Es una de las consecuencias directas de la pandemia. Los 40 magistrados de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional se han visto obligados al teletrabajo y han descubierto que adolecen de dos herramientas esenciales para su trabajo: la firma electrónica y la videoconferencia.
No es un movimiento generalizado pero muchos de esos magistrados se han dirigido personalmente o por e-mail al presidente de la Sala, el magistrado Eduardo Menéndez, y al presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, para que intermedien ante el Ministerio de Justicia, que es la administración prestacional responsable de proveerles de los medios para hacer su trabajo.
En dos e-mails a los que ha tenido acceso Confilegal, los magistrados llaman la atención sobre ambas necesidades, con el COVID-19 en mente, a los dos máximos responsables.
Porque por una parte siguen operando con papel, que pasa de mano en mano, lo cual no se compadece con las mínimas medidas de higiene exigibles.
Y lo mismo sucede con la videoconferencia.
Los espacios físicos donde se realizan las deliberaciones son habitaciones pequeñas, sin ventilación alguna y moqueta en el suelo. Con la videoconferencia podrían deliberar docenas de asuntos que están resolviendo en sus respectivos hogares, lo que contribuiría para dar ligereza a los procedimientos.
La firma electrónica está ampliamente implantada en la carrera judicial y en buena parte de los órganos de la Audiencia Nacional.