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Manuela Malasaña, mito del levantamiento contra los franceses el 2 de mayo de 1808

Manuela Malasaña, una de las víctimas del Levantamiento del 2 de mayo de 1808,
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Casi todas las personas que vivan en Madrid, conocerán castiza calle de Manuela Malasaña, pero pocos saben que debe su nombre a una heroína, convertida en uno de los mitos de la resistencia del pueblo de Madrid ante las tropas francesas en la sublevación del 2 de mayo de 1808, fecha que supuso el inicio de la Guerra de la Independencia.

Según la leyenda, la joven Manolita, costurera de profesión, pasaba cartuchos de munición a su padre y a otros defensores del Parque de Artillería de Monteleón, como los capitanes Daoíz y Velarde, en su lucha contra las tropas de Napoleón.

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Otra versión, asegura que camino a casa, la niña fue detenida por una pareja de soldados franceses que, al intentar seducirla, sin lograrlo, la detuvieron.

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La historia de la joven Manuela Malasaña habría acabado en el olvido, de no ser detenida y condenada a la pena de muerte en juicio sumarísimo, por hallarse en posesión de unas tijeras, una herramienta propia de su oficio de costurera.

Y, precisamente por eso fue fusilada.

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Su muerte, como la de otros muchos compañeros, se produjo por famoso decreto de guerra firmado por el general Murat, que era quien gobernaba realmente el país, al conocer el levantamiento.

Con este decreto, se sentenciaba a muerte a todos cuantos hubiesen sido cogidos con las armas en la mano, hubiera participado o no en la revuelta. Y claro está, según los franceses las tijeras de una costurera podían ser un arma ofensiva contra su glorioso ejército.

Su cuerpo fue registrado con el nº 74 en la relación de 409 víctimas de aquella jornada, documentación que se conserva en los Archivos militares y municipales de Madrid.

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Manuela Malasaña, fue enterrada junto con otras víctimas de los sucesos del 2 de mayo de 1808 en el cercano cementerio de la Buena Dicha, su juventud y su condición de mujer hicieron de ella una figura muy popular entre el pueblo de Madrid, que admirando su valor y sacrificio por la libertad, dio su nombre a un barrio, el de Malasaña.

Tras la violenta represión llevada a cabo por el general Murat en la capital, los alcaldes de la villa de Móstoles, Andrés Torrejón y Simón Hernández un bando en el que se llamaba a todos los españoles a empuñar las armas en contra del invasor.

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Y defender la libertad y la independencia.

Y ese fue el comienzo del levantamiento general contra los franceses, tan bien inmortalizado por Goya en dos de sus famosos cuadros El dos de mayo, conocido también como La carga de los mamelucos o El tres de mayo, donde se reflejan los fusilamientos de esos días, que se encuentran en el Museo del Prado.

Afortunadamente, en nuestros días no existen los juicios sumarísimos y los ciudadanos pueden disfrutar de sus derechos, sin temor a decretos arbitrarios como el dictado por el general Murat en 1808.