Cartas desde Londres: El caso ‘Berezovsky v Abramovich’, el mayor choque entre oligarcas rusos ante los tribunales ingleses (y III)

Cartas desde Londres: El caso ‘Berezovsky v Abramovich’, el mayor choque entre oligarcas rusos ante los tribunales ingleses (y III)
En esta tercera entrega Josep Gálvez relata el desenlace en el que la juez Ellizabeth Gloster condenó a Berezovsky en su litigio con el otro ruso, Abramovich.

22 / 03 / 2022 06:48

Actualizado el 22 / 03 / 2022 10:43

En esta noticia se habla de:

Y en el cuarto día, Sumption tomó la palabra para iniciar el contrainterrogatorio, el ‘cross-examination’. Recordemos que el entonces QC se enfrentaba a otro cerebro con grandes capacidades, el de Boris Berezovsky.

Para quienes tengan curiosidad, las transcripciones de la vista se encuentran disponibles aquí, una vieja tradición anglosajona que, en casos complejos como este, son de gran utilidad, a falta de grabación disponible para el público.

Berezovsky ostentaba nada menos que un doctorado en matemáticas, materia en la que Rusia siempre ha ido por delante de cualquier otro país, un auténtico motivo de orgullo nacional en el que habitan personajes tan enigmáticos y excéntricos como Grigory Perelman, famoso tanto por resolver el célebre teorema de Poincaré como por rechazar el premio de un millón de dólares al que venía asociado.

Pues imagínense el interrogatorio en la ‘High Court’ inglesa entre Sumption y Berezovsky, una charla de altura. De hecho, según cuentan, previamente al interrogatorio, Berezovsky se había acercado a Sumption para decirle que se había preparado bien para el trance, leyendo sus tres volúmenes sobre la Guerra de los Cien Años.

PRIMER DISPARO DE SUMPTION, EN LA FRENTE

La primera pregunta del QC fue tan directa como envenenada:

Señor, Berezovsky, en 1995, ¿Cuál era su opinión sobre la corrupción política?

La respuesta de Berezovsky fue:

– En lo que a mí respecta, mi opinión es que, definitivamente, había corrupción en Rusia, mucho menos que ahora, pero la había.

“¡Ya está!” -debió pensar Sumption- porque admitida la mayor, sólo era cuestión de entrar en el detalle de la corrupción en la que Berezovsky se había movido como un pez bajo el agua durante la Perestroika.

A continuación el experimentado ‘barrister’ le sometió a un tercer grado del que su víctima no saldría bien parada. Y es que, como Berezovsky admitió que había corrupción en Rusia –¡como para negarla!–, Sumption siguió tirando del hilo y también tuvo que reconocer que las conexiones políticas eran indispensables para hacer negocios tras el telón de acero.

Como decía Jerome Facher, aquél fantástico abogado encarnado por Robert Duvall en ‘Civil Action’, “el orgullo ha hecho perder más casos que las malas pruebas, los testigos idiotas y un pésimo juez, todos juntos. El orgullo no tiene ninguna cabida ante un tribunal»

Pero claro, con el orgullo hinchado, Berezovsky empezó ponerse medallas, como por ejemplo, para lucirse con que había comprado una empresa de televisión para ser influyente en la política del país o que era un amigo íntimo de Boris Yeltsin.

Y es que, como decía Jerome Facher, aquél fantástico abogado encarnado por Robert Duvall en ‘Civil Action’, “el orgullo ha hecho perder más casos que las malas pruebas, los testigos idiotas y un pésimo juez, todos juntos. El orgullo no tiene ninguna cabida ante un tribunal«.

De ahí que Berezovsky mordiera el anzuelo y tras nueve días (sí, nueve) de interrogatorio se puso de manifiesto que era un tipo sin ninguna credibilidad y que se amoldaba a las circunstancias para salir bien parado, sobre todo si la cifra era adecuada.

Tras dar por finalizadas las sesiones del proceso, Mrs Justice Gloster dio el visto para sentencia, resolución que fue notificada presencialmente a las partes, convocadas para el día 31 de agosto de 2012.

UNA SENTENCIA DE LA ‘HIGH COURT’ COLOSAL

Esa mañana, a las 10 y poco, Berezovsky se acercó a la ‘High Court’ como siempre, con cara risueña y muy seguro de sí mismo manifestando a los periodistas concentrados a la entrada que ‘creía en el sistema’ al ser preguntado por su previsión del resultado.

Curiosamente, Abramovich no estaba allí, fue uno de los grandes ausentes.

A las diez y media en punto, estando los abogados presentes en las bancadas y, abarrotados los pasillos, se hizo el silencio absoluto.

