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Markus Hartung: «La tecnología ya está cambiando la forma en que se ejerce la abogacía en el mundo»

Coordinador y coautor del libro "Legal Tech. A Practitioner's Guide"Markus Hartung es abogado, profesor de Derecho y director del Centro Bucerius sobre la Profesión Legal, de la Facultad de Derecho Bucerius de Hamburgo. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
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Markus Hartung, abogado alemán, director del Centro Bucerius sobre la Profesión Legal, de la Facultad de Derecho Bucerius de Hamburgo, es el coordinador y coautor del libro «Legal Tech. A Practitioner’s Guide», el primer libro que realiza un análisis exhaustivo del estado actual y futuro de la Legal Tech a nivel mundial.

Es, por ello, uno de los pocos privilegiados que ha podido asomarse a lo que está en camino para la Abogacía, no sólo de su país, sino de todo el mundo. Incluyendo España. 

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Sobre esto giró nuestra conversación. Hartung, como profesor, tiene una prosa clara, sencilla y muy asequible en inglés. No hace uso del «suajili» judicial, en absoluto.

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Sabe lo que es la comunicación y cómo funciona.

Su libro, en el que figura un capítulo sobre España, elaborado por  María Jesús González-Espejo Laura Fauqueur, responsables del capítulo sobre la Legal Tech en España y miembros de la Asociación Europea de Legal Tech en España.

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«La tecnología ya está cambiando la forma en que se ejerce la abogacía en el mundo. El Legal Tech ha llegado para quedarse. No puede haber marcha atrás. Las cosas jamás serán como las conocimos en el pasado», afirma con seguridad.

Si esto es así, ¿se atreve a describir cómo va a ser el mundo de los abogados de aquí a diez años?

En 10 años será bastante normal tener todo, por lo que respecta a las necesidades legales, “on line”, en Internet.

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Probablemente será bastante inusual ir a un bufete de abogados. Por lo tanto, la interacción y la comunicación entre aquellos que conocen la ley –que no tienen por qué ser necesariamente abogados, pueden ser otras personas con formación legal pero no con el estatus de lo que hoy conocemos como abogados–, será diferente. Punto número uno.

Punto número dos, y tengo que separar el mundo legal para los consumidores y el mundo legal para empresas: La digitalización significa que van a haber un mayor acceso a la justicia.

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Hoy, cuando un consumidor quiere presentar una reclamación tiene que ir a ver a un abogado, que frecuentemente es caro y no es lo que un consumidor necesita realmente.

Ciertas reclamaciones, por ejemplo, si tu vuelo sufrió un retraso o si el alquiler es demasiado alto, se pueden hacer a través del Smart Phone. Simplemente tecleando algunos datos, introduces lo ocurrido y haces la reclamación. Es una forma de estandarización y automatización.

Hoy tenemos ya esas plataformas funcionando.

Pero solo para ciertos tipos de reclamaciones. Pero vamos a ver muchas más. Para accidentes de tráfico, para conflictos entre inquilinos y caseros…

Por lo que respecta a las empresas, la cosa no está tan clara. Hoy resulta bastante caro trabajar a fondo muchos documentos. Se necesitan varios abogados para llegar a la síntesis de la claridad de un caso para dar el asesoramiento legal que se necesita.

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Eso va a cambiar drásticamente. Porque el software, y lo que es ya conocido como Inteligencia Artificial, podrá leer y entender documentos, y hacer síntesis. Algo que hoy hacen abogados.

Y finalmente, hay un término, ‘ley incorporada’, que significa que no podrás hacer ciertas cosas que son ilegales. Por ejemplo, el coche que usted alquile no podrá exceder los límites de velocidad, o los precios del seguro podrían ser mayores si el conductor tiene un historial que demuestra que se supera muy frecuentemente esos límites de velocidad.

Esas cosas se harán automáticamente. Eso hoy solo encuentra una solución en los tribunales.

«La Inteligencia Artificial podrá leer y entender documentos, y hacer síntesis. Algo que hoy hacen abogados», según Hartung. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

Así que esas demandas van a desaparecer.  

No sabemos todavía si lo que hoy es conocido como “blockchain” cambiará dramáticamente el mundo legal. Lo que significa que se podrán hacer interacciones y transacciones sin tener un intermediario. Puedes transferir dinero sin contar con un banco o puedes vender propiedades inmobiliarias sin necesidad de un notario.

No sé si ese concepto tendrá éxito al final. No sería creíble hacer ninguna predicción con respecto a eso.

