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Las empresas consultan a sus expertos en privacidad sobre si pueden tomar la temperatura a su personal y a sus clientes

La AEPD también se pronuncia sobre esta medida y pide a Sanidad que establezca ciertos criterios que hagan segura y poco invasiva esta prácticaLas cámaras térmicas presentan más ventajas que las pistolas de temperatura pero son más invasivas, según la AEPD.
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Toma de temperatura a la entrada del local, geolocalización a través del móvil o contar con un pasaporte inmunológico que corrobore que esa persona ya dejó atrás el coronavirus.

Las ideas sobre la medida de control de la pandemia, algunas vistas ya en China y Corea del Sur, se suceden, sobre todo ahora que se avecina volver a salir al trabajo para muchos españoles.

El debate se ha reabierto sobre la toma de temperatura en las empresas y locales tras un comunicado de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) que cuestiona dicha medida.

Nuestra publicación ha pedido a varios expertos que aclaren si es viable y de qué manera.

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 José Luis Piñar, catedrático de Derecho Administrativo, exdirector de la AEPD y hoy “of counsel” (consejero asociado) en temas de privacidad de CMS Albiñana Suárez de Lezo, reconoce que el comunicado de la propia AEPD sobre la toma de temperatura es algo confuso.

“En la información se habla al principio de prohibir este tipo de actividades, para luego señalar que debe ser Sanidad quien marque la pauta a nivel de criterios objetivos para realizarse este tipo de comprobaciones”, subraya.

José Luis Piñar ha sido director general de la AEPD y es uno de los grandes expertos en protección de datos de España.

Para Piñar –uno de los grandes expertos españoles en privacidad–, “esta información que proporcionó la AEPD este jueves, debe ponerse en relación con su informe, que emitió el regulador, el 0017/2020, sobre el tratamiento de datos en la época actual de coronavirus, en el que  establece distintas excepciones donde el derecho a la vida está por encima del derecho a la privacidad de los ciudadanos”.

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Sobre este informe Piñar recuerda que “en varias ocasiones se remitía a lo que pudieran decir las autoridades sanitarias, como garantes de la adopción de decisiones claves en este asunto. En este comunicado se señala la necesidad de que se conozcan los criterios que definan las citadas autoridades sanitarias para evitar una aplicación heterogénea en este asunto”.

A juicio de este experto “las pautas que pueda dar Sanidad tienen que conocerse, no solo en las tomas de temperatura sino incluso para definir las aplicaciones móviles de geolocalización que se puedan poner en marcha relacionadas con el coronavirus que de momento no sabemos nada”.

En su opinión, sería bueno que la AEPD, en otro nuevo informe, clarificase su postura en este tema.

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Se remite a una normativa que establezca las garantías adecuadas para la toma de temperatura, pone en cuestión que exista habilitación legal para realizar esta actividad y sin embargo en el citado informe que comentamos, ahí hablaba de la Ley General de Sanidad; de la Ley Orgánica de Medidas de Salud Pública, que aquí no cita”, señala.

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CÁMARAS O PISTOLAS PARA MEDIR LA TEMPERATURA

Desde su punto de vista, es previsible que muchas empresas que están preparándose para abrir de nuevo sus negocios y utilizar cámaras o pistolas para medir la temperatura pregunten a sus especialistas en tratamiento de datos si es posible hacerlo y de qué forma.

Lo más lógico es que realicen consultas a la AEPD para aclarar “si la toma de temperatura la tiene que hacer personal sanitario y solo a los empleados y si existe alguna habilitación legal de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que lo cubra”. 

Para Piñar el problema radica “en que solo las grandes empresas tienen personal sanitario. Otros los tienen externo. Habría que ver qué pasa si vienen nuestros clientes a vernos y si les podemos tomar la temperatura y cómo lo hacemos. No tiene sentido que una empresa tenga un médico a la puerta de cada uno de sus establecimientos. Es importante que la AEPD deje claro si se puede utilizar personal sanitario o no”.

