ni votar la propuesta. No sé si en esta ocasión, Urbaneja dio el pase de pecho, como le vi hacer en la Asamblea a la que asistí.

En definitiva: Nemesio, que no tiene estudios universitarios, pues solo cuenta con el Título de Periodista obtenido en alguna de las ya extintas Escuelas de Periodismo del Estado y de la Iglesia, y que no quiso obtener el título de Licenciado en Periodismo cuando tuvo ocasión de hacerlo, es ayudado por Urbaneja, que se encuentra en la misma situación. ¿Y qué cuota pagan a la APM?

Los dos dan para un tratamiento humorístico, incluso para una película, convirtiendo en diálogos sus ocurrencias.

No seré yo quien aconseje a los estudiantes de Periodismo o a los asociados que asistan a las Asambleas de la APM.

Si algún día, que no creo, esta Asociación se decide a retransmitir sus Asambleas, quienes las vean en sus ordenadores comprobarán que la Junta Directiva propicia situaciones cómicas.

Y luego, puede sorprender, y el humor está basado en la sorpresa, cómo personas sin gran formación en ideas como Nemesio o Urbaneja son como los globos: Tanto más suben cuanto menos peso intelectual tienen. Los dos han rechazado algo tan fundamental como el derecho al Recurso de los periodistas. A partir de ahí, lo que dice uno o escribe otro se vuelve risible.

Vuelvo a reproducir un párrafo de la columna que escribí hace dos años: “Nemesio emplea un paralenguaje que evoca el timbre y tono de los militares: ‘Fiiiiirrrrmess… ara!’, acompañado con un lenguaje corporal en el que activa los músculos de la ira, el desprecio y el odio en forma de rechazo. ¡Con lo que se hubieran divertido los asociados viendo y oyendo a Nemesio en el ordenador!”.