Acometer las reformas que necesita el país, reforzar la transparencia en el control de los fondos y una evaluación continua desde una mejor coordinación de todas las entidades implicadas serán claves en la gestión de los Fondos Europeos.
Mientras el Congreso de los Diputados debatía en Pleno sobre el Real Decreto planteado, y lograba convalidarlo en el último momento, la Fundación Ramón Areces organizaba un debate de alto nivel con la presencia de tres economistas de prestigio.
La gestión de los Fondos Europeos Next Generation se ha convertido en un nicho de mercado para despachos de abogados y consultoras de cara a que, tanto las administraciones públicas como las empresas privadas, puedan presentar proyectos y beneficiarse de esas cantidades que empezarán a llegar en junio de este año de forma escalonada.
Bajo el titulo «El fondo de recuperación para Europa Next Generation» participaron Julio Segura y Alfonso Novales, miembros de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas; y Juan Francisco Jimeno, economista y profesor de la Universidad de Alcalá, quienes señalaron las luces y las sombras de esta iniciativa.
Los tres coincidieron con la opinión de otros juristas convocados por la patronal CEOE, a la hora de sugerir reformas: mayor transparencia, evaluación continua y coordinación para garantizar que estos fondos promueven progreso a largo plazo o de forma sostenida.
Para Julio Segura, expresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) entre 2007 y 2012, y consejero del Banco de España, “si no llevamos a cabo las reformas necesarias en educación, sanidad, pensiones, mercado de trabajo, fiscal… Para cuando acaben los fondos europeos estaremos en la misma posición, no habremos resuelto nada, la productividad crecerá al 0,2% anual, volveremos a estar en el furgón de cola de la Unión Europea”.
Sobre el momento más oportuno para realizar estos cambios en el sistema, ha recordado que, cuando se vive una época expansionista de la economía, nadie se atreve a tocar nada, y que “suele ser en momentos de crisis, cuando ya no hay más remedio, cuando acaban introduciéndose esos cambios”.

EL COMITÉ TRANSVERSAL
Segura planteó la creación de un “comité transversal a todos los grupos parlamentarios para gestionar y optimizar estos 140.000 millones durante seis años”. Pero reconoció que no va a ser fácil”.
Destacó la “carencia en España de sistemas de evaluación, tanto con anterioridad como a posteriori”.
El expresidente de la CNMV se mostró pesimista al respecto y recordó a la Agencia estatal para la evaluación de políticas públicas y la calidad de los servicios, creada en 2007: “Pasó inadvertida durante 10 años y se convirtió en una Subdirección General del Ministerio de Hacienda para seguir pasando inadvertida”.
Segura subrayó que “tenemos poca experiencia y poca sensibilidad sobre la importancia de la evaluación para detectar responsabilidades en los fallos y valorar qué se ha hecho mejor y qué se ha hecho peor, y dejar de hacer lo que está funcionando mal…”
Al mismo tiempo, se detuvo en el modelo de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que, a su juicio está funcionando bien, pero cuyo cometido y responsabilidad quedarían alterados si recayera sobre este organismo la gestión de estos fondos de recuperación de la UE.
NECESIDAD DE REFORMAS ESTRUCTURALES
También habló de reformas Alfonso Novales, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, catedrático de Fundamentos de Análisis Económico de la Universidad de Oviedo, quien destaco que “La situación nos coge con el paso cambiado: con esas reformas pendientes, de pensiones, fiscal, energética”
Reconoció que hasta la fecha “no hemos querido acometer y con muchos informes sobre cómo hacerlas -guardados en el cajón- firmados por comisiones de expertos y sabios”.
Novales abogó por entender el contexto en el que tiene lugar esta crisis. “
Desde su punto de vista “solemos referirnos a Europa como algo ajeno, que está por encima de nosotros. Ha llegado el momento de entender que somos Europa. En el último semestre europeo ya se llamaba la atención sobre que no avanzamos en una parte significativa de las recomendaciones que la Unión Europea hace a España”.
“Tenemos que ser consecuentes con las normas que nosotros mismos nos recomendamos”, afirmó.

