El Consejo General de los Procuradores de España (CGPE) ha distinguido a Juan Carlos Campo Moreno, de 58 años, diputado por el PSOE, y magistrado en servicios especiales, con el premio «Excelencia y calidad en la Justicia» 2019.
Una decisión que ha sido tomada por unanimidad en reconocimiento público a su trayectoria y buen hacer profesional.
Así se lo hizo saber Juan Carlos Estévez, presidente del CGPE.
El premio le será entregado a las 13 horas del próximo 18 de diciembre en el CaixaForum de Madrid.
Campo es uno de los grandes activos del PSOE en materia de justicia.
No en vano fue director general de Relaciones con la Administración de Justicia de la Junta de Andalucía, de 1997 a 2000; vocal del Consejo General del Poder Judicial entre 2001 y 2008; y de 2009 a 2011 secretario de Estado de Justicia, con Francisco Caamaño como ministro, una etapa en la que trató de hacer una revolución: hacer comprensible el lenguaje técnico para el ciudadano de a pie.
«El artículo 117.1 de la Constitución dice que ‘la Justicia emana del pueblo’. ¿Qué servicio estamos haciendo a ese pueblo si no entiende nuestros autos y sentencias?», se pregunta. Y apuesta por que se introduzca, en un futuro, la figura del juez divulgador. «Para que se nos entienda de una vez por todas. Tenemos que superar ese obstáculo».

En la penúltima Legislatura -y lleva tres, con esta-, Campo ejerció como portavoz en la Comisión de Justicia por el PSOE, distinguiéndose por ser un todo terreno en estrados.
Durante casi tres años intervino más de 160 veces tanto ante el Pleno de la Cámara Baja como ante la Comisión de Justicia.
Y lo hizo como lo hacían los antiguos, como Práxedes Mateo Sagasta, Antonio Cánovas del Castillo, Emilio Castelar, Salustiano Olózaga, Francisco Pi y Margall, José Canalejas, Nicolás Salmerón, José Echegaray, Melquiades Álvarez o de nuestro tiempo, como Felipe González, Alfonso Guerra, Josep Antoni Durán i Lleida, Pío García Escudero o Rosa Díez.
«Mi obsesión desde el principio, lo reconozco, era no leer cuando me tocaba intervenir. Confiar a mi memoria el esquema predefinido de antemano. ¿Por qué? Porque eso te da mucha más naturalidad, mucha más confianza y seguridad. El mensaje llega más nítido y claro si lo haces de ese modo. Cuando se lee no se llega igual», explicó a Confilegal.
Pero no solo se distinguió por esa capacidad.
En el plano personal supo tender sólidos puentes de entendimiento con el resto de los representantes de las fuerzas políticas. Todos le reconocían el conocimientos adquirido sobre la Administración de Justicia a lo largo de todo estos años.
Sevillano, nacido en Osuna y gaditano de adopción, tiene una cabeza muy bien organizada.
Se trabaja los temas como hacía cuando preparaba la oposición a juez, hace 32 años. No deja nada al azar, fiel al principio de que la mejor improvisación es la que no existe.
«Me los trabajo como cuando aspiraba a ser juez. Me hago un esquema y lo relleno y luego los memorizo. La memoria es como un músculo. Cuanto más lo trabajas mejor te responde. Da lo mismo si mi intervención es plenaria o ante la Comisión de Justicia. Mi objetivo siempre es ser coherente y claro en mis exposiciones», contó el diputado y magistrado en servicios especiales.
Una situación similar la excedencia pero con la ventaja de que volverá a la magistratura cuando así lo decida.

Su destino se encuentra en la Audiencia Provincial de Cádiz, circunscripción por la que ha obtenido escaño en las tres últimas convocatorias.
Juan Carlos Campo, además de diputado y magistrado, es doctor en derecho, y ha sido, durante 17 años, profesor universitario.
Tiene publicados cuatro libros: «Arrepentimiento postdelictual», «Represión penal del terrorismo. Una visión jurisprudencial», «Los actos preparatorios punibles» y «Comentarios a la reforma del Código Penal en materia de terrorismo: La L.O. 2/2015», además de múltiples colaboraciones en obras colectivas y artículos de opinión.
Tiene, por último, la Gran Cruz de San Raimundod e Peñafort, la medalla de oro de Graduados Sociales de Cádiz y la de oro del Colegio de Abogados de Melilla. El pasado mes de abril, la Junta de Gobierno de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España lo hizo académico de esta institución.
Durante los dos últimos años ha sido jurado de los premios Confilegal.
