Celos y venganza: El motor del asesinato del concejal de IU, Francisco Javier Ardines
Pedro Nieva, condenado a 22 años de cárcel, junto a su esposa Katia Blanco, en su página de Facebook. A la derecha, Javier Ardines, concejal de Llanes asesinado, con el que Katia mantenía relaciones sexuales. Los celos de Nieva provocaron todo. Foto: El Cierre Digital.

Celos y venganza: El motor del asesinato del concejal de IU, Francisco Javier Ardines

19 / 12 / 2021 06:49

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Como si de una tragedia shakesperiana se tratara, la verdad judicial que ha emergido del juicio contra Pedro Nieva, el inductor del asesinato de Francisco Javier Ardines, concejal por IU en la localidad asturiana de Llanes, los sicarios magrebíes, Djilali Benatia y Maamar Kelii, y el intermediario, Jesús Muguruza, ha sido aplastante: Culpables de un delito de asesinato.

Y unánime. Porque ese ha sido el veredicto de los nueve componentes del jurado popular tras 18 sesiones en la Audiencia Provincial de Oviedo.

El magistrado presidente, Francisco Iriarte, ha impuesto a Nieva y a los dos marroquíes 22 años de prisión y a Muguruza, 20 años.

A diferencia del protagonista de la obra de William Shakespeare, Nieva no sufría el síndrome de Otelo, un trastorno delirante que hace que quien lo sufre está convencido de que su pareja, en este caso su esposa –Katia Blanco– le era infiel.

Nieva tenía la certeza, la total seguridad, de que Katia, con la que tenía dos hijos y con la que vivía en un chalet en Amorebieta, Vizcaya, era amante de su amigo Francisco Javier Ardines. Los tres eran originarios de Llanes. La pareja tenía casa en su localidad natal.

Además, tenía la prueba: Una grabación en la que los dos confesaban que eran amantes.

Hacía tiempo que tenía la mosca detrás de la oreja. La confirmación la obtuvo cuando, en las postrimerías de una comida con Katia y con Ardines, se marchó al servicio dejando su iPhone grabando bajo una servilleta. Fue el 8 de diciembre de 2017.

NO PUDO SOPORTAR QUE SU MUJER SE ACOSTARA CON EL CONCEJAL, AMIGO DE AMBOS

Una conversación que Nieva oyó miles de veces hasta envenenar su sangre.

No pudo soportarlo.

Y puso en marcha la mayor de las venganzas: el asesinato de Ardines, ocho meses después. Contrató a dos sicarios, a los que pagó 25.000 euros, por medio de su amigo, Jesús Muguruza, quien recibió 10.000 euros por la intermediación.

Sin pensar que con eso iba a destrozar, de paso, su vida, la de sus hijos y su propio matrimonio. Necesitaba vengarse. Hacer pagar a Ardines la afrenta de haber estado acostándose con su mujer.  

La fiscal del caso, Belén Rico, estaba convencida de que la relación sexual entre Katia y Ardines se remontaba 30 años atrás, si bien Katia solo reconoció que eran amantes desde hacía solo cuatro años.

De hecho, para Katia, Ardines, que estaba casado con una prima suya, fue el primer hombre con el que mantuvo relaciones sexuales siendo adolescente.

De acuerdo con el veredicto, Djilali Benatia y Maamar Kelii esperaron a Ardines el 16 de agosto de 2018, muy cerca de su casa, en Belmonte de Pría, Llanes, entre las 6 y las 6.30 horas de la mañana.

Era la hora en la que Ardines solía coger el coche para dirigirse al puerto, donde tenía amarrado su barco pesquero, «La Bramadoria», en el que salía a faenar cada día.

LE ROMPIERON EL CRÁNEO A GOLPES

Para impedir que Ardines pudiera escapar, colocaron dos vallas de obra para impedir que pasara con su vehículo.

Cuando este se bajó, los dos se abalanzaron sobre él. Uno con un bate de beisbol y el otro con un palo.

Tras golpearlo lo estrangularon con el codo y después le abrieron el cráneo a golpes, según los dos médicos forenses que declararon en el juicio.

La llave que abrió la puerta de la resolución de este caso estuvo en una intervención de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

El 24 de octubre de 2018 Nieva llevó a reparar su iPhone X a la tienda Txesmika de Bilbao, a 20 kilómetros de Amorebieta, donde tenía también su empresa de electricidad.

Los agentes de la UCO consiguieron una orden judicial y se presentaron en la tienda a las 11 de la mañana. Se llevaron el teléfono y lo devolvieron, después de clonarlo, dos horas y media después.

A través del contenido del iPhone consiguieron acceder a todos sus secretos, sus conversaciones por WhatsApp, sus geoposicionamientos, con qué teléfonos hablaba. Todo.

Lo que les permitió completar el puzzle y cerrar el caso cuatro meses más tarde, el 18 de febrero de 2019.

Ese día, tres de los cuatro implicados, Pedro Nieva, Djilali Benatia y Jesús Muguruza, fueron detenidos por la Guardia Civil.

El cuarto, Maamar Kelii, se encontraba en una prisión suiza. Todavía tardaría unos meses en ser enviado a España para ser enjuiciado por el asesinato de Francisco Javier Ardines.

La sentencia no es firme. Puede ser recurrida, en apelación, ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Asturias.  

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