Para este economista, es el momento de encontrar el consenso político en vista de que los fondos se van a repartir y gestionar durante seis años y que en ese tiempo habrá elecciones.
En su opinión, habría que impulsar un diseño alrededor de unos pocos objetivos ambiciosos de largo plazo, ilusionantes para toda la sociedad, que orienten las propuestas que puedan surgir de las instituciones públicas y privadas.
“No sabemos aún qué se va a hacer. Necesitaríamos una agencia pública autónoma que estuviera bien dotada de personal y recursos para gestionar los fondos, con personal de la propia Administración del Estado y con la colaboración de externos”, recordó
Insistió en la importancia de que se pueda realizar un seguimiento continuo de las ayudas que incluso permita alterarlas para conseguir su objetivo.
Y advirtió que “tenemos que ser muy estrictos en caso de que se produzcan desviaciones presupuestarias en las ayudas. La historia está repleta de desviaciones presupuestarias que siempre acaba asumiendo el Estado”.
Desde su punto de vista, “es el momento de repartir riesgos y beneficios y de ser muy estrictos en este sentido”.
También apostó este economista por reducir la burocracia y por mejorar el sistema de evaluación”.
A su juicio, “tenemos que cambiar de actitud. Llegados a este momento de tal crisis económica y social, tenemos que convencernos de la necesidad de la evaluación, convertirla en algo habitual, y ha propuesto recabar la colaboración del sistema nacional de ciencia e investigación”,
“Las ayudas tienen que permitir la recuperación de todo el tejido empresarial que no es el de las grandes empresas. Se nos insiste desde las instituciones de la UE en que tenemos que mejorar los mecanismos de coordinación entre los diferentes niveles de las Administraciones, entre el Gobierno y las Comunidades Autónomas, por ejemplo. Con estos fondos se trata de generar progreso a muy largo plazo”, recordó.
FALTA UNA UNIÓN EUROPEA FEDERAL
El tercero de los economistas que participó en este debate «online» de la Fundación Ramón Areces fue Juan Francisco Jimeno, doctor en Economía por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), profesor de la Universidad de Alcalá y editor de Nada es Gratis.
Tras recordar que nunca antes la UE había aprobado un plan de fondos tan generoso, echó en falta una “UE federal”.
“Me gustaría estar en una verdadera Europa federal, en la que Bruselas tuviera el control absoluto sobre cómo se implementan estos programas” apuntó.
Sobre la gestión de los fondos europeos cree que “vamos a encontrarnos con la ya conocida situación en la que las instituciones europeas transfieren ayudas a los gobiernos (no a los ciudadanos) y luego estos gobiernos administran esas transferencias”.
Recordó también cómo en Bruselas “el deporte más popular es el de echarse las culpas” y reivindicó una comisión nacional que evalúe proyectos y al final distribuya las ayudas según los objetivos.
“Esto tampoco va a pasar. Tenemos que ser conscientes de que el Gobierno va a tener mucho control sobre esos fondos y que va a haber conflictos en aquellas áreas en las que las competencias están transferidas a las Comunidades Autónomas” comentó.
Jimeno también mostró su preocupación por el riesgo “considerable de la eficacia de estos programas”.
Para evitar esa situación, ha planteado un mecanismo de supervisión y control. Asimismo, ha solicitado mayor “transparencia y que todos sepamos quiénes están al frente de la gestión de estos fondos”.
Resaltó que “es increíble que, con la capacidad que tenemos para analizar datos, tanto por talento humano como por capacidad técnica, el acceso a estos datos administrativos esté restringido. No nos permiten mirar casi nada”.

Por eso, “está claro que esa evaluación que reclamamos tiene que ser externa, no puede ser a uno mismo, con los datos que a mí me interesa ver y que no dejo que nadie más vea”.
En opinión de Jimeno, los fondos por sí mismos no van a solucionar mucho.
“Tenemos deficiencias muy graves en el mercado de trabajo, en el modelo productivo que, si no resolvemos, la eficacia de estos proyectos de inversión va a ser bastante mediocre”, subrayó.
E indicó que “no veo una preocupación política por impulsar la productividad. Mientras que, en Alemania y Francia, por ejemplo, sí se han creado comisiones para ser más competitivos, aquí ni existe ni se le espera”, añadió en su intervención.
Para este economista, España se encuentra en las peores de las condiciones, tanto sanitaria como económica, con un margen fiscal muy limitado y un crecimiento de la productividad durante décadas muy reducido.
“Los fondos van a acelerar las reformas, pero ya sabemos que las reformas impuestas desde fuera, si el Gobierno no las cree y no las quiere implementar, no suelen funcionar”, concluyó.