Sin embargo, la vida va a ser más fácil para los consumidores. Las empresas van a ser mucho más transparentes y su gestión menos cara. Tendrán más necesidad de contar con empleados que tengan formación legal y menos necesidad de abogados.

Los abogados, por ley, están facultados para hacer ciertas cosas. Pero eso cambiará.

Creo que vamos a ver más desregulaciones, por lo que personas con formación legal, para ciertas tareas, podrán hacer determinadas cosas.

España tiene más de 250.000 abogados. Madrid tiene 77.000. 

Yo he dado varias conferencias en el campus de Madrid de la Universidad de Navarra sobre liderazgo, dirección de empresas y mercados legales.

He estudiado la situación en varios países europeos y he comparado España con Italia, con Francia, Alemania e Inglaterra y con las poblaciones de cada país con el fin de calcular cuántos clientes puede tener un abogado.

La proporción es muy pequeña en España, donde el número de abogados es relativamente alto.

En Francia es bastante bajo. La situación para los abogados franceses es mucho mejor, aunque también se quejan.

Los abogados siempre se quejan.

[Se ríe]. Así es. Los abogados se quejan en todo el mundo, aunque en España tienen una vida confortable.

En España hay muchos abogados y me pregunto cómo va a ser el futuro para todos ellos, porque han tenido una formación muy cara, eso, probablemente, no será sostenible en el tiempo.

Porque muchas necesidades legales son pequeñas demandas para las que no necesitas un abogado para que te asista.

¿Cómo será el mundo de los despachos con la irrupción de la inteligencia artificial?

Lo primero de todo sería preguntarnos qué queremos decir cuando nos referimos a la Inteligencia Artificial. No quiero ser demasiado filosófico, pero como no hay una definición estándar de lo que es la Inteligencia Artificial, me parece, algunas veces, que el software que hace cosas que nos sorprende es considerado como Inteligencia Artificial.

La lengua inglesa tiene una definición muy interesante que es la de “jaw dropping software”, software que te deja boquiabierto, que te sorprende.

Por una definición más precisa de lo que es, diría que es la habilidad para comparar cosas. Porque eso es lo que hoy hace la Inteligencia Artificial.

Por ejemplo, las caras. Identifica puntos y correlaciones y luego las compara con otras caras y concluye, sí, este es Mickey Mouse o no lo es.

La descripción puede sonar bastante estrecha. Pero si combinamos eso con el autoaprendizaje… Los sistemas son capaces de entrenarse a sí mismos y poseen la habilidad para comparar mejor y detectar errores en millones de documentos.

Eso es lo que los abogados de modo muy frecuente hacen hoy. De esa forma, las tareas repetitivas se podrán hacer, con el software, de forma estandarizada, más fiable y más barata.

El software no solamente lee documentos sino que además identifica importantes datos económicos en los contratos, como precios, fechas de vencimiento, tarifas de notificación especiales, tarifas de cancelación especiales.

El software es capaz de detectar esto y redactar un memorándum diciendo a alguien, mira, en estos miles de documentos he encontrado que 950 documentos están bien. Están en línea con lo que esperas, pero hay 150 contratos que deberías mirar.

La cantidad de dinero y de tiempo que se necesita para comprobar esos datos queda reducido de forma drástica.

La Inteligencia Artificial es capaz de hacer estoy, hasta un cierto nivel. Pero todavía se necesitan personas para mirarlo, para comprobar si los resultados obtenidos por el software están bien o no.

El software aprende con cada caso. Es un proceso de formación.

«No hay una definición estándar de lo que es la Inteligencia Artificial, me parece, algunas veces, que el software que hace cosas que nos sorprende es considerado como Inteligencia Artificial».

Sí, pero es lógico que entre los abogados empleados exista cierta aprehensión hacia ese futuro que dibuja, ¿no le parece?

Creo que la idea de Inteligencia Artificial que ha proyectado Hollywood nos influye. Recordemos «2001, Una odisea del espacio» o «Terminator». Lo que percibimos es una pesadilla.

Eso de que el ordenador, como ocurre en «2001» pueda actuar por su cuenta y contra tus órdenes pone nerviosa a mucha gente.

La realidad es que no sabemos, a día de hoy, qué será capaz de hacer la Inteligencia Artificial en el futuro y tendemos a sobreestimar sus capacidades.

Hoy por hoy yo diría que es de una gran ayuda para las tareas repetitivas y estandarizadas. Para aquellas personas que precisan hacer comprobaciones minuciosas, para las que no se precisa que sean abogados.

Ese escenario supondría que muchos abogados hoy por  hoy terminarían en el paro. Y sólo unas pocas firmas comprarían ese software.

