La preocupación y el cuidado por la salud mental han llegado para quedarse; también entre los abogados. Tanto es así que, ante la presión a la que se ven sometidos los letrados, incluso por sus propios clientes, algunos han comenzado ya a establecer límites. Algo que sucedía en este caso que, ante la insistencia de un posible cliente por conocer la sentencia de otro cliente, el abogado tomaba la decisión de «bloquearle».
«¿Podría leer esta sentencia? La busco para leerla, para saber si es como mi caso. Si es así, para que me lo lleven». Con estas palabras, un supuesto cliente se ponía en contacto con el bufete de abogados Servilegal Abogados.
Una consulta a través de WhatsApp que llegaba tras leer el interesado una noticia en relación a un caso judicial semejante al suyo, sobre el ingreso mínimo vital. Y que era respondida por el bufete, que explicaba que no podía ofrecer la sentencia de otro cliente a un tercero. Pero que, sin embargo, estaban disponibles si necesitaba concertar una visita para valorar su caso concreto.
Respuesta que no convenció al hombre que, sin dudarlo, insistió en requerir esta sentencia, a pesar de la negativa del bufete.
«Hay gente que no aprende a escuchar. No hacen escucha activa. Esta persona nos escribe, nos pide una sentencia, le decimos respetuosamente que no se la podemos facilitar, lógicamente. Se ha puesto con malos modales, no escucha, Se puso hostil», explica a Confilegal el director de Servilegal Abogados, Ignacio Palomar Ruiz.
Una situación que, ante la evidente falta de intención por parte del cliente a escuchar a los abogados, acabó convirtiéndose en un «bloqueo» de la conocida app de mensajería instantánea.
«Un bloqueo a tiempo es una victoria absoluta», asegura el abogado a este medio. » Yo muchas veces elijo cortar comunicación. Y eso es garantía de salud mental», destaca.
Los abogados, profesionales «cara al público» que necesitan paciencia
Una realidad ante la que, tal y como confirma Palomar Ruiz, muchos abogados se enfrentan en su día a día. Clientes o futuros clientes que, lejos de querer entablar una positiva relación laboral con los letrados, parece estar dispuesto a insultos y malas palabras hacia ellos.
«Con esto nos toca lidiar cada día. Día a día nos encontramos con este tipo de situaciones», lamenta el abogado. «La abogacía es una profesión en la que te encuentras todo tipo de gente. Y las personas vienen en su peor momento posible».
Algo ante lo que Ignacio Palomar Ruiz parece tener claro cual es la mejor «receta» para gestionar estos encontronazos. «Paciencia y asertividad. Es una de las cualidades prioritarias que veo en la abogacía. Y guardar la compostura, saber contar hasta diez, un consejo de mi madre desde que era pequeño», asegura.
Paciencia que, en el caso de agotarse debido al continuo maltrato de algunos clientes, puede acabar con un simple gesto de teléfono. Bloqueado.