Tomás Nart, en la oficina de Barcelona, y Cristina Asencio, en la de Madrid, son, como socios responsables, las cabezas visibles de la nueva apuesta de Fieldfisher Jausas por el derecho concursal y las reestructuraciones. Un sector clave para cualquier despacho de abogados en estos momentos de recesión.
Como ya anticipó el socio de la firma, Jordi Ruiz de Villa, en Confilegal, el despacho internacional ha remodelado su área concursal con el ánimo de que siga siendo un área puntera. “Esta es un jurisdicción estratégica en la que esperamos un gran crecimiento este año en curso”.
Este bufete habría igualado facturación del 2019 en este 2020 de unos 9 millones de euros, “ha sido un año duro y lo concursal no ha ido demasiado bien. Ahora esperamos crecer un 10% de cara al 2021”.
El despacho está haciendo un esfuerzo por incorporar nuevos socios en Madrid y Barcelona y está definiendo su Plan Estratégico 20121-24.
La idea que se plantea en Fieldfisher Jausas es tras estas dos incorporaciones de relieve, otros cuatro socios con equipo, lo que supondría un total de ocho profesionales a medio plazo.
El fichaje de Cristina Asencio “es la quinta incorporación a la sociatura en los últimos seis meses”, remarca Ruiz de Villa, “lo que demuestra la solidez de nuestro plan de crecimiento y rejuvenecimiento a la par que el atractivo de la firma para el talento”.
En este sentido, desde Fieldfisher JAUSAS, Jordi Ruiz de Villa asegura que se trabaja “fieles a nuestro plan de crecimiento con el que prevemos una incorporación en la oficina de Madrid y tres nuevas incorporaciones en la oficina de Barcelona antes del verano, todo ello al objeto de poder proveer servicios de alto valor añadido en todas las ramas del derecho a los clientes internacionales y nacionales”.
Cristina Asencio llega a la firma procedente de Vaciero, donde recaló como socia en octubre de 2018 con el objetivo de crear y liderar el departamento de derecho Concursal en la oficina de Madrid.
Esta abogada cuenta con más de 10 años de experiencia en el área de Derecho Concursal y Mercantil, con una participación muy activa en procedimientos concursales, tanto en representación del deudor como en representación del acreedor. Además, ha sido nombrada administradora concursal en varios procedimientos concursales.
Asencio es doctora en Derecho Mercantil por la Universidad Complutense de Madrid y ejerce como profesora asociada en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales en la misma Universidad. También es autora de varias publicaciones, entre las que destaca su monografía sobre ‘La rehabilitación de los contratos de financiación’.
Ha sido ponente en jornadas, webinars y seminarios de ámbito concursal. Actualmente es vocal de la Junta Directiva de Asociación Española de Mujeres Profesionales de la Insolvencia (AEMPI).
Según Asencio, “mi objetivo en esta nueva etapa en Fieldfisher Jausas es reforzar el área de restructuraciones e insolvencias desde la oficina de Madrid, junto a un equipo multidisciplinar de profesionales en el ámbito económico y jurídico, especializado en el asesoramiento jurídico integral a empresas”.
Por su parte, la oficina de Barcelona también irá creciendo de manera progresiva. El equipo de Barcelona tiene dos personas y la expectativa, que tiene que ver con la evolución de la moratoria concursal a lo largo de este año, es que se una otra persona en al departamento.
Por su parte, Tomás Nart, con una dilatada trayectoria en el área de restructuraciones e insolvencias, llega procedente de DWF-RCD donde recaló en 2017, tras trabajar más de una década en el departamento concursal de Roca Junyent.
De la suma de ambas experiencias ha podido participar en multitud de concursos de especial relevancia y de toda índole, tanto desde la posición de administración concursal como asesorando a empresas en situación de insolvencia.
Buena muestra de ello, son su participación en concursos como Promociones Habitat, Don Piso, Cacaolat, Spanair (representando a la compañía y defendiéndola en la conocida pieza de calificación), grupo ZED o, más recientemente, como administrador concursal de Toysrus o como abogado del grupo TEYCO en el concurso de acreedores.
Actualmente compagina su trabajo diario con el cargo de vicepresidente de la Sección Concursal del ICAB, así como con la impartición de ponencias y colaboraciones en el ámbito docente.
Según Nart, en esta nueva etapa en Fieldfisher Jausas, “mi objetivo es mantener el nivel de excelencia y reputación que el despacho tiene en el ámbito concursal a lo largo de tantos años de arduo trabajo, tanto en el ejercicio del cargo de administrador concursal como en el asesoramiento a empresas con dificultades financieras”.