Ese es un cambio en economía y en sociedad que no sólo es aplicable al mercado legal.

En el pasado, cuando las empresas producían bienes, la competencia era buena para los negocios. Porque competencia significa productos mejores, y mejores precios para el consumidor. Y cuantas más empresas, mejor para el consumidor.

Cuando se trata de software y plataformas es completamente al revés.

No puedes vivir con muchos googles. Solo existe hay espacio para un solo Google. Hay un Google con una cuota de mercado del 95 por ciento y 5 por ciento para Yahoo, Bing, DuckDuckgo y otros buscadores.

Google es el principal proveedor de información. O sea que cualquiera empresa que quiera vender bienes a través de Internet tiene que contratar con Google y tiene que pagar precios altos para tener acceso al consumidor.

Porque los consumidores entran en Internet a través de Google.

Hartung posando con el libro que ha coordinado y parcialmente escrito, «Legal Tech. A Practitioner’s Guide». Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

Hace dos días cuando estaba preparando esta entrevista le “googlericé”. Entre en Internet. Y puse su nombre. Porque Google es la primera puerta para acceder a Internet.

Para nuestra generación. Para la generación de nuestros hijos es Youtube. Youtube es el segundo motor más grande de búsqueda. La gente joven mira vídeos, buscando explicaciones. Si yo no sé cómo funciona algo, mi hija de 16 años va a Youtube y te dice, “mira, he conseguido varios tutoriales para ti”.

Yo voy a Google y tecleo mi búsqueda. Y me veo como un tipo moderno.

¿Eso no es un regreso al modo de transmisión oral del pasado?

Sí, mi hija envía mensajes grabados a sus amigas. Cuando ve que me comunico vía escritura, se ríe. ‘Dios mío. Tú y tus valores, papá”.

Sólo hay un lugar para un Amazon. Y no para dos. Y Amazon tiene la tendencia de presionar a los otros competidores para echarlos fuera del mercado, porque esto es bueno para los consumidores.

Cuanto mayor sea la compañía, en teoría, es bueno para los consumidores porque todas esas compañías que quieren vender algo van a las grandes plataformas y no a las plataformas pequeñas.

Los consumidores saben que en esas plataformas grandes el valor es cada vez más alto porque todas las empresas y sus ofertas vienen a estas plataformas.

Y esa es la razón por la que solo existe un Google, un Facebook, un Amazon, que compran otros recursos, como Instagram o Whatsapp, por ejemplo, porque esos días en los que la economía florecía gracias a la competencia, con muchos contendientes, se han acabado.

En una economía digitalizada el ganador se lo lleva todo.

¿Qué significa para los servicios legales?

Hoy los servicios legales necesitan mucha competición, porque no se te permite actuar contra los intereses de tu cliente.

Pero, ¿qué significa este principio que el ganador se lleva todo en términos de servicios legales? ¿Quién será el mayor proveedor de servicios legales dentro de diez años? ¿Habrá un Cuatrecasas global? ¿O un Thomson Reuters?

¿O una empresa que hoy no conocemos pero que desarrolla un algoritmo o una tecnología que es más convincente para los consumidores?

¿Conoce usted esa compañía?

Muchos despachos también han invertido en software que automatiza la gestación de documentos. Documentos como acuerdos de confidencialidad, contratos estándar, contratos de compra-venta, compra de acciones, etc.

No.

Es eBay. En eBay la gente vende cosas usadas a otra gente. Vender bienes en eBay significa que entras en conflicto porque eso que vendes no contiene, muchas veces, lo que se promete.

¿Y esta gente demanda ante la justicia? Por supuesto que no. Ellos utilizan el servicio privado de resolución de disputas facilitado por eBay. Y eBay soluciona miles de conflictos “on line”.

Si compras bienes y pagas por Pay Pal, y dices que eso es lo que he recibido y es un error, o está estropeado, es Pay pal quien soluciona el conflicto.

El vendedor dice, antes de entrar en problemas por ello con Pay Pal, retiro el artículo en cuestión y le envío uno nuevo.

Es una forma de resolver problemas que nada tiene que ver con nuestra sistema tradicional de justicia.

Me gustaría poder responder a su pregunta, de cómo serán las cosas dentro de diez años.

El problema es que no sé cómo serán las cosas en 5 años, teniendo en cuenta la capacidad de la tecnología hoy en día.

Y, por otra parte, no hay que olvidar lo lento que avanza el sistema de regulación.

La tecnología se desarrolla a una gran velocidad y la regulación a velocidad lenta.

