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In Memoriam: Villagómez Rodil, un buen magistrado y admirado jurista

Juan José González Rivas
In Memoriam: Villagómez Rodil, un buen magistrado y admirado jurista
Juan José González Rivas, presidente del Tribunal Constitucional, recuerda en este obituario la figura de Alfonso Villagómez Rodil, magistrado emérito del Tribunal Supremo, fallecido hoy y que aparece en la foto que ilustra esta información junto a uno de sus nietos.
26/2/2021 18:19
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Actualizado: 09/3/2021 12:35
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Hoy ha fallecido el magistrado emérito del Tribunal Supremo Alfonso Villagómez Rodil a la edad de 89 años (A Rúa Valdedorras, Ourense, 1932-Ferrol 2021). El magistrado Villagómez Rodil cuenta con una dilatada y fructífera carrera profesional.

En 1955 ingresó en la judicatura y ejerció como juez de Primera Instancia e Instrucción en Puebla de Trives y Verín (Orense) en Quiroga (Lugo).

Posteriormente estuvo destinado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). En 1970 ascendió a la categoría de Magistrado y fue destinado a Lérida.

Meses más tarde, regresó a la Audiencia Provincial de Huelva, donde ocupó el cargo de Presidente hasta septiembre de 1977. En ese mismo año, fue nombrado decano de los Juzgados de Santiago.

En 1985, es nombrado Magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid.

Un año más tarde es elegido Presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, con categoría de Magistrado del Tribunal Supremo. En 1989 se incorporó a la Sala Primera del Tribunal Supremo y en enero de 1990 fue nombrado magistrado de la Sala Especial de Conflictos del Alto Tribunal.

Villagómez Rodil, magistrado muy vinculado y querido en su tierra natal, Galicia, está casado con Carmen Cebrián Fernández, con quien ha tenido cuatro hijos (Alfonso, Marco, Ricardo y Carmen). También ha sido abuelo de cinco nietos: Fernando, Carmen, Luis, José y Alejandro.

Fue miembro numerario del Seminario de Estudios Gallegos y en 2005 se le otorgó por parte de la Asociación de Juristas Gallegos en Madrid, el reconocido Premio Montero Ríos.

De este modo, ha sido uno de los grandes especialistas en Derecho foral gallego.

En su larga trayectoria profesional en Galicia, el que fue Presidente de la Junta Electoral de Zona de Santiago, tuvo el privilegio de controlar el correcto desarrollo de las primeras elecciones autonómicas que se celebraron al Parlamento de Galicia en 1981.

Además de ser un hombre muy familiar, dedicado a los suyos, fue también un apasionado de los libros y de la literatura.

No en vano ha escrito el poemario “El ruido de las nueces” u otras obras como “La rama partida del tejo”.

Destaca, en la lengua de Rosalía de Castro, “Con as rosas ao peito”.

Tuve la satisfacción de contribuir con él y con los magistrados del Tribunal Supremo José Manuel Martínez-Pereda y Antonio Martín Valverde, a la elaboración de unos extractos jurisprudenciales publicados en la desaparecida Revista Semana Jurídica.

Mi afecto y recuerdo a su entrañable familia y mi deseo de que descanse en paz.

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