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Monedero, secretario de la Junta del ICAM, deja DLA Piper y se monta su propio despacho

Monedero –nada que ver con el Monedero (Juan Carlos) de Podemos– ha iniciado la misma singladura que el decano del Colegio de Abogados de Madrid, José María Alonso; se ha independizado de DLA Piper para abrir su propia firma.
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Tras trece años siendo responsable del área de derecho público del despacho internacional DLA Piper en España, José Ignacio Monedero ha anunciado su salida de esta firma para encabezar un nuevo proyecto profesional que, con el nombre Monedero Gil Abogados, estará operativo en los próximos días.

Monedero es el actual secretario de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) que preside como decano José María Alonso, quien también en su día anunció su salida de un despacho internacional Baker Mckenzie para impulsar una boutique de arbitraje y mediación con su propio nombre: José María Alonso Abogados.

En este proyecto figura Javier Díez-Hochleitner que fue “Of Counsel” en Baker.

De estos casi tres años que lleva en dicha Junta del ICAM hace un balance positivo.

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Cree que la abogacía madrileña tiene más presencia que antes en las instituciones. Según su punto de vista, en este periodo de tiempo ya han cumplido el 70% del programa electoral previsto.

Monedero, al mismo tiempo, forma parte de la Comisión de Deontología y Honorarios y la Comisión que está trabajando en la reforma de los Estatutos del ICAM para adaptar la entidad colegial a los nuevos tiempos.

Experto en derecho público, era uno de los históricos de DLA Piper en nuestro país.

Llegó a la firma el 1 de enero del 2008, hace trece años, de la mano del desaparecido Juan Picón  y de Javier Santos, cuando estaban implantando este despacho en nuestro país.

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Fue 2007 cuando echó a andar DLA Piper y se estaban poniendo los cimientos del desarrollo de una firma internacional de primer nivel.

En aquella época coincidió con Pilar Menor, que luego fue la directora del despacho tras la salida de Picón a Latham & Watkins; Joaquín Echanove, socio de mercantil; Carlos Rodríguez, responsable del área fiscal, y Diego Ramos, responsable del área tecnología y protección de datos.  

Posteriormente se incorporarían Jesús Zapata, nuevo socio director de la firma y César Herrero, socio responsable de la práctica financiera, a esta firma internacional ubicada en España.

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Todos ellos siguen en el despacho.

Con su propuesta, Picón se llevó a Monedero de su destino en la Abogacía del Estado, con lo que tuvo que abandonar la Presidencia de la Asociación de Abogados del Estado de la que, en aquel momento, era su cabeza visible.

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Así se culminaba, por el momento una carrera de dieciocho años en la Abogacía del Estado.

A lo largo de estos años, este experto en derecho público y su equipo han intervenido en multitud de operaciones de asesoramiento, tanto a entidades financieras, en temas controvertidos como el de las radiales y los procesos concursales que surgieron.

También ha prestado asesoramiento en materia de energías renovables cuando los grupos extranjeros venían a nuestro país a invertir en determinados proyectos.

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Otros temas en los que Monedero estuvo implicado tuvo que ver con el asesoramiento prestado a empresas sobre la nueva normativa del juego “online”, que después se aprobó.

El proceso de regulación de las casas de apuestas y casinos “online” en España se inició en el año 2011 con la publicación de la Ley 13/2011, de 27 de mayo, de regulación del juego.

No obstante, hasta junio del año siguiente no empezarían a operar en España los primeros casinos digitales con licencia ni entraría en vigor el régimen sancionador de dicha ley.

LOS DESPACHOS VALEN LO QUE VALEN SUS ABOGADOS

Desde su punto de vista “los despachos los hacen grandes los profesionales que lo componen. El desarrollo de DLA Piper en España viene propiciado por la confluencia de distintos expertos en la materia que a lo largo de estos años lo han impulsado. Nadie duda que la labor de Juan Picón ha sido notable. El testigo lo han sabido recoger Pilar Menor y ahora Jesús Zapata como nuevos socios directores”.

La idea de José Ignacio Monedero es ahora impulsar Monedero Gil Abogados, como despacho profesional propio. En estos momentos reconoce estar cerrando diferentes incorporaciones para ponerse en marcha en los próximos días.

“Es evidente que el coronavirus ha impactado en distintos sectores de la economía. Así lo hemos visto en el turismo y sectores adyacentes. Sin embargo, los sectores farmacéuticos, tecnológicos o energéticos y bancarios siguen operativos y se han sabido adaptar a estos escenarios. Ahí siempre habrá necesidades jurídicas que cubrir”.

El papel de la abogacía para este jurista siempre es muy adaptable al momento en que se vive. Recuerda el papel de muchos despachos en la crisis del 2008 donde también hubo una recesión notable y el trabajo no faltó a nivel de derecho laboral, concursos de empresas.

“El abogado siempre es clave en la actividad económica. En entornos ahora tan regulados es importante tener en cuenta sus consejos”, apunta.

“El despacho va a tener un área transaccional, en materia de derecho público y especialmente de contratación pública, así como de derecho público regulatorio. Junto a ello, habrá otra área relacionada con el mundo del arbitraje y de la mediación”, explica a Confilegal este jurista.

Monedero es árbitro de las principales cortes de arbitraje del país y augura un buen futuro al Centro Internacional de Arbitraje ya operativo bajo las directrices de otro abogado del Estado en excedencia como es José Antonio Caínzos.

A medio plazo podremos competir con la CCI de París o la London Court, es un buen proyecto que necesita tiempo para madurar”, aclara.

A juicio de este abogado del Estado excedente, hay hueco en el mercado para una idea como la suya, pese a la gran competencia que hay en el mercado de la abogacía, donde confluyen grandes despachos, con boutiques especializadas en distintas jurisdicciones y los llamados Alternative Legal Service Providers por sus siglas en inglés, (ALSP) con estructuras más flexibles.

“Este es un proyecto en el que voy a volcar mi experiencia tanto en la Administración como en el mundo de los negocios. Desde este contexto conocemos bien cuáles son la perspectiva de los problemas jurídicos en la actualidad y que se pueden plantear a nivel empresarial”, afirma.

En cuanto a cuáles son las claves para que un despacho de abogados funcione y sea operativo, Monedero señala que “hay que combinar un nivel de excelencia en cuanto a los servicios profesionales que se ofrecen a los clientes con unos tiempos de respuesta que se adapten a las necesidades del cliente. En eso hay que ser eficiente. Junto con ello hay que buscar que los honorarios profesionales se ajusten al momento actual que viven las empresas”.