La política tiene que asegurarse que el desarrollo en el lado digital se acompaña con medidas de protección. Por el momento, no se está haciendo.

¿Qué ha ocurrido en Alemania en los últimos años en lo que respecta a la nueva tecnología?

Alemania no es tan veloz como se podría pensar. Aunque tenemos una reputación en ese sentido, no es cierta.

Alemania y España nos parecemos. En Alemania tenemos un gobierno federal y luego estados federales. Ustedes tienen un gobierno central y comunidades autónomas. Lo que ralentiza las cosas.

Con respeto a los servicios legales, los grandes despachos –internacionales, globales– han invertido en tecnología de Inteligencia Artificial para reducir los costos de revisar los documentos.

Muchos despachos también han invertido en software que automatiza la gestación de documentos. Documentos como acuerdos de confidencialidad, contratos estándar, contratos de compra-venta, compra de acciones, etc.

Estos son generados por software a partir de una base de datos. Y son perfectos. Porque se pueden personalizar con mucha facilidad.

Todos los despachos en Alemania también utilizan software de gestión, para llevar un control de los clientes y de los casos.

Sí, como en España.

Algunas grandes firmas han entrado en sistemas basados en plataformas. Son servicios a los que los clientes pueden acceder a través de Internet, como el pago de tasas por licencias, por ejemplo.

Lo que ofrecen es una combinación de servicios, a través de la tecnología, que es más barato y que están disponibles 24 horas al día, siete días a la semana, con servicios más complicados que dan los abogados.

Para grandes compañías, tenemos mucha gente que busca asesoramiento legal a través de Internet.

Por qué escribió este libro

Hemos trabajado sobre esto desde 2011. Sobre innovación y cambio. A consecuencia de la crisis financiera todas los negocios de transacciones se vieron interrumpidos y las relaciones entre empresas y despachos de abogados tuvieron que redefinirse.

Las empresas pidieron mejores servicios, más descuentos. Por otra parte, el asesoramiento legal se veía frecuentemente como una caja negra.

Alguien comenzó a analizar el significado del asesoramiento legal, cuáles eran los elementos del asesoramiento legal, y qué se podía hacer para estandarizarlo y para qué era necesario un abogado.

Ese fue el momento en el que proveedores alternativos aparecieron en el mercado, ofreciendo ciertos servicios que hasta ese momento los daban solo abogados.

La Escuela en la que trabajo detectamos estos acontecimientos desde muy temprano. En 2013 organizamos una conferencia. Estaba en el aire.

Tuvo un efecto de marketing para nuestro instituto. Y la consecuencia directa fue la elaboración de este libro, en el que colaboró una magnífica red de profesionales.

Ha sido  el primer libro sobre Legal Tech de la historia. Y está teniendo mucho éxito.

En él avisa de la revolución en marcha en el mundo legal.

No fue un aviso, fue una advertencia en términos de, mirad esto, no lo perdáis de vista. Porque está ocurriendo en todas partes.

Creemos que puede haber mejores jueces y mejores abogados utilizando la tecnología.

El libro se hizo en Alemania. Luego lo tradujimos en inglés. Un libro con una ambición global. Para contar como están las cosas en los diferentes partes del mundo.

También en español.

Debo decir que hay otros libros de Legal Tech, orientados más a la práctica. Más de marketing.

María Jesús González-Espejo, Markus Hartung y Laura Fauqueur, quienes presentaron en sociedad “Legal Tech. A Practitioner’s Guide”, el primer libro que realiza un análisis exhaustivo del estado actual y futuro de la Legal Tech a nivel mundial.

¿Qué aporta el capítulo sobre España?

Describe un mercado extremadamente tradicional en el que algunos de los grandes despachos internacionales se han establecido.

En este sentido María Jesús González-Espejo y Laura Fauqueur, las autoras del capítulo sobre España, son auténticos motores para la introducción del Legal Tech en su país. Sus esfuerzos, estoy seguro, serán recompensados.

Su capítulo cumple con el objetivo del libro, que es ser una guía para aplicar la transformación digital al sector legal y animar a los profesionales a participar en el desarrollo del Legal Tech.

Lo he dicho antes. Y vuelvo a repetirlo: Los abogados tienen que acostumbrarse a las nuevas tecnologías porque han llegado para quedarse. Porque el futuro está hecho de ellas.

por Carlos Berbell.

Carlos Berbell es director de Confilegal. Periodista, consultor internacional en comunicación y escritor, está especializado en el campo de la justicia, la investigación criminal y la comunicación institucional.