En los márgenes del I Encuentro de la Abogacía de Empresa, organizado por los colegios de la abogacía de Madrid y Barcelona, tuvimos la oportunidad de hablar con Ana Buitrago, diputada 3ª del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) y “Senior Advisor” de Innovación, Transformación y LegalTech en PwC Tax & Legal.
Con más de dos décadas de experiencia en posiciones ‘in-house’ de primer nivel, Buitrago ha sido clave en la evolución de las asesorías jurídicas, integrando la función legal como un pilar estratégico en empresas líderes como Amazon, donde fue secretaria general para el Sur de Europa, Alemania y Reino Unido, e Iberdrola Renovables, donde también ocupó el cargo de secretaria general y del Consejo.
A lo largo de su carrera, ha demostrado una gran capacidad para liderar en entornos globales y altamente regulados, con una especialización en materias tan complejas como fusiones y adquisiciones, alianzas estratégicas, reorganizaciones empresariales, sostenibilidad y nuevas tecnologías.
Su enfoque en la transformación digital y la innovación ha sido fundamental para adaptar las asesorías jurídicas a las nuevas demandas del mercado, al tiempo que se asegura el cumplimiento normativo y la alineación con los objetivos de sostenibilidad.
En esta entrevista, abordamos junto a Ana Buitrago los grandes desafíos que enfrenta la abogacía “in-house” en un contexto de transformación digital y sostenibilidad, la importancia del cumplimiento normativo en sectores altamente competitivos, y su visión sobre el futuro de la abogacía corporativa como motor de cambio en las empresas.
Lo primero de todo, y en este marco, ¿qué balance hace de este I Encuentro de la Abogacía de Empresa, organizado por los colegios de abogados de Madrid y Barcelona?
Muy positivo. La colaboración con el Colegio de la Abogacía de Barcelona ha sido sumamente satisfactoria y creo que el Encuentro ha sido un paso muy importante para afianzar encuentros de este tipo de ámbito nacional.
Debo decir que el Encuentro ha sido un éxito; ya que completamos el aforo hace tiempo. Ello nos demuestra el interés que existe por estos espacios de intercambio y aprendizaje en el sector de la abogacía de empresa.
Estas jornadas tienen un alcance que va más allá de Madrid y Barcelona, pues su objetivo es incluir a todos los compañeros colegiados de España. Nuestro objetivo es consolidar este Encuentro, alternando la sede entre Madrid y Barcelona y, por qué no, explorar la posibilidad de llevarlo a otras ciudades en el futuro.
Además, el contenido del programa ha sido muy variado, con ponencias que abarcaban temas jurídicos de gran profundidad, pero también cuestiones más actuales, como liderazgo y las llamadas “soft skills”, que son tan importantes en el desarrollo de cualquier abogado.

Si le pidiera resumir en un titular la situación actual de la abogacía “in-house”, ¿qué me diría?
Diría que las asesorías jurídicas «in-house» han encontrado su sitio en la organización empresarial y tienen una gran oportunidad de acompañar a sus empresas en el salto hacia la era digital de la sostenibilidad.
«La abogacía “in-house” ha pasado por una evolución fascinante en las últimas décadas»
Es un momento crucial para consolidar la relevancia de la abogacía corporativa, no solo como una función de apoyo legal, sino como un pilar estratégico que impulsa el cumplimiento normativo y promueve los valores corporativos en todas las áreas de la empresa.
La abogacía “in-house” tiene un peso importantísimo y, sin embargo, sigue siendo una gran desconocida para el público en general. ¿Cuál es su visión sobre su evolución?
La abogacía “in-house” ha pasado por una evolución fascinante en las últimas décadas. Hace no tanto, se percibía como una función puramente reactiva, es decir, su papel era esencialmente de respuesta a problemas de índole jurídica.
Esta función, además, no siempre disponía del espacio o recursos necesarios para tener un impacto relevante en la estrategia de la empresa. Sin embargo, eso ha cambiado radicalmente en los últimos años.
Hoy en día, la asesoría jurídica “in-house” juega un papel fundamental en la estrategia de negocio y en la toma de decisiones. Esta transformación le ha dado una nueva relevancia en el organigrama, y esto implica tanto ventajas como retos.
En mi caso, he tenido la suerte de vivir este cambio y liderar equipos de alto rendimiento que han pasado de una función meramente operativa a desempeñar un rol estratégico.
Ahora, la asesoría jurídica es un “business partner”, que acompaña y contribuye a la consecución de los objetivos de su empresa desde la fase de planificación. Esto es muy enriquecedor porque implica que, desde la asesoría jurídica, también somos responsables de la creación de valor por y para la empresa.
Al mismo tiempo, seguimos teniendo el importante rol de controlar y mitigar riesgos, un aspecto que nunca se debe descuidar en una asesoría jurídica.
«Es un momento crucial para consolidar la relevancia de la abogacía corporativa»
Su carrera abarca roles en organizaciones de alto nivel, como Amazon, Iberdrola y ahora PwC. ¿Qué habilidades considera esenciales para liderar equipos legales en empresas tan diversas?
Lo más importante es entender a fondo el negocio y su entorno. Cada empresa tiene su realidad, y el equipo legal debe comprender no solo los aspectos técnicos del derecho, sino también el sector y los desafíos específicos a los que se enfrenta la empresa.
Es fundamental que el equipo esté cerca del negocio y tenga una visión integral de su misión, sus objetivos y su operativa diaria. Además, es necesario encontrar el equilibrio entre integrarse en las necesidades de la empresa y, al mismo tiempo, mantener la independencia propia del rol legal.
En cuanto a habilidades, destaco la comunicación y el liderazgo. La asesoría jurídica tiene la responsabilidad de analizar y comunicar los posibles riesgos de forma clara y precisa, así como de proponer soluciones prácticas.
La capacidad de negociación es también esencial, tanto con equipos internos como en negociaciones externas.
Por último, hay habilidades menos obvias que son cada vez más necesarias, como la gestión de proyectos y el conocimiento de la tecnología. La capacidad de integrar nuevas herramientas tecnológicas permite optimizar los recursos y mejorar la eficiencia del equipo.

¿Qué papel juega la innovación en la gestión legal de una multinacional?
La innovación es clave. Sin innovación, la asesoría jurídica puede quedarse en lo que en Amazon llamábamos el ‘día dos’, una forma de decir que se ha quedado en la zona de confort y, en definitiva, estancada.
Innovar en la gestión legal no solo se refiere a la adopción de nuevas herramientas o tecnologías, sino también a simplificar procesos y encontrar formas de trabajo más eficientes de manera continua. La innovación permite eliminar tareas de bajo valor añadido, de manera que el equipo puede concentrarse en actividades de alto valor estratégico.
«La IA no es un sustituto del abogado. La toma de decisiones complejas requiere pensamiento crítico y buenas dosis de sentido común, cualidades que solo el ser humano aporta»
La inteligencia artificial, por ejemplo, es una herramienta que aporta mucho a nuestra labor. En la asesoría jurídica, manejamos un volumen significativo de datos y documentos, y la IA facilita la elaboración de resúmenes, traducciones y primeros borradores, optimizando los tiempos.
Pero, la IA no es un sustituto del abogado. La toma de decisiones complejas requiere pensamiento crítico y buenas dosis de sentido común, cualidades que solo el ser humano aporta. Por ello, el abogado debe mantener siempre una perspectiva crítica y creativa, que la máquina no puede replicar.
Para una asesoría jurídica de una multinacional, como Amazon, el cumplimiento normativo es un reto constante. ¿Cómo se aborda?
La anticipación es esencial. Estar atentos a los cambios regulatorios y, cuando es posible, participar en la elaboración de las normas, son estrategias que ayudan a preparar a la empresa para cumplir con la normativa de forma que el impacto en el negocio sea mínimo. A veces incluso puede convertirse en una ventaja competitiva.
En cuestiones como la sostenibilidad, por ejemplo, las nuevas normativas que impone la Comisión Europea no solo exigen un reporte, sino que incentivan a las empresas a transformarse y adoptar prácticas responsables. Esto obliga a repensar la estrategia y encontrar oportunidades dentro de los retos que conlleva el nuevo marco regulatorio.
La coherencia con la cultura corporativa y los valores es también fundamental. ¿Cómo lo consiguen?
La cultura corporativa no puede ser una simple declaración en una página web; debe ser un principio que guíe cada acción de la empresa y de sus empleados.
La asesoría jurídica desempeña un papel clave en mantener esa coherencia. En una multinacional, especialmente, es fundamental tener muy claros los valores de la empresa y aplicarlos en todas las áreas y operaciones.
En Amazon, el proceso de selección se enfoca en encontrar a personas que compartan y respeten los valores de la empresa. Este tipo de prácticas asegura que las personas se alineen con la misión de la compañía desde el primer momento.
En la asesoría jurídica, nuestra labor es velar por esa coherencia en el día a día, asegurando que todas las decisiones y acciones sean fieles a esos valores.
Es muy fácil caer en la contradicción, y eso puede dañar la credibilidad de la empresa y su reputación. Por ello, la coherencia es crucial para generar confianza, tanto dentro como fuera de la organización.

¿Cuáles son los principales desafíos para el futuro de la abogacía corporativa?
Sin duda, uno de los grandes desafíos es el reciclaje continuo. La incorporación de las herramientas digitales que se basan en modelos de inteligencia artificial generativa es otro reto, tanto para la formación de los abogados jóvenes como para el reciclaje de los más veteranos.
Es importante que todos los profesionales del derecho entiendan y sepan emplear estas nuevas herramientas sin perder su capacidad crítica. Aunque las herramientas de IA aportan mucho en términos de eficacia y ahorro de tiempos, el pensamiento crítico y el discernimiento humano siguen siendo insustituibles.
Además, la ética y la responsabilidad son más necesarias que nunca. La abogacía corporativa exige un liderazgo ético que inspire confianza en la empresa y en la comunidad.
También es crucial fomentar una red de apoyo y colaboración con otros profesionales del sector, porque en un entorno globalizado, el “networking” es fundamental para estar al día y apoyarse mutuamente.
«La abogacía corporativa exige un liderazgo ético que inspire confianza en la empresa y en la comunidad»
Para finalizar, ¿qué consejo le daría a los jóvenes abogados que consideran la abogacía de empresa como opción?
Mi consejo sería que sean conscientes de la gran responsabilidad que conlleva la abogacía “in-house”. Este rol no solo implica asesorar y responder cuando algo sale mal; también exige una gran capacidad de adaptación y aprendizaje continuo.
El abogado “in-house” participa en cada etapa del proceso de toma de decisiones y debe estar preparado para asumir las consecuencias y, si es necesario, corregir el rumbo.
La autocrítica y la capacidad de aprendizaje constante son esenciales para poder mejorar cada día. Les diría que la abogacía de empresa es una oportunidad para vivir de cerca el funcionamiento de la empresa, aportar valor y aprender y desarrollarse profesionalmente de forma continua.