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Niños violentos, padres víctimas: Una realidad oculta

José Luis Sariego Morillo
Niños violentos, padres víctimas: Una realidad oculta
El abogado José Luis Sariego Morillo, autor de esta columna.
01/3/2020 06:30
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Actualizado: 14/6/2022 13:23
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Se está ocultado en los medios la violencia filio-parental. Y la sociedad, apenas conoce este fenómeno, que va en un alarmante aumento.

Niños y niñas agresoras, que normalizan y justifican el uso de la violencia como forma de relacionarse con los demás.[i]

Oficialmente se conocen pocos casos, hay cerca de 5.000 casos al año[ii].

Además, hay una realidad oculta.

Padres y madres que sufren en silencio. Que no denuncian, bien por miedo, bien por la falta de recursos oficiales para pedir ayuda o, simplemente el miedo a meter a sus hijos en el sistema de justicia juvenil.

Estadísticamente, según datos del CAFCASS británico (Servicio de asesoramiento y apoyo del Tribunal de Menores y Familia) [iii], tanto chicos como chicas, agreden a sus padres en igual porcentaje.

Aquí no hay diferencias de sexo.

Hay padres y madres que apoyan de forma incondicional a su hijo o a su hija, cuando son acusados/as de asesinato.

La culpa que siente un progenitor cuando siente que es maltratado por su hijo es un escollo difícil de solventar.

Más del 85% de las denuncias por malos tratos contra los hijos, son retiradas por sus padres (se niegan a declarar en Juzgado) durante el proceso judicial.

Casi el 90% de los jóvenes agresores tienen un problema con el consumo de alcohol y/o drogas, y muchos abandonan los estudios.

Pierden a sus familias y suelen trabajar en empleos muy precarios.

Esto, el que logra un trabajo. Muchas chicas que agreden a sus padres, suelen ser muy precoces en su sexualidad, adquieren más enfermedades de transmisión sexual, y sueles ser madres muy jóvenes.

Los niños y niñas que maltratan a sus padres, suelen pasar al siguiente nivel en el colegio, y se convierten en agresores de sus iguales.

Cuando crecen, tienen muchas más posibilidades de tener episodios de violencia en sus relaciones de pareja.

Pero, ¿por qué está ocurriendo todo esto?

EL PROBLEMA SE TRATA COMO UN HECHO PUNTUAL ASOCIADO A LA ADOLESCENCIA 

No se está buscando cual es el caldo de cultivo de todos estos problemas, sino que se trata como un hecho puntual asociado a la adolescencia, porque parece que a la clase política no le interesa conocer el origen de estos comportamientos.

¿Qué es lo que favorece que estos jóvenes sean así?

Los niños crecen en un contexto familiar, y la familia es la principal causa de la aparición de estos comportamientos.

Hemos detectado algunas causas para un niño o una niña crece usando la violencia con sus progenitores, sobre todo cuando llega la adolescencia.

Una de las principales causas que hemos encontrado es la irresponsabilidad de los padres. Padres y madres ausentes, cómodos y demasiado permisivos a la norma de poner normas en casa.

Otra causa es la de los padres ausentes por motivos laborales y/o personales que se sienten culpables de pasar muy poco tiempo con sus hijos, y “compensan” esa culpabilidad siendo muy permisivos y condescendientes.

Cometen el error de convertirse en colegas de sus hijos. En estos casos, no encontramos con progenitores que no sabían que sus hijos se emborrachaban o se drogaban.  

Conocí un caso que una madre jurista de reconocido prestigio, desconocía que su hijo de 17 años era el traficante de droga más importante de su barrio.

El exceso de normas y la rigidez educativa, es también un caldo de cultivo a largo plazo, pero en menor medida, si no existe el desprecio o el uso de violencia como correctivo.

Cuando un niño crece en un contexto de violencia o malos tratos psicológicos, tiene muchas más posibilidades de ser agresores.

Pero un dato que suele pasar desapercibido, son aquellos casos en que chicos y chicas han pasado por un duro y conflictivo proceso de separación y/o divorcio de sus padres.

El divorcio es un factor que está muy presente en un alto porcentaje de niños y niñas agresores. [iv]

Sobre todo, cuando el padre o la madre introducen al/la hijo/a en el conflicto.

Alienación parental y el abuso emocional del hijo/a son factores muy presentes en estos casos.