Al final, este tipo de iniciativas está generando un nuevo derecho de admisión, en función de la temperatura que tenga el ciudadano.

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“Hay que diferenciar mucho entre que se capten la temperatura por cámaras térmicas, con capacidad de grabar y conservar datos –cuyo uso no recomienda la AEPD por ser muy invasivas– o por un aparato que no capte datos personales y solo ofrezca la temperatura”.

Las cámaras térmicas están siendo muy utilizadas en Corea del Sur y en China.
Así funcionan las cámaras térmicas, en esquema.

FIJAR UNOS CRITERIOS CLAROS 

Como representante de los usuarios, la Asociación de Internautas –y su presidenta Ofelia Tejerina– quieren que las autoridades públicas y de protección de datos fijen criterios claros de lo que se puede o no utilizar.

“Estamos a punto de volver al trabajo y es fundamental que los criterios sean claro para proteger a todos los profesionales y darles seguridad jurídica”, apunta Tejerina. 

También cree que el comunicado de la AEPD podría ser más claro.

Esta jurista recuerda que estamos “en una situación excepcional provocada por esta pandemia del coronavirus. Es posible que esta medida se convierta en una forma de control de la actividad empresarial por parte del empresario. Lo importante es que se regule bien y que ayude a proteger la salud de los trabajadores y terceros”.

En este tipo de situaciones “hay que evitar que al tomar la temperatura de esos profesionales se pueda identificar a cualquier persona. Hay tecnologías que también te graban con lo cual se genera un riesgo importante para la privacidad de esa persona. Si lo la cámara es para medir esa temperatura y no identifica a nadie, ya estaríamos hablando de algo diferente con menos riesgo para la protección de datos”.

Ofelia Tejerina es presidenta de la Asociación de Internautas.

Para Tejerina “hay tecnología en el mercado poco invasiva y esa debería ser la que las empresas la utilizaran de forma excepcional. De todas formas, no está de más una consulta a la AEPD y si realmente la tecnología es más compleja realizar una evaluación del impacto de esos datos personales para saber hasta que punto colisiona con derechos fundamentales”.

A juicio de esta experta “se percibe una sobredemanda de aplicaciones o tecnología relacionada con el coronavirus y cierta desconexión en las autoridades públicas, de tal forma que no se sabe bien, cuáles de ellas se pueden utilizar con garantías. Es necesario que se organicen las medidas de protección de la salud de menos a más invasivas y ver cuáles son complementarias o incompatibles y priorizar”.

Cuestiones como “la geolocalización de movimientos de los ciudadanos o el tener un pasaporte inmunológico por haber pasado la enfermedad e incluso esta toma de temperaturas deben regularse bien para no generar polémica ni más alarma entre los ciudadanos”.

“Los datos que se manejan sobre la pandemia deberían estar anonimizados e insistir en medidas de protección y hacer tests a todos los ciudadanos. En determinados trabajos, el empresario puede tener cierto control de la situación, pero siempre desde el punto de vista de la anonimización. Lo mismo con los menores con los que hay que activar un determinado control”, apunta.

De cara al usuario final, Tejerina aconseja que “depende de cada caso en concreto. Hay ya personas que llevan un termómetro consigo, pero lo importante es hacerse las pruebas de COVID-19 para descartar cualquier contagio. En el caso de que me tomen la temperatura tengo mi derecho de acceso a preguntar para qué se usa esa información y que uso se hará. No se pueden negar a ello. Tengo el derecho a conocer lo que harán con mis datos”, apunta.

ES IMPORTANTE EL SISTEMA QUE SE VAYA A UTILIZAR 

Para Francisco González Calero, “Lead Advisor Internacional” (asesor principal internacional) del área legal de la consultora Govertis, “desde el inicio de la pandemia por COVID–19 muchas empresas y administraciones publicas se han planteado  la medición de temperatura. Algunas porque continuaban abiertas como servicio esencial y otras como una medida más a la hora de planificar la reapertura. Lo importante es saber la tecnología que se utiliza”.

