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Jueces, magistrados y magistrados del Tribunal Supremo: Las tres categorías de la carrera judicial

Susana Polo es una de las tres magistradas de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo; en la foto con los símbolos de su cargo. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

Los jueces y magistrados constituyen un poder independiente, el Poder Judicial, tal y como proclama la Constitución Española y cada uno de ellos es depositario del citado poder. Su función básica es impartir justicia juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado. 

Así, podríamos afirmar que, en sentido amplio, juez es una persona que se encuentra investido de la potestad jurisdiccional, es decir, del poder de juzgar en nombre de todos nosotros.

Es, al fin y al cabo una persona que resuelve un problema o que decide el destino de un acusado.

En nuestro país existen tres categorías en la carrera judicial: juez, magistrado y magistrado del Tribunal Supremo.

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JUEZ 

Para ser juez, es preciso ser licenciado en derecho y superar una oposición; de las más duras.

La media de tiempo dedicado a su preparación es de 4 años y siete meses. Tras esto, se abre un periodo en la Escuela Judicial, ubicada en Barcelona.

Allí se amplían los conocimientos teóricos y prácticos adquiridos hasta entonces y se sale con la categoría de juez.

La diferencia entre juez y magistrado se puede comprobar en las togas: el juez no llevan puñetas en las bocamangas y el escudo es plateado, con la leyenda «juez»; el magistrado, por el contrario, lleva puñetas y el escudo es dorado, con la leyenda «magistrado». Poder Judicial.

MAGISTRADO

De juez a magistrado se asciende en el transcurso de la vida profesional, bien porque se superen unas pruebas selectivas exclusivas para jueces, que otorgan la condición de magistrado, o por antigüedad, es decir, por tiempo en servicio activo.

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MAGISTRADO DEL TRIBUNAL SUPREMO

Ascender a magistrado del Tribunal Supremo es algo más complejo y requiere de más tiempo.

En primer lugar, a diferencia de los dos anteriores es el Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el órgano de gobierno de los jueces, quien elige a los magistrados del Supremo, tras un concurso de méritos al que sólo se pueden presentar magistrados con quince o más años de antigüedad.

La ley también prevé que se pueda acceder directamente a la carrera judicial como magistrado o como magistrado del Tribunal Supremo, sin pasar por las categorías inferiores.

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Para ello es preciso superar un concurso oposición, popularmente denominado cuarto y quinto turno.

En el cuarto turno, una cuarta parte de las plazas se reservan para juristas de reconocido prestigio: profesores de derecho, abogados, etc…

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Mientras que el quinto turno, reservado sólo al Tribunal Supremo, consiste en ocupar 1 de cada cinco vacantes con juristas de reconocido prestigio.

Una de las últimas elegidas por este turno fue la catedrática de derecho civil de la Universidad de Zaragoza, María Ángeles Parra, quien tomó posesión como magistrada de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo.

La diferencia de categorías en la escala judicial también se puede apreciar a simple vista analizando la vestimenta.

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Todos van togados, es decir, llevan togas, pero los jueces no llevan puñetas en las bocamangas de sus togas; los magistrados sí.

Además, mientras los jueces lucen una insignia plateada; todos los magistrados la llevan dorada.

Esta diferencia también es palpable en el tratamiento, al juez se le llama señoría y al magistrado, ilustrísima señoría o señoría ilustrísima.