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Señores abogados, ¡mucho cuidado con el «efecto Streisand»!

La actriz presentó una demanda por 10 millones de dólares ante los tribunales como indemnización por vulneración a su intimidad y que se suprimiera la foto de su casa de la página web californiacoastline.org. La justicia la desestimó y condenó a la actriz y cantante a pagar unas costas millonarias.

Es un aviso para tenerlo muy en cuenta. En especial en este mundo de imperio de Internet y de redes sociales interconectadas. Consiste, básicamente, en obtener justo lo contrario de lo que se está buscando.

Cuando se busca la prohibición de algo, un libro, un artículo, una película, un documental, una foto…, lo que se obtiene, una vez que el público se entera de que se está intentando imponer la censura, es su atención multitudinaria.

Los abogados de todo el mundo, no solo los españoles, creen que el remedio, la solución a los problemas de sus clientes, está en los tribunales; lo que dicen los jueces, como se suele decir, «va a misa».

El problema es que, en ocasiones como estas, los jueces no comparten el punto de vista de los abogados que presentan las demandas.

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Como ocurrió en el caso que dio origen al llamado «efecto Streisand».

Este efecto toma su nombre de la famosa actriz y cantante estadounidense Barbra Streisand que, en 2003, interpuso una demanda contra el fotógrafo Kenneth Adelman y la página web, californiacoastline.org, por violación de su intimidad al plasmar en imagen su impresionante mansión al borde de un acantilado de Malibú, California.

Streisand vivía desde 1993 en «Funny Girl», como bautizó la mansión en recuerdo del exitoso musical de Broadway, en el que participó, con su esposo, James Brolin, y su familia.

Antes de la demanda, esta foto sólo había sido visitada 6 veces; dos de ellas por los abogados de Barbra Streisand. En el mes siguiente, la foto fue visitada 420.000 veces.

El objetivo de esta página web, desde su nacimiento –forma parte del Proyecto de Registros Costeros de California–, fue el de tomar fotos aéreas de dicha costa para poder documentar después los desarrollos urbanísticos ilegales llevados a cabo por promotores inmobiliarios sin escrúpulos de cara a posteriores demandas ante los tribunales, protegiendo, así, el medio ambiente.

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Entonces no existían los potentes drones actuales por lo que Adelman y su esposa Gabrielle, piloto de helicópteros, tomaban las fotos desde uno de esos aparatos.

Actualmente se pueden consultar 96.000 fotografías de los 1.100 kilómetros de la costa californiana que van desde la frontera con Oregón hasta la de México, exceptuando el área militar Vandenberg, que han venido siendo tomadas desde 1993.

Son más de 509 Gb de fotos. Todas disponibles «on line».

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Barbra Streisand solicitó a los tribunales una indemnización de 50 millones de dólares (41.008.650 euros), que después redujo a los 10 millones de dólares (8.201.730 euros),  y pidió que se suprimiera del portal la fototografía aérea de la mansión.

Hasta el momento de la demanda la foto de la mansión, bautizada como «Image 201309517», había sido descargada solo seis veces.

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Dos de las descargas correspondieron a los abogados de Streisand, para preparar la demanda.

Durante los 30 días después de que se hiciera pública la demanda en los medios de comunicaicón, la «Image 201309517» fue visitada 420.000 veces, consiguiendo justo el efecto contrario.

Kenneth Adelman y su esposa Gabrielle en el helicóptero en el que tomaron la foto de la casa de Barbra Streisand; ambos son dos defensores del medio ambiente.

La demanda fue desestimada por el juez de la Corte Suprema de California, Allan J. Goodman. La actriz y cantante fue condenada a pagar las costas de los abogados Adelman y californiacoastline.org: 177.000 dolares (145.170 euros).

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El término «efecto Streisand» fue acuñado en 2005 por el fundador de la web TechDirt.com, Mike Masnick, en un artículo sobre un centro turístico que pedía que sus urinarios no aparecieran en el sitio web urinal.net.

«¿Cuánto tiempo va a pasar antes de que los abogados se den cuenta de que el simple hecho de intentar reprimir algo que no les gusta en la red es probable que haga que algo que la mayoría de la gente nunca, nunca vería (como una foto de un urinario en un resort de playa cualquiera) sea ahora visto por mucha más gente? Llamémoslo el ‘efecto Streisand», escribió Masnick.

Y así comenzó todo.

En España el «efecto Streisand» se viene repitiendo regularmente.

Es evidente que los abogados no han leído a Masnick. Deberían.