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5 aptitudes esenciales que debe reunir el responsable de cumplimiento normativo, o «Compliance Officer», de la empresa

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“Nos acercamos a un futuro en el que las organizaciones deberán hacer frente a multitud de amenazas y desafíos que requerirán un responsable de cumplimiento”. Es una afirmación de la Asociación Española de Compliance (ASCOM).

¿Y qué hace un «Compliance Officer» o «CO», como comienza a conocerse también? ¿Por qué se dice que está llamado a ser una figura imprescindible en las empresas?

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Por sus funciones. Porque estos profesionales son los responsables de controlar, detectar y prevenir las malas prácticas y también de crear una cultura corporativa en la que la ética y las buenas prácticas están implícitas en todas las actividades de la empresa.

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En definitiva, es la persona que defiende los intereses de terceras partes- como clientes, proveedores y la sociedad en general- en las actividades que realiza la propia empresa.

“Nos acercamos a un futuro en el que las organizaciones deberán hacer frente a multitud de amenazas y desafíos que pueden poner en peligro su estabilidad, progreso y reputación. La figura del ‘Compliance Officer’, que vela por minimizar los riesgos, se ha vuelto imprescindible para que las empresas no incurran en una responsabilidad penal”, afirma Sylvia Enseñat, presidenta de ASCOM.

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Sylvia Enseñat, presidenta de ASCOM.

Teniendo en cuenta su posición estratégica y la necesidad de que su autoridad sea transversal a todos los departamentos, un responsable de cumplimiento normativo debe poseer 5 aptitudes esenciales e irrenunciables para asegurar el buen funcionamiento de los procesos, de acuerdo con Enseñat:

1.- Capacidad de liderazgo y trabajo en equipo

El responsable del cumplimiento normativo debe estar en contacto continuo con todos los niveles de la organización y ser capaz de poner en valor sus recomendaciones o decisiones, incluso en la Alta Dirección, con la habilidad para convencer sobre la aceptación de sus recomendaciones y un conocimiento profundo sobre la empresa en la que trabaja.

Además, es el responsable de fomentar una cultura de «Compliance», que debe ser impulsada por la Alta Dirección, en la que todos los empleados se impliquen y velen por la ética y la transparencia.

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2.- Ser capaz de tomar decisiones de forma autónoma

Estos profesionales deben ser independientes en su gestión y contar con los recursos necesarios para desempeñar sus funciones de una forma segura y responsable.

3.- Una buena formación

Lo importante para un «CO», cuya formación académica puede ser muy variada, es que conozca las herramientas y los procedimientos para ejercer su función, además de tener un conocimiento profundo de la empresa en la que trabaja.

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En el ámbito internacional, y también en España, la formación académica de los responsables de cumplimiento normativo varía mucho. Son licenciados en derecho, economistas, ingenieros, químicos, psicólogos, etc.

Lo importante es que conozcan bien su empresa, que tengan buena capacidad de relación interna y externa y que tengan una buena formación en el ejercicio de la función de Compliance.

“En ASCOM apostamos por la excelencia en la formación de estos profesionales y emitimos la Certificación de ‘Compliance’ CESCOM, una certificación profesional que acredita que las personas que la obtienen cuentan con suficientes conocimientos profesionales en el ámbito de compliance.

De esta manera, las empresas que contraten a personas que cuenten con la certificación CESCOM tendrán la garantía de que dichas personas tienen suficientes conocimientos para ejercer la función”, explica Enseñat.

Adicionalmente, desde el Instituto de Estudios de Compliance (IECOM), de ASCOM, se imparten seminarios de formación continua destinados a profundizar en los conocimientos sobre «Compliance» que buscan enriquecer el desarrollo de estos profesionales.

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4.- Estar al día de todas las novedades

Un CO debe permanecer alerta a cualquier cambio en su sector, en materia de cumplimiento y en todo aquello relacionado con la organización, como la cultura corporativa o la ética de sus procesos.

 5.- Prevención, organización y control

El «Compliance Officer» se encarga de identificar los riesgos, definir los controles y supervisar los procesos internos de forma periódica con el fin de detectar posibles deficiencias.

Con una buena gestión de las políticas de cumplimiento, la empresa estará segura de que se ajusta a todas las normativas que les afecten, así como de mantener a salvo su crecimiento y reputación.

El entorno del cumplimiento normativo supone una apuesta profesional segura que ya empieza a ser parte esencial de la cultura de las empresas, y un factor clave para afrontar los retos del futuro.  

Cuando una empresa se preocupa por tener una buena cultura de compliance exigirá también que sus clientes y proveedores hagan lo mismo, ya que el riesgo reputacional se extiende a través de su cadena de suministro.

De esta manera, la difusión de la cultura del compliance conseguirá empresas más éticas y responsables en las que las buenas prácticas serán la norma.