Y ello en un 2021, “que se prevé especialmente complicado para nuestro tejido empresarial, queriendo potenciar el convenio como un instrumento eficaz para salvar empresas, cuya viabilidad se encuentra actualmente comprometida”, añade el nuevo socio de Reestructuraciones e Insolvencias.
Por su parte, Cristina Asencio considera que el proyecto de Fieldfisher Jausas es «ambicioso a nivel internacional y ahí debemos posicionarnos. Tenemos oficinas en varias jurisdicciones europeas«.
“La idea sería buscar esas sinergias con nuestros colegas y participar en grandes proyectos de multinacionales con problemas y que puedan abordar otras herramientas preconcursales”, advierte.
Ambos juristas han llevado temas a nivel internacional, Asencio fue administradora concursal de Carrera y Carrera que tiene varias filiales fuera de España, “el proceso concursal en estos países es más complicado de lo que parece realmente”.
Peligro de estigmatizar el concurso
Sobre la moratoria concursal, de nuevo extendida al 31 de diciembre de este año ambos juristas dan su opinión a Confilegal.
Nart señala que “todos los mensajes que lanzo a terceros tienen un enfoque positivo y de prudencia. En primer lugar, me da la sensación que se estigmatiza el concurso. Cuando soy fervososo creyente del convenio como herramienta para lograr la viabilidad de la empresa. No es la única, pero puede ser la solución para las empresas”.
A su juicio, «estamos en un momento propicio para que los acreedores afectados por el concurso de una empresa puedan aceptar el convenio como alternativa a la liquidación donde no se cobra nada. Con el convenio se puede recuperar algo y que la empresa continúe”.
“Solo se exonera de la insolvencia cuando esa situación se deriva del Covid-19, pero no si es anterior. A este respecto es fundamental que el empresario esté bien asesorado en estos temas”, explica este jurista.
En cuanto a la situación económica, Asencio destaca que la moratoria concursal que acaba de ampliarse a diciembre del 2021 ha generado opiniones enfrentadas.
Desde su punto de vista, “cree que dicha ampliación ha sido un error. Como fue prorrogarla a marzo. Quizás la primera que se aprobó se podría aplicar, pero después de todo lo que vivimos una parte del tejido empresarial está mal y hay que sacarlas del mercado a esas empresas zombies. Habrá que ver si la solución concursal es acertada para ello”.
Transponer la Directiva de Insolvencia
A su juicio, “mantener esta situación hasta el 31 de diciembre es complicado, son microempresas sin actividad y sin trabajadores. En tres o cuatro meses se pueden extinguir activos. Tendremos una avalancha de concursos express. Es posible que otro tipo de empresas con más solvencia puedan salir de la crisis en dicha moratoria”.
Para esta jurista sería el momento al ampliar dicha moratoria para hacer la transposición de la Directiva Europea de Insolvencia del 2019. “Si se da esta patada hacia adelante, habría que hacer los ajustes adecuado en el texto refundido de la Ley Concursal para hacer dicha transposición y ayudar a salvar la empresa y puestos de trabajo”.
Nart coincide con Asencio en la necesidad de transponer la directiva del 2019, se habla de que el legislador iba a aprovechar para la transposición. «En la Exposición de Motivos de la moratoria se habla de ello. Habrá que ver si al final se hace”.
“Los concursalistas esperamos que se regulen de forma eficiente, ágil y práctico los institutos preconcursales, que se establezcan medidas medidas de reestructuración preventivas, respecto a las personas jurídicas”.
A su juicio, “se trata de anticiparnos al concurso porque hay un mecanismo preconcursal que se adapta a una situación actual e intentar salvar la empresa antes de acudir al concurso. Sin embargo, las que son zombies ahora, no tienen salida en estos momentos, aunque se trasponga la Directiva. Es una cuestión de tesorería grave”.
Asencio cree que el mensaje claro a transmitir tiene que ver con “que para las empresas, tanto pymes como de gran tamaño, es que la moratoria exime al empresario de ese deber de solicitar la declaración de concurso con un plazo de dos meses desde que es consciente de la situación de la firma, pero no el derecho a solicitar dicha declaración”.
También destaca que “tiene que hacerse uso del derecho de la declaración del concurso y que podamos acogernos cuanto antes a los institutos concursales y preconcursales, pero no hay que perder el tiempo. Hay que adelantar la situación para lograr cierta viabilidad y no que acabe nuestra empresa en liquidación”.