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Lorena Salamanca, socia directora de Afiens, reivindica los servicios legales alternativos como aliados de los despachos

Afiens da servicio sobre todo a despachos de abogados nacionales e internacionales, así como asesores fiscales, laborales y contables, y notarías.
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Cada vez se habla más de proveedores alternativos de servicios legales (ALSP, por sus siglas en inglés) en relación al futuro de los despachos de abogados, es decir, una externalización de tareas jurídicas, fiscales o administrativas.

Esto no es nada nuevo para Lorena Salamanca, socia directora de Afiens, quien hace más de 10 años comenzó a analizar cómo podía implementar en España eso que en el mundo anglosajón se conocía como «Legal Process Outsourcing» (LPO) o subcontratación de procesos legales. 

Pese a que tenía claro su proyecto, Salamanca reconoce que le preocupaba cómo iban a reaccionar los despachos ante este modelo de negocio, ya que «no es lo mismo ser el departamento legal de una firma de Business Process Outsourcing (BPO), o subcontratación de procesos empresariales, donde tú estás ofreciendo la parte legal a clientes que compartes con despachos de abogados, que hacerlo como una firma independiente».

Aún así, estaba convencida de ello. «Sé lo que hago y sé hacia donde quiero ir, pero tengo que transmitir esta visión a los despachos de abogados y que no me vean nunca como un competidor sino como un colaborador».

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Surgió Afiens. «Mi equipo era muy pequeño, así que tenía que ser rentable y a la vez ofrecer un trabajo excelente». Casi una década después Afiens cuenta con más de 300 clientes, sobre todo despachos de abogados nacionales e internacionales, así como asesores fiscales, laborales y contables, y notarías.

Salamanca señala que «con los avances tecnológicos se reducen tiempos, lo que repercute en una reducción de costes y, además, se incrementa la calidad y el tiempo de respuesta».

En este sentido, explica que su trabajo es «dar servicio al ciclo entero de vida de una sociedad«. Esto incluye, «la puesta a disposición de estructuras jurídicas, constituir sociedades de acuerdo a las necesidades del cliente o, incluso, ofrecer sociedades inactivas, que son sociedades que hemos preconstituido con capital de Afiens para luego ponerlas a disposición de cada uno de los clientes».

En la mayoría de los casos, resalta, «compartimos clientes con los grandes despachos, eso significa que todo aquello que requiera de una especialización determinada, son los despachos los que lideran, los que vienen a ser el proveedor principal de asesoramiento legal a los clientes, y nosotros nos encargamos del mantenimiento de las obligaciones mercantiles de todos estos clientes, porque son tareas jurídicas muy estandarizables, y ya tenemos implementado los protocolos y procesos».

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En definitiva, agrega, «el objetivo primordial es brindar el mejor servicio al cliente en todo aquello en lo que el despacho no pueda aportar un cierto valor añadido».

La innovación tecnológica, necesaria

En este tipo de servicios cada vez está más presente el LegalTech. «En nuestro caso, la innovación tecnológica es súper necesaria, sobre todo para proveer un servicio de calidad, de excelencia y de transparencia al cliente».

«No nos podemos olvidar que nuestro trabajo como abogados es ser artesanos», afirma, «pues al fin y al cabo nosotros lo que hacemos es vender tiempo». De ahí, la importancia de la aplicación de la tecnología en estos procesos, indica.

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Sobre el futuro del sector, la socia-directora de Afiens cree que se dirige a la especialización. «Creo que el despacho generalista a medida que vaya pasando el tiempo va a ir reduciéndose».

A su juicio, el trabajo de «todos aquellos ‘players’, como somos nosotros, que lo que hacemos es dar apoyo y convertirnos en ‘partners’ de nuestros clientes y de los despachos de abogados, ya sea de la talla que sea, lo que va a hacer es que el servicio sea cada vez mejor y el precio final que tenga que soportar el cliente también sea mejor».

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