Pero hay un dato muy preocupante: La inmensa mayoría de chicos y chicas que se convierten en agresores de sus progenitores cuando llegan a la adolescencia, son personas que han vivido bajo la custodia monoparental de uno u otro progenitor[v]. Casi siempre bajo la custodia de una madre.[vi]

En varios estudios realizados en los países nórdicos, se han encontrado resultados muy interesantes: La incidencia de menores agresores de sus padres, se da muchísimo menos (2 de cada 100) en aquellas familias que decidieron un divorcio por mutuo acuerdo, y en donde el reparto del cuidado y atención a los hijos se hizo de forma compartida. [vii]

Tanto en Reino Unido como en Francia han detectado que las víctimas de malos tratos, en estos casos, son mayoritariamente madres.

Sobre todo, madres con la custodia exclusiva de sus hijos.

En España son un 92% [viii].

Poco se sabe de chicos/as agresores de sus padres, que nacieron con algún tipo de trastorno mental, pero hay entornos familiares que favorecen un agravamiento de la patología, e incluso que favorecen la aparición de algunas patologías.

En mi opinión, se ha enfocado mucho asociar este tipo de comportamientos agresivos y violentos en los jóvenes con respecto a los progenitores, con el consumo precoz de alcohol y drogas, pero se ha estudiado poco el por qué surge ese consumo precoz.

CAUSAS 

Las señales están ahí, y estamos viendo que hay factores que propician la aparición del uso de la violencia juvenil contra sus mayores. Y también estamos viendo que existen maneras de evitar que este tipo de fenómeno social vaya en aumento, como está pasando en los últimos años.

El sistema legal de divorcio altamente adversarial, la no implantación de la custodia compartida y paritaria, la falta de atención a las familias que sufren alienación parental o el secuestro emocional de los niños, o la falta absoluta de apoyo público a todas las partes implicadas en una desestructuración familiar causada por un divorcio, la escasa atención a sistemas alternativos de resolución de conflictos.

Estos son solo algunos de los factores que propician esta nueva lacra.

Afortunadamente, en España aún sigue teniendo mucho peso en la vida de los niños la familia extensa, en la que incluimos a los abuelos y a los tíos.

Pero esto va a desaparecer pronto, sobre todo porque ahora, mucha gente que tienen hijos, son hijos únicos en su origen, y la familia extensa es una figura social a desaparecer, salvo que se fomenten políticas de apoyo a las familias.

Por ello, cada vez más, los padres y madres que sufren este tipo de violencia, están cada vez más solos, y pasan a ser personas dependientes de los recursos públicos, porque no cuentan con una red de apoyo familiar, como pasaba antes.

Y como quienes me conocen y saben que soy un defensor a ultranza de la custodia compartida, creo que debo hacer una conclusión final, para la reflexión:

El no establecimiento de la custodia compartida como algo preferente y exigible tras un divorcio, es un factor de riesgo más, a sumar, en el maltrato que sufren las mujeres

Los datos están ahí: el mayor porcentaje de personas que sufren malos tratos por parte de sus hijos son madres separadas o divorciadas, con custodia exclusiva.

No expongo el maltrato escasamente estudiado [ix]que sufren los padres que no pueden ver a sus hijos, por incumplimientos de las visitas, por alienación parental, o simplemente por sustracción de los hijos, tanto nacional como internacional, ya que esto será objeto de otro artículo.

[i] De Miguel, V. PERCEPCIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA ADOLESCENCIA Y LA JUVENTUD. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Documento 20 (2015)

[ii] https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/12/07/los_expedientes_abiertos_jovenes_por_violencia_filio_parental_aumentaron_durante_ano_2018_segun_estudio_101765_1012.html

[iii] https://www.cafcass.gov.uk/

[iv] Seijo, D., Fariña, F., Corras, T., Novo, M., Arce, R. (2016). Estimating the epidemiology and quantifying the damages of parental separation in children and adolescents. Frontiers in Psychology, 7, Article 1611. doi:10.3389/fpsyg.2016.01611

[v] http://revistas.uned.es/index.php/RDPC/article/view/24571

[vi] https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/j.1467-8438.2004.tb00591.x

[vii] https://academic.oup.com/eurpub/article/23/1/3/463024

[viii] https://www.servimedia.es/noticias/1151211

[ix] http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-97282014000100017

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