Hoy, en la celebración del Bicentenario de la Policía Nacional de España, nos encontramos ante un momento histórico de gran relevancia. Porque este día simboliza dos siglos de incansable servicio y dedicación a la protección y seguridad de los ciudadanos españoles.
La conmemoración de este hito no solo es un reconocimiento al largo y respetable recorrido de la institución, sino también una oportunidad para reflexionar sobre su evolución, los desafíos enfrentados y superados a lo largo de los años.
Y también porque pone en relieve el compromiso, la valentía y la profesionalidad de los hombres y mujeres que han integrado y actualmente integran la Policía Nacional.
Su papel ha sido y sigue siendo fundamental en el mantenimiento del orden y la aplicación de la ley en España. Son el seguro que protege la libertad que disfrutamos todos.
Por ello esta celebración no es solo un acto de recordar la historia y los logros de la Policía Nacional de España, sino también una afirmación de su rol indispensable en la construcción y mantenimiento de un país seguro y justo.
Es un día para honrar el pasado, reconocer el presente y mirar con esperanza hacia el futuro.
Un pasado que se resume así.
EL PRIMER ANTECEDENTE: LA POLICÍA GENERAL DE VIGILANCIA Y SEGURIDAD PÚBLICA DEL REINO (1824)
El primer antecesor de la Policía Nacional surge en 1824, bajo el reinado de Fernando VII que sancionaba una Real Cédula el 13 de enero, por la que se creó la Policía General de Vigilancia y Seguridad Pública del Reino, antecedente directo de nuestra Policía Nacional.
Con anterioridad existieron instituciones armadas que tenían misión de mantener el orden público y combatir la criminalidad como la Santa Hermandad en Castilla, los Somatenes en Cataluña, los Guardias del Reino de Aragonés o los Migueletes en Valencia.
No obstante, todas tuvieron un carácter más rural que urbano.
El rey estableció en el decreto de creación la función principal de la Policía: «Hacerme saber la opinión la opinión y las necesidades de mis pueblos, e indicarme los hechos para reprimir el espíritu de sedición, extirpar los elementos de discordia y desobstruir todos los manantiales de prosperidad».
La nueva Policía General quedó configurada como un organismo de seguridad de carácter urbano, dependiente del Ministerio de Justicia y Gracia.
Se desplegó en todo el territorio y se organizó como una Superintendencia en Madrid y 126 Subdelegaciones en las capitales de provincia y ciudades más importantes
El fin último fue controlar y reprimir la disidencia política temiendo una posible revolución (se había abolido el régimen constitucional) y las amenazas procedentes de bandoleros y grupos armados procedentes de zonas rurales.
Después de este cuerpo vieron la luz otros cuerpos de policía.

Salvaguardias Reales (1833)
Al inicio del reinado de Isabel II, en 1833, se organiza un nuevo cuerpo uniformado, «Los Salvaguardas reales» que asumen la misión de conservar el orden ciudadano en Madrid y sus alrededores. Su existencia fue breve.
Cuerpo de Orden Público (1868)
Tras la revolución de 1868 -conocida como La Gloriosa- que motivó el destronamiento y exilio de Isabel II, se instituye el Cuerpo de Orden Público en Madrid. El 1 de junio de 1870, el gobierno provisional extiende su jurisdicción a toda España.
Dirección General de Seguridad
Muerto el rey Alfonso XII, entra en vigor un Real Decreto que trae consigo dos hechos relevantes: a) Establece la primera Dirección General de Seguridad y b) la Policia Gubernativa adquiere carácter nacional, salvo excepciones.
Ley de la Policía Gubernativa (1908)
Alfonso XIII firmó dicha Ley Orgánica el 27 de febrero de 1908, fruto de la iniciativa y trabajo del entonces Ministro de Gobernación, Juan de la Cierva y Peñafiel. Los Cuerpos consolidados de Vigilancia y Seguridad velarán por toda la ciudadanía a las órdenes del Gobernador Civil de cada provincia.
En 1912 se restaura la Dirección General de Seguridad, cuyo primer titular, Ramón Méndez Alamís, moderniza laboratorios y brigadas, buscando la «especialización de aptitudes».

Guerra civil (1936-39)
Ambos bandos conservaron los cuerpos policiales [Investigación y Vigilancia, y Seguridad y Asalto] aunque en la zona republicana se unificaron en el denominado Cuerpo de Seguridad.
Cuerpo General de Policía y Policía Armada y de Tráfico (1941)
Finalizada la guerra, la Ley de 8/3/1941 crea dos nuevos colectivos policiales, uno civil y otro militar:
Cuerpo Superior de Policía y el Cuerpo de Policía Nacional (1978)
Conseguido en España el régimen de libertades ciudadanas, la Ley de 4 de diciembre de 1978 califica a los dos cuerpos existentes como de Seguridad del Estado y se produce un hito en el devenir de la Policía española, con la convocatoria, por primera vez, del acceso de mujeres al Cuerpo Superior de Policía. Se incorporan las 42 primeras inspectoras.
El mismo fenómeno sucedió en 1984, cuando 53 mujeres accedieron, por primera vez, al Cuerpo de Policía Nacional.
Policía constitucional: Nace el Cuerpo Nacional de Policía (1986)
Tras ocho años de promulgada la Constitución Española, (artículos 104 misiones de las FCS y 126 funciones de la Policía judicial), la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, desarrolla el mandato constitucional del artículo 104.2, estableciendo los principios básicos y funciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, a la vez que unifica los Cuerpos Superior de Policía y Policía Nacional, naciendo el Cuerpo Nacional de Policía.
Reflexiones finales
En dos siglos de historia, la Policía Nacional ha buscado dar respuesta inmediata y eficaz a las demandas de todos los ciudadanos, razón por la cual, es hoy día una de las instituciones más queridas y valoradas por la sociedad.
Esa lejana Real Cédula de 13 de enero de 1824 marcó el origen de lo que hoy conocemos como «Policía de todos los españoles», por lo que esta fecha posee sin duda una gran relevancia para el devenir de nuestro país.
La Policía Nacional, que es el cuerpo estatal más antiguo de todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de España, ha sabido evolucionar y adaptarse a los desafíos de cada época, forjando en este largo recorrido unos principios y valores muy sólidos, nacidos del esfuerzo, sacrificio e incluso eroísmo de sus integrantes.
Por ello, este día histórico en el que celebramos el Bicentenario de la Policía Nacional ha sido declarado «Acontecimiento de Excepcional Interés Público».
Como tal ha sido publicado en la Ley 22/2021 de 28 de diciembre [disposición adicional quincuagésimo novena]. El Real Decreto 665/2022, de 1 de agosto, creó la Comisión Nacional para conmemorar este importante día, cuyo lema es «Comprometidos contigo”.
No puede existir un mayor compromiso que este: el de velar por la seguridad y las libertades de todos.
Este aniversario, además, debe servir para educar y concienciar a las nuevas generaciones sobre la importancia de la Policía en la sociedad, fomentando el respeto y la colaboración entre los ciudadanos y las fuerzas de seguridad.
Celebremos, por lo tanto, su existencia. Y digamos con orgullo, ¡viva la Policía Nacional!.