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Javier Cremades entrega el “World Peace & Liberty Award” a la juez de la Corte Suprema de EE.UU. Ruth Bader Ginsburg

Javier Cremades, presidente de la World Jurist Association y de la World Law Foundation, en el momento en el que le entregó el Premio a la Paz Mundial y a la Libertad a la magistrada de la Corte Suprema estadounidense Ruth Bader Ginsburg.
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La magistrada de la Corte Suprema de Estados Unidos, Ruth Bader Ginsburg, de 86 años, ha sido galardonada con el `World Peace & Liberty Award’ (Premio a la Paz Mundial y a la Libertad) que otorgan la World Jurist Association o WJA (Asociación Mundial de Juristas) y la World Law Foundation o WLF (Fundación de Derecho Mundial).

El galardón le fue entregado por el presidente de ambas instituciones, el abogado español Javier Cremades, en una ceremonia celebrada en la sede de la American Bar Association o ABA (Asociación Americana de Abogados), que tuvo lugar en Washington D.C. el pasado viernes por la tarde.

Este premio, también conocido como “Nobel del Derecho”, es un galardón que reconoce la encomiable defensa de la magistrada de la igualdad de género y de los derechos civiles a lo largo de su vida profesional.

El galardón ha sido otorgado, en pasadas ediciones, a Winston Churchill, René Cassin, Nelson Mandela y Felipe VI.  

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Como abogada, Ginsburg lideró seis de los principales casos en los que la igualdad entre hombres y mujeres era la piedra angular ante la Corte Suprema de Estados Unidos, de los que ganó cinco.

En 1971 el tribunal dictaminó por primera vez que tratar a una mujer diferente a un hombre violaba la Constitución y era ilegal. Esto fue conocido como el caso Reed v. Reed.

Ginsburg fundó en 1972 la sección derechos de la mujer dentro de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles. Desde esa plataforma continuó con ahínco la batalla legal por la igualdad entre hombres y mujeres.

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La magistrada comenzó su carrera judicial en 1980, cuando el presidente Jimmy Carter la nombró juez del Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia, donde pasó 13 años.

En 1993, el presidente Bill Clinton la nombró magistrada de la Corte Suprema.  El Senado confirmó su nombramiento con una votación de 96 a 3.

Se convirtió así en la segunda mujer en la historia, tras Sandra Day O’Connor, en servir en este alto órgano judicial; posteriormente se incorporaron Sonia Sotomayor y Elena Kagan.

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Ginsburg es una de las principales voces del sector progresista (en Estados Unidos a los progresistas se les denomina liberales) de la Corte Suprema.

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Durante estos 27 años Ginsburg ha votado a favor del derecho al aborto, en contra de la pena de muerte y a favor de los derechos de los homosexuales.

UNA VISIONARIA 

Ginsburg ha sido una visionaria y líder estratégica en asegurar que la igualdad, la equidad y el imperio de la ley no quedan en el ámbito teórico, sino que impacten positivamente en las instituciones sociales y en la vida de las personas.

Durante la ceremonia, Ginsburg señaló la importancia de que el Estado de Derecho cuente, en cualquier país, con un poder judicial independiente, es decir jueces que no estén bajo el control de otros poderes del gobierno, de forma que estén equipados para administrar justicia imparcialmente”.

En este sentido, declaró que el Estado de Derecho se enfrenta a “una pérdida de voluntad de escuchar a aquellas personas con puntos de vista diferentes a los propios”.

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Además, afirmó que el Senado de EE.UU. “fue modelo de civismo y buen compañerismo, dispuesto a comprometerse por el bien público, pero, sin embargo, actualmente está muy dividido”.

Cremades, durante su intervención, destacó que “reconocemos en el trabajo y personalidad de Ginsburg la continuidad de la tradición más noble del jurista, que ha mantenido vivos durante toda su carrera el ideal de justicia y la persecución a ultranza”.

Señaló, además, que “con este premio la figura se conecta con la de otras personalidades que han hecho una contribución extraordinaria a la paz y la libertad promoviendo fuertemente el Estado de Derecho.

Y subrayó que, en particular, en la jueza Ginsburg “apreciamos la superación de una etapa histórica de discriminación jurídica de la mujer y del logro de una sociedad más consciente de que la igual dignidad debe corresponderse con igual derecho para hombre y mujer”.

El encuentro ha servido como escenario para ahondar sobre el Estado de Derecho como garante de la democracia y la paz, en una mesa redonda sobre la discriminación de genero y el papel actual del Estado de Derecho en la que también participó la presidenta de la ABA, Judy Perry Martínez.

El lugar elegido para la entrega del premio tuvo un gran significado simbólico. Pues que fue Charles Rhyne, presidente de la American Bar Association, una de las personas que forjó la creación de la World Jurist Association, y que en 2019 dio lugar a la World Law Foundation, junto con Earl Warren y Winston Churchill.

Fue en el cénit de la Guerra Fría cuando convinieron que era fundamental poner en marcha una movilización universal de todos los hombres y mujeres del derecho para promover el imperio de la ley, como alternativa al imperio de la fuerza.