PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

La compasión de un juez estadounidense hacia un anciano que llevaba a su hijo al médico se hace viral en Internet

El anciano de 96 años, acusado, Víctor Coella, y el juez Frank Caprio, en una imagen del juicio, que se ha hecho viral en el mundo. Foto: Caught in Providence/Youtube.
|

Frank Caprio, de 80 años, es lo que en el pasado llamábamos en España juez de distrito. Su función es la de juzgar delitos menores –principalmente multas por exceso de velocidad o por aparcamiento además de ‘violaciones medioambientales’–  desde el Tribunal Municipal de Providence, una pequeña localidad del también pequeño estado de Rhode Island, en la costa este de Estados Unidos.

Caprio es un juez compasivo y tiene un buen ojo para medir a la gente. Sabe el duro trago que supone para cualquiera pasar por un tribunal, aunque sea para cosas menores.

PUBLICIDAD

Y lo expresa abiertamente.

PUBLICIDAD

Uno de sus últimos casos, el de Víctor Coella, un anciano de 96 años, se ha hecho viral en el mundo entero.

Compareció ante el tribunal del juez Caprio acusado de un delito de exceso de velocidad en una zona escolar el 31 de julio pasado.

PUBLICIDAD

Juez Caprio: Se le acusa de una violación de la zona escolar, lo que significa que excedía el límite de velocidad en una zona escolar –le explicó el juez.

Coella: No conduzco tan rápido, juez. Tengo 96 años y conduzco despacio y solo conduzco cuando tengo que hacerlo. Iba al laboratorio de sangre para mi hijo. Es discapacitado –contestó el acusado.

Juez Caprio: ¿Llevaba usted a su hijo a la consulta de un médico?

PUBLICIDAD

Coella: Sí, lo llevo para que se haga un análisis de sangre cada dos semanas porque tiene cáncer.

La respuesta del anciano tocó la fibra sensible del juez Caprio que elogio que con 96 años siga cuidando de su familia. «Eso es algo maravilloso para usted», afirma en el vídeo el juez.

PUBLICIDAD

A continuación le preguntó que cuántos años tenía su hijo. 

«63», respondió el anciano.

«Y papá sigue cuidando de él, ¿no?», le dice el juez Caprio.

«Sólo conduzco cuando tengo que hacerlo», le contesta Coella.

El juez Caprio, con una amplia sonrisa, le dice al anciano: «¿Ve usted a ese joven allí? Es mi hijo –un hombre en la treintena–. Me mira diciendo ‘papá, cuando tengas 90 años, me llevarás por ahí. Está usted dando un ejemplo a mi hijo», le dice el juez al anciano en tono irónico y divertido, riéndose. «Está poniendo mucha presión sobre mí».

PUBLICIDAD

Caprio sentencia «in voce» absolviéndole y deseándole «lo mejor. Le deseo lo mejor para su hijo. Y a usted le deseo buena salud. El caso está cerrado». 

UN TRIBUNAL DE VERDAD CON UN CANAL EN YOUTUBE

La historia personal del juez Caprio es la de un hombre que se ha hecho a sí mismo. Hijo de un inmigrante italiano, primero vendedor de fruta y después lechero, su ejemplo de compasión siempre estuvo muy presente en su educación.

Gracias a su fuerza de voluntad y de trabajo, consiguió llegar a la universidad, donde se licenció en historia, que enseñó después en una escuela secundaria para seguir estudiando derecho por la noche.

Cuando obtuvo el título, ejerció como abogado.

Hasta que en 1985 fue nombrado juez municipal a tiempo parcial en Providence.

Tiempo después, su hermano comenzó a grabar las sesiones de sus juicios y a subirlos a Youtube en un canal bautizado como «Caught in Providence» (Atrapados en Providence). 

La cosa no tenía por qué haber ido a mayores, pero la personalidad del juez Caprio ha desbordado todas las expectativas. Actualmente cuenta con 466.538 suscriptores de todo el mundo.

La gente que es juzgada por el juez Caprio tiene la opción de que no la graben.

A la mayoría no le importa.

“Sólo hago lo que me enseñó mi padre”, afirmó en una de las entrevistas publicadas. “Sigo su consejo, y eso encuentra eco en el mundo”.

Los videos en los que aparece el juez de buen corazón han acumulado cientos de millones de visionados.

Caprio pide a los niños que suban al estrado a ayudar a juzgar a sus padres y pide a los estudiantes de secundaria que prometan asistir a la universidad a cambio de perdonarles multas. Establece planes de pago para personas con problemas financieros.

En ocasiones pierde la paciencia, e incluso consigue risas cuando rechaza peticiones de recesos.

El juez cree que se ha hecho viral porque la gente ha perdido la fe en el gobierno y está acostumbrado a que las instituciones respondan con dureza sin importar las circunstancias personales.

“Creo que yo debo tomar en cuenta si alguien está enfermo, y si su madre murió y si tienen hijos que pasan hambre”, dijo. “No llevo una placa bajo la toga. Llevo un corazón bajo la toga”.

El canal Caught in Providence, del juez Caprio.

EN TELA DE JUICIO Y TRIBUNAL TELEVISIÓN, PRECEDENTES EN ESPAÑA

En España existió, entre 1996 y 2003 un programa de televisión que emitía Telemadrid llamado «En tela de juicio», que, precisamente, hacía, en parte, lo mismo que «Caught in Providence».

Mostraba cómo eran los juicios de faltas que tenían lugar en la Comunidad de Madrid.

Dicho programa se convirtió después en el canal de juicios «Tribunal Televisión», siguiendo la senda del estadounidense Court TV, en el que, además, de estos juicios, transmitía en directo, a través de la plataforma por satélite Vía Digital, juicios de la Audiencia Nacional y de Audiencias Provinciales.

Fue el segundo del mundo de estas características después del estadounidense y el primero de Europa, y nació con el objetivo de acercar la justicia a los ciudadanos.

Ambas iniciativas no encontraron eco en el tiempo.

Sin embargo, «Caught in Providence», a la vista de los resultados, demuestra que el interés por la justicia permanece. La clave, como siempre, está en el «factor humano», en este caso, el juez Frank Caprio.

El juez Caprio en una imagen tomada en uno de sus juicios.

«Caught in Providence» también tiene presencia en redes sociales:

Facebook: https://www.facebook.com/caughtinprovidence/

Twitter: https://twitter.com/caughtinprov

Instagram: https://www.instagram.com/caughtinprovidence

Reddit: https://www.reddit.com/r/CaughtinProvidence/

por Carlos Berbell.

Carlos Berbell es director de Confilegal. Periodista, consultor internacional en comunicación y escritor, está especializado en el campo de la justicia, la investigación criminal y la comunicación institucional.