Según las consultas que reciben en su firma “sobre todo lo que se quiere utilizar son cámaras térmicas que emite en tiempo real y no hay grabaciones.  Coge el mapa de calor del profesional y te dice la temperatura que tienes. En función de ella, te recomiendan ir al médico. Es una especie de derecho de admisión que ahora surge”.

Por eso “es recomendable consultar a la AEPD el uso de dicha tecnología y anunciar al público que se está utilizando las citadas herramientas. Hay que advertir si se graba o no, en función de la configuración que se haga”.

Para González, el comunicado de la AEPD, en lugar de aclarar la legalidad o no del uso de estos sistemas, ha generado más confusión si cabe. Y esto es así porque ha mezclado las diversas casuísticas que se pueden dar. Debe irse caso por caso y analizar cada uno de ellos”.

Francisco González Calero es “Lead Advisor Internacional” (asesor principal internacional) del área legal de la consultora Govertis

ACLARAR SI EL SISTEMA IDENTIFICA A LAS PERSONAS Y SI REGISTRA, O NO, DATOS PERSONALES

En su opinión, “en primer lugar, debe diferenciarse si el sistema implantado identifica a las personas y registra o no datos personales. Y también debemos diferenciar el colectivo al que se toma la temperatura”

“El primer supuesto, el uso de termómetros sin identificación de la persona, destinado principalmente a clientes que acceden a las instalaciones, se encontraría más en el ámbito del derecho de admisión que en el de la protección de datos personales. La no identificación de esa persona, la ausencia de registro de la temperatura, no podría englobarse en la definición de dato de carácter personal de la normativa europea del RGPD”, aclara.

Otra cosa sería el uso de videocámaras térmicas.

“Depende de cómo hayamos configurado esa solución llave en mano. Si las cámaras no graban, ni identifican, ni registran ni la imagen ni la temperatura, tampoco estaríamos ante un tratamiento de datos personales. Simplemente bastaría con colocar en ambos casos un cartel informativo advirtiendo de la no grabación y registro de imágenes y/o temperaturas”, precisa.

Otro aspecto que destaca es “si el control de temperatura se realiza a empleados, independientemente que se realice un registro e identificación del empleado o no, la legitimación de la toma de temperatura vendría derivada del cumplimiento de la obligación del empleador de salvaguardar la seguridad y salud de sus trabajadores, tal y como viene regulada en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales”.

Las pistolas de temperatura son menos invasivas que las cámaras térmicas.

A este respecto, este jurista recuerda que en este caso ya aludió “la AEPD en su Informe Jurídico y ‘FAQS’ sobre tratamientos de datos derivados de COVID-19. De la misma manera, el Ministerio de Trabajo en su Guía Práctica para empresas establece la obligación del empleador de tomar determinadas medidas de seguridad como EPIs, mascarillas etcétera”.

Para Francisco González, si se realiza “una interpretación amplia de esta previsión legal, también podría encuadrarse la toma de temperatura a clientes y visitantes en las medidas de protección que podrían ser adecuadas para salvaguardar la protección y la seguridad de los trabajadores”.

Y añade: “Hay un elemento revelador que constata que en alguna de las casuísticas comentadas no existe tratamiento de datos personales. Por eso se ha recogido la noticia que la AEPD ha solicitado a Sanidad que regule las tomas de temperatura”.

Por último, González considera que “cabe preguntarse si la AEPD no está reconociendo de hecho que en algunos supuestos de toma de temperatura no tiene competencia al no existir tratamiento de datos personales y solicita a quien puede tenerla que regule estos supuestos ligados a la seguridad e higiene de los trabajadores y al derecho de admisión”.