La Jueza Gloster hizo su aparición en la sala de vistas de la ‘High Court’ para, tras el ‘neck bow’,  sentarse y pasar a leer un resumen de la sentencia y el fallo, un documento que pueden encontrar aquí.

Poco se esperaba el demandante semejante somanta de palos judicial.

Durante cuarenta minutos, la ‘Justice’ desgranó los ‘greatest hits’ de la colosal sentencia en Berezovsky v Abramovich (Rev 1) [2012] EWHC 2463 (Comm).

Un documento de 498 páginas y 555 pies de página, donde Mrs Justice Elizabeth Gloster despachó el caso, echando por tierra todas las pretensiones de Berezovsky, desestimando la demanda en su integridad.

Y no solo eso, sino que además puso a caldo a Berezovsky.

Lo que en castellano sería aquello de “ir a por lana y salir trasquilado”.

CONSIDERABA LA VERDAD COMO UN CONCEPTO TRANSITORIO Y FLEXIBLE

Pues sí, la Jueza expuso su punto de vista en la sala con absoluta y rotunda claridad:

“En mi análisis de la totalidad de las pruebas, encontré que el señor Berezovsky era un testigo poco impresionante e intrínsecamente poco fiable, que consideraba la verdad como un concepto transitorio y flexible, que podía ser moldeado para adaptarse a sus propósitos actuales”. [párr. 34 del resumen de la sentencia].

Pueden imaginarse la cara de Berezovsky al escucharla en directo en sala:

“A veces las pruebas que dio [Berezovsky] fueron deliberadamente deshonestas; a veces estaba claramente inventando sus pruebas sobre la marcha para responder a las preguntas de una manera coherente con su caso; en otras ocasiones, tuve la impresión de que no estaba siendo necesariamente deshonesto, sino que se había engañado a sí mismo creyendo su propia versión de los hechos.

En ocasiones trató de evitar responder a las preguntas haciendo discursos largos e irrelevantes, o excusándose por haber olvidado hechos que luego había alegado en su interrogatorio.”

Vamos, a la altura del betún.

Por el contrario, para la Jueza, Abramovich había sido un “testigo veraz y fiable, en general”, que contestó con “respuestas cuidadosas y reflexivas, centradas en lo que se le preguntaba […]preocupándose por asegurarse de que entendía la pregunta en concreto y la premisa precisa subyacente a la pregunta que se le estaba haciendo”.

Supongo que ven la sutil mano de Sumption y su equipo, sin duda, como la de Maradona.

La reflexión y concreción de Abramovich frente al orgullo y la cháchara de Berezovsky.

Tras esos cuarenta minutos, las pretensiones de Berezovsky quedaron arrasadas por completo, desestimando las dos reclamaciones y poniéndole a caer de un burro.

COSTAS DE 41,8 MILLONES DE EUROS

Y encima le impuso las costas, que alcanzaron la estratosférica cifra de 35 millones de libras (41,8 millones de euros).

Pero Abramovich no fue el único al que echaron en falta ese día.

Su ‘QC’, Jonathan Sumption tampoco compareció ante ‘la High Court’ para escuchar el resultado de la sentencia. Como ya habíamos comentado antes, este ‘barrister’ había retrasado su nombramiento como Juez del Tribunal Supremo hasta que finalizara el juicio de su último caso, el mayor de la historia judicial de Inglaterra y Gales.

Por cierto, dicen que fue Sumption quien se dio cuenta de la clave para ganar el caso Berezovsky: su particular talón de Aquiles.

Según parece, advirtió la personalidad de Berezovsky y sobre todo su gigantesco orgullo.

Con ello, su estrategia se centró en tratar de convencer a la Jueza de que era un corrupto y que, por tanto, no era un tipo de fiar.

Y vaya si funcionó; fue tal la torta que Berezovsky ni siquiera apeló la sentencia.

En fin, ya saben, cuando vayan al tribunal mejor guarden el orgullo en el bolsillo.

Seguimos la semana que viene.

Cartas desde Londres: El caso ‘Berezovsky v Abramovich’, el mayor choque entre oligarcas rusos ante los tribunales ingleses (II)

Lo último en Firmas

Alfonso Villagómez

Opinión | La moción de censura «instrumental» es contraria a la Constitución

Space X

Opinión | El kilo y el barril: la mayor salida a bolsa de la historia llega el mismo verano en que al mundo se le acaba el colchón energético

CDL

Opinión | CDL: Los jueces españoles ya cuentan con la ‘anti-suit injunction’ y probablemente muchos aún no lo saben (II)

Junceda en un quirófano

Opinión | ¿Cámaras en los quirófanos?

fraude

Opinión | Firmas, mentiras y dinero público: así se cocina el fraude en